Por encima del chocolate y del sexo, deseamos esto... (y es más adictivo)

La ‘Nomofobia’ es un trastorno que va en aumento y que nos vuelve ansiosos, depresivos y hasta psicóticos

Los expertos advierten que Internet produce estados de ansiedad y provoca comportamientos compulsivos. (Foto: Getty Images)

Una mala noticia o un día duro puede hacer que lleguemos a casa con ganas de darnos al dulce como si no hubiera un mañana pero, según los expertos, si logramos controlar la ansiedad bastará con tomar una onza de chocolate (negro) para aplacar estos nervios y calmar los ánimos.

La otra opción es lanzarnos a la desesperada a los brazos de nuestra pareja para ver si una sobredosis de besos y caricias consigue que dejemos a un lado los agobios y las preocupaciones del día a día.

 

La obsesión por estar siempre conectado se conoce como ‘Nomofobia’. (Foto: Getty Images)

Pero más allá del demostrado efecto emocional de la comida o el sexo, hay algo que puede hacer que nos relajemos al instante, o al contrario, que nos pongamos como unas fieras si no conseguimos tenerlo, ¿de qué se trata?

Por encima del chocolate y del sexo, deseamos esto... (y es más adictivo)

Pues sí, tener Wi-Fi es lo más importante para el común de los mortales. Así se desprende de un estudio realizado por la compañía iPass Inc. Además de ser lo que más valoramos (y deseamos) al final del día, los encuestados reconocen que dicha conectividad había mejorado notablemente su calidad de vida.

Para responder a esta pregunta de forma objetiva la compañía contó con la participación de más de 1.700 personas de diferente procedencia (europeas y norteamericanas), a los que se les preguntó sobre sus hábitos de conectividad, preferencias y expectativas.

También se les pidió que valorasen su nivel de dependencia. Los resultados mostraron que para el 40% de los voluntarios lo más importante era tener Wi-Fi.

El sexo quedó en segunda posición, siendo vital para el 37 por ciento de los participantes, mientras que el chocolate resultó ser imprescindible para un 14 por ciento, y tomarse un copa (el modo más tradicional de relajarse al final del día) es algo deseable sólo para el 9 por ciento de los voluntarios.

¡Cuidado con esto! Puede hacer mella en vuestra relación de pareja. Desconectad un rato cada día y miraros a la cara. (Foto: Getty Images)

  “El Wi-Fi no es solo el método más popular para conectarse a Internet, sino que ha superado a muchas otras necesidades humanas”, explica Patricia Hume, directora comercial de iPass.

Por otro lado, los resultados también indican que el Wi-Fi compromete las opciones de viaje de muchos trabajadores. El 72 por ciento de ellos reconoció que había elegido su alojamiento en función de experiencias previas con la conectividad del hotel en al menos una ocasión, mientras que un 21% por ciento reconoció que era lo primero que miraban antes de hacer una reserva.

“Que el Wi-Fi sea más importante que el sexo, el alcohol o el chocolate, habría sido impensable hace unos años”, añade Hume.

Por encima del chocolate y del sexo, deseamos esto... (y es más adictivo)

Este estudio demuestra que cada vez más nuestros movimientos y nuestra vida están supeditados a la tecnología y que muchas personas no pueden llevar a cabo una vida normal si no están permanente conectados.

¡Ojito con los cambios en nuestra escala de valores! Los expertos advierten que esta dependencia tecnológica es un generador de ciclos de euforia seguidos por bajones depresivos. El miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima, a no saber qué está pasando ha cambiado de forma radical la forma de relacionarse de  los jóvenes, que se aburren cada vez más con las actividades de ocio habituales.

Entre los síntomas que puede ayudarnos a reconocer este trastorno en los demás o en uno mismo estarían la ansiedad, el malestar general, el enfado o la inquietud, la negación, la ocultación y/o minimización del problema, el sentimiento de culpa y la falta de autoestima.

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