Por qué todo lo que te pasa (bueno o malo) repercute en tu estómago

Un proceso aparentemente tan automatizado como la digestión puede influir en nuestras emociones y estados anímicos

Dicha interacción (entre mente y sistema digestivo) puede desembocar en  algunos trastornos digestivos así como también neurológicos debido a una extensa red de neuronas y todo tipo de neurotransmisores que conectan las paredes del estómago y el intestino con el córtex cerebral enviando información de lo que pasa en el aparato digestivo.

 “El cerebro registra señales de mal funcionamiento del sistema digestivo y las modifica bajo el influjo de algunas emociones como la ansiedad, la angustia o la depresión”, explica el Dr. Juan Ramón Malagelada, 

De hecho, molestias tan frecuentes como el dolor de estómago o el estreñimiento pueden amplificarse hasta convertirse en estados emocionales.

Tanto es así que existen las llamadas “emociones” del estómago. Por eso, cuando estás enamorado, sientes “mariposas en el estómago”. Cuando te dan una mala noticia, se te hace un nudo en la boca del estómago. Cuando estás nervioso, engulles la comida o se te cierra el estómago. Si algo te preocupa, se te retuerce el estómago y te duele a morir, o sufres una descomposición de caballo que obliga a permanecer en casa todo el día porque apenas puedes salir del baño. ¿Te suena?

Por eso los expertos señalan lo importante que es realizar una buena digestión, ya que “la normalidad digestiva favorece el equilibrio emocional”.

Además, desde la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) nos recomiendan cuidar lo qué comemos y cómo lo comemos, entender lo que nos sienta bien y mal para adaptar la dieta al bienestar de cada persona.

¿Te has preguntado alguna vez por qué te pegas esos atracones de dulce o por qué asaltas la nevera a media noche para devorar lo primero que pilles? Pues porque no estás bien, y tienes que solucionarlo de otro modo, no con la comida. Así sólo conseguirás encontrarte peor, luego te sentirás culpable por no haber sabido controlarte y encima es probable que te siente mal.

Lo que tienes que hacer es justo lo contrario, prestar atención a tu estómago y cuidar el intestino, favoreciendo el tránsito intestinal. 

Para ello hay que saber relajar el abdomen, cuidar la microbiota y dedicar el tiempo que cada uno necesite para ir al baño. 

¿Sabías que cambiar la flora bacteriana intestinal predeterminada puede variar no solo la calidad de la digestión sino también el estado de ánimo? El Dr. Malagelada insiste: “un correcto funcionamiento del aparato digestivo y un cuidado adecuado del mismo a base de una dieta equilibrada y que nos siente bien, son básicos para el bienestar emocional”.

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