¿Por qué el cilantro no le gusta a tanta gente? Hay una razón para ello

Es un ingrediente esencial en la cocina portuguesa donde hay muchísimos platos que lo llevan. Además, nadie entiende un buen guacamole sin su puñado de cilantro encima. En ambos casos, cambiarlo por perejil es un error imperdonable que altera las recetas de manera significativa. Sin embargo, hay gente que no duda en hacerlo porque, sencillamentre, no soporta el sabor del cilantro, una hierba de la familia de las apiáceas que es la única especie del género coriandrum. Quizá sea ese carácter absolutamente singular el que hace que muchos la rechacen. O quizá la explicación haya que buscarla en otro lado…

El cilantro, uno de los ingredientes que más divide a la gente. Foto: Pixabay.

La genética puede tener su parte de culpa en este amor/odio por el cilantro. Hace unos años, la compañía de pruebas genéticas de mayor tamaño, 23andMe, encuestó a 50.000 de sus clientes preguntándoles si les gustaba el sabor del cilantro o si lo odiaban por recordarles al del jabón, una de las analogías más habituales que expresan aquellos que no soportan esta hierba.

Los resultados al comparar el adn de los que odian el cilantro con el de que lo aman dieron con una variación genética llamada rs72921001, asociada con un rasgo presente en un subconjunto de personas con ascendencia europea. Esto cuadraba con un 13% de clientes de 23andMe con antepasados europeos, que respondieron que el cilantro sabía “a jabón”. Otro 26% también con raíces europeas manifestó que “no le gustaba”.

Las cualidades aromáticas del cilantro dependen principalmente de un grupo de compuestos conocidos como aldehídos“, afirma el informe. Mientras que hay tipos de aldehído que son descritos como “afrutados” o “verdes” , otros se tipifican como “jabonosos” “y” acres”. Las personas con esa variación genérica identifican códigos para un receptor llamado OR6A2, que es conocido por su capacidad para detectar aldehídos como los que se encuentran en el cilantro. Las personas que tienen esos molestos receptores OR6A2 serían las que notaran un sabor a jabón cuando comieran cilantro.

El cilantro es esencial para el guacamole. Foto: Pixabay.

Como con la mayoría de las investigaciones genéticas de este tipo, hay un factor a tener en cuenta: es el que explica que las variaciones genéticas solo explican el rechazo de una parte de aquellos que manifiestan su disgusto con el cilantro. Para el resto, hay otra posible teoría, la de otros estudios que afirma o que si a la familia de uno no le gusta el cilantro, es posible que a él tampoco. Asimismo, hay que hacer una distinción por áreas geográficas, que determina que son los hispanos, los ciudadanos de Oriente Medio y los del Pacífico asiático los que tienen más afinidad con esta hierba, quizá por la mayor exposición que existe en su cultura a ella y el uso más intensivo que se hace de ella en la cocina. Mientras se determina totalmente lo que ocurre con el cilantro, continuará siendo uno de esos ingredientes que o se aman o se odian.