Por qué Ian McKellen (Gandalf) no quiso ser Dumbledore en 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban'

Valeria Martínez
·6 min de lectura

A sus 81 años, Ian McKellen es uno de los actores dueños de una filmografía legendaria y de una carrera resucitada en la tercera edad gracias a personajes tan icónicos como Gandalf de El señor de los anillos. Sin embargo, existe otro mago de peso en la historia moderna del cine que muchas personas le adjudican por error. Ya sea por la barba blanca y larga, por ser otro hechicero sabio u otra franquicia de éxito, lo cierto es que son muchos los fans que llevan años acercándose a él para felicitarlo por su trabajo en Harry Potter. El propio actor lo reveló en más de una ocasión, dado que gran parte del público cree que interpretó a Dumbledore en las seis películas posteriores a la muerte de Richard Harris.

Por supuesto están equivocados. Michael Gambon tomó el papel desde Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004). Sin embargo, no van tan mal encaminados. Ian McKellen pudo haberse metido en la piel del mentor de Harry, pero no quiso saber nada porque antes de morir Richard Harris lo tachó públicamente de mal actor.

Ian McKellen como Gandalf (AP Photo, Mark Pokorny, Gtres)
Ian McKellen como Gandalf (AP Photo, Mark Pokorny, Gtres)

Richard Harris interpretó a un Dumbledore fiel a los primeros libros, más solemne y distante, en las dos películas iniciales de la saga: Harry Potter y la piedra filosofal (2001) y Harry Potter y la cámara secreta (2002). El actor era consciente de que su salud estaba empeorando, y aunque expresó tener sus reservas ante el temor de que el éxito de la saga opacara el resto de su filmografía (como declaró a Toronto Star en 2001), decidió aceptar el papel porque su nieta de 11 años lo amenazó con nunca volver a hablarle si no lo hacía (The late show with David Letterman). 

Sin embargo, solo pudo interpretarlo en aquellas dos ocasiones. Le diagnosticaron la enfermedad de Hodgkin en agosto de 2002 y murió en octubre del mismo año a los 72 años, a un mes del estreno de la segunda película. Según publicó Fame10, él quería que su amigo Peter O’Toole lo reemplazara como Dumbledore, pero su avanzada edad lo hacía un candidato dudoso para darle longevidad al personaje en toda la franquicia. Y así, los responsables habrían pensado en Ian McKellen, aunque como es bien sabido, el papel fue finalmente para Michael Gambon. 

La gente se me acerca y me dice ‘mi hijo ha visto todas las películas de Harry Potter’ porque piensan que soy Michael Gambon” contó Sir Ian McKellen a Time Out en 2018. En aquella ocasión añadió que los responsables de la saga de Harry Potter lo contactaron cuando Richard Harris estaba enfermo y le preguntaron si consideraría estar en las películas, y él contestó: “absolutamente”. Sin embargo, no volvió a tener noticias al respecto durante un tiempo y terminó cambiando de idea al conocer que Richard Harris lo había tachado de mal actor públicamente.

Antes de morir, Richard Harris se tomó su tiempo para decirle al mundo que pensaba que ciertos actores eran basura, y mi nombre estaba en su breve lista. Junto a Kenneth Branagh” añadió en la entrevista mencionada.

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Imagen: los dos Dumbledore oficiales: Richard Harris en la izquierda y Michael Gambon, a la derecha.

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Es decir, Ian McKellen no habría tenido reparos en volver a meterse en la piel de otro mago legendario de la literatura, pero al descubrir lo que su compañero de profesión había dicho de su trabajo, prefirió mantenerse alejado. Según los rumores que circulan en otros medios, Richard Harris dijo que Ian, Branagh y Derek Jacobi eran actores “técnicamente brillantes pero sin pasión”. Una descripción que McKellen tachó de “tonterías” cuando le preguntaron por el asunto en 2017 en una entrevista con HARDtalk de la BBC.

En aquel entonces declaró que no estaba seguro de qué papel se referían cuando lo llamaron preguntándole por su interés en Harry Potter, pero que se dio cuenta que podría estar relacionado con el papel de Dumbledore. Antes de morir él interpretó a Dumbledore, el hechicero, aunque yo hice del hechicero real” dijo en forma de zasca póstumo en referencia a Gandalf. Y no podía… no podía tomar el papel de un actor que yo sabía que no me aprobaba”. Y Michael Gambon fue quien terminó aceptando el reto.

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Imagen: Ian McKellen como Gandalf y Michael Gambon como Dumbledore

Y ahí lo tienen. Ian McKellen pudo haber tenido dos magos legendarios en su filmografía pero las palabras finales de Richard Harris hacia su talento le hicieron mirar hacia otro lado. Pero eso no quita que el parecido físico entre Gandalf y Dumbledore no le siga pasando factura. Incluso él mismo a veces se confunde al ver imágenes de los personajes ante el parecido evidente que existe entre su personificación en El señor de los anillos y la de Michael Gambon.

A veces, cuando veo los posters de Mike Gambon, el actor que interpreta gloriosamente a Dumbledore, creo que soy yo” dijo en aquella entrevista de 2017.

Y lo más divertido de la anécdota es que a Gambon le pasa lo mismo. Ian McKellen reveló que le preguntó si también suelen confundirlo con él, a lo que Gambon le contestó: “Todo el tiempo”, sin embargo él no corrige a los fans confundidos.Les firmo [los autógrafos] con tu nombre” fue la respuesta del Dumbledore del cine.

En este vídeo pueden ver la diferencia, entre el Dumbledore inicial de las dos primeras películas con Richard Harris, y el Dumbledore de las seis siguientes con Michael Gambon:

No cabe duda que si hubo una película responsable de que la saga de Harry Potter no terminara cayendo en los manierismos del género de aventuras infantil, y pasara a convertirse en referente indiscutible de una franquicia generacional, esa fue la tercera, Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Esa que introduce a Michael Gambon como un Dumbledore más implicado, arriesgado y aventurero, y esa misma que muchos amantes de la saga aun consideramos la mejor de todas y que, a 17 años de su estreno, todavía provoca debates contra aquellos que consideran que la mejor es la última, Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte 2. Que sí, también es de las mejores, pero sin Azkaban y el riesgo tomado por el director Alfonso Cuarón probablemente el resto de la saga no se hubiera encaminado de la misma manera para lograr aquel final tan efectivo.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban fue el testamento que marcó el cambio de rumbo definitivo, tanto en el tono más adulto y oscuro de la saga, como en el riesgo de permitirse ser creativos y dar más profundidad a cada personaje para hacer que la historia se palpite desde casa. Y entre todos estos cambios, también fue la responsable de introducir al nuevo Dumbledore. Pero claro, ahora me queda la duda, ¿cómo habría sido con Ian McKellen en su lugar? Mi intuición me dice que una maravilla.

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