¿Por qué están aumentando los casos de embolia pulmonar?

El parto es un momento de riesgo para la aparición de una trombosis y de una embolia pulmonar en cualquier mujer, pero hay otros factores de riesgo que todos debemos conocer

Tras el infarto de miocardio y el ictus, la Enfermedad Tromboembólica Venosa (ETV) es la tercera causa de muerte cardiovascular en España, y cuenta con una gran prevalencia, de alrededor de 116 casos por cada 100.000 habitantes.

Entre los que más la padecen en nuestro país se encuentran las personas mayores de 66 años, algo estrechamente vinculado con la mayor supervivencia de la población de más edad en España.

Serena Williams, una de las mejores tenistas del mundo, sufrió una embolia pulmonar en 2011, con 30 años, y en 2018 tuvo complicaciones en el parto; desde entonces ha reconocido que vive con miedo ante la posibilidad de que se repita. (Foto: Getty)

Conocido como embolia pulmonar, un coágulo en el sistema pulmonar provoca dolor en el pecho o falta de respiración y puede conducir a un colapso o muerte súbita.

Se trata de un bloqueo súbito de una arteria pulmonarpor un coágulo dentro de una vena que impide el paso normal de la sangre a través de ella –provocando dolor y engrosamiento de la extremidad afectada- que, en ocasiones se rompe y se dirige al pulmón”, explica el doctor Manuel Monreal Bosch, jefe de Medicina Interna en el Hospital Germans Trias i Pujol, quien añade que esta enfermedad “es más frecuente en gente mayor, pero también se presenta de forma importante en mujeres embarazadas o que toman estrógenos, o en hombres con traumatismos o con trombofilia grave”.

Los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de esta enfermedad son la inmovilización, el cáncer y la cirugía. Aunque también existen otros desencadenantes como el uso de anticonceptivos hormonales, el embarazo y los viajes prolongados.

Sin embargo, “hay que tener en cuenta que en el 45 por ciento de los casos no se puede detectar un factor de riesgo identificable”, señala la doctora Ángeles Blanco, coordinadora del Grupo de Enfermedad Tromboembólica Venosa de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

También tiene mucho que ver la calidad del aire que respiramos, compuesto por elementos líquidos y gaseosos, así como por numerosos agentes tóxicos. Las múltiples interacciones entre los contaminantes de aire y el clima, más la exposición a estas partículas inhaladas se asocian con un incremento de la morbilidad y la mortalidad a corto y largo plazo.

De hecho, los factores meteorológicos y la polución ambiental tienen un efecto directo en el aumento de casos de embolia pulmonar según explica la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

“Existe la posibilidad que los factores ambientales no tengan un papel determinante sobre la mortalidad ya que la muerte sucede mucho después de la hospitalización. Es decir, estas solamente afectarían al desarrollo de la embolia pulmonar”, asegura el neumólogo Javier de Miguel Díez, A lo que añade, “sin embargo, es interesante destacar que en nuestro estudio, publicado en la revista European Journal of Internal Medicine, el mayor registro de muertes por embolia pulmonar se produjo durante las estaciones más cálidas, como son primavera y verano”.


Los períodos extensos de inactividad facilitan que se formen coágulos. Esta situación puede resultar como consecuencia de un postoperatorio que demande mucho tiempo de reposo o de largas jornadas sentado, ya sea en un avión o un coche, advierte la Clínica Mayo. (Compassionate Eye Foundation/Justin Pumfrey / Getty)

Las formas más frecuentes en las que se manifiesta la ETV es la trombosis de las venas profundas de las piernas y el embolismo pulmonar. De hecho, esta causa más muertes anuales que el sida, el cáncer de mama y los accidentes de tráfico juntos.

“En un porcentaje mucho menor podemos detectar trombosis en las venas de la pelvis, en la cava y en otras localizaciones más infrecuentes como en los senos venosos cerebrales o en las venas abdominales, como la vena porta o la vena mesentérica”, explica la especialista.

Precisamente, aunque la mortalidad por embolia de pulmón está disminuyendo en los últimos años, las hospitalizaciones por esta patología han aumentado en España. Este descenso en la mortalidad se debe a las técnicas diagnósticas con las que cuentan los profesionales sanitarios para detectar este proceso; además de la mayor eficacia de los tratamientos y el menor número de complicaciones de la enfermedad.

Más señales de alarma

Los síntomas más habituales que presenta la embolia pulmonar son:

  • Suele haber gran dificultad respiratoria con sensación de falta de aire

  • Respiración anhelante

  • A veces tos con esputos sanguinolentos

  • Intenso dolor de pecho

  • Palpitaciones

  • Taquicardia

  • Sudoración profusa y fría

  • Aturdimiento o pérdida de consciencia

  • Palidez y color azulado de labios, dedos y uñas

Entre todos ellos destacan la falta de aire, el dolor torácico o la tos con sangre, por lo que el objetivo del tratamiento es acabar con los coágulos existentes e impedir la formación de otros nuevos. También el síncope es otro de los principales síntomas de la embolia pulmonar, que se presenta en uno de cada diez pacientes con esta enfermedad y, según afirma el doctor, “su origen se asocia a una peor respuesta al tratamiento por parte del paciente”.

No obstante, aunque el síncope es una de las formas en las que se manifiesta la ETV, según el Registro RIETE, tan solo un 15 por ciento de las embolias de pulmón se presenta de esta manera. “Es necesario tenerla siempre presente ante un paciente que ha sufrido uno, para poder diagnosticarla y tratarla adecuadamente”, sugiere la doctora Ángeles Blanco.

Las patologías que lo agravan

Además, la ETV se asocia con frecuencia a patologías muy prevalentes como la insuficiencia cardiaca, la descompensación de una bronconeumopatía crónica, el accidente cerebrovascular o el infarto de miocardio.

También hay una estrecha vinculación con la insuficiencia renal ya que, según datos del Registro RIETE, “la insuficiencia renal aguda es un factor que determina la severidad de la embolia de pulmón y la mortalidad que puede llegar a ocasionar”, señala la experta.

Además, la ETV está estrechamente relacionada con el cáncer, siendo muy prevalente en el enfermo oncológico. Ello se debe a que el propio tumor puede producir sustancias procoagulantes que provocan un estado de hipercoagulabilidad y que condiciona, en mucha ocasiones, la aparición de un evento trombótico. “Además, la cirugía oncológica, la quimioterapia, la radioterapia y el uso de catéteres centrales promueven también la formación de trombosis en el sistema venoso”, concluye la doctora.

¿Te cuesta más respirar los días de alta contaminación? ¿Sientes a menudo dolor en el pecho o sensación de ahogo?

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