'Populaire' y el amor por una máquina de escribir

Por Ignacio Herruzo Martínez

From Diez Minutos

Régis Roinsard firma su primer largometraje con Populaire, una comedia en la que una joven se juega su empleo durante una competición de mecanografía, entrenada por un jefe joven y guapo del que no tardará en enamorarse. El protagonista de Los seductores, Romain Duris, se ve emparejado junto a Déborah François y Bérénice Bejo, actriz principal de The Artist, en un elenco donde tampoco faltan antiguas glorias del cine francés, como Féodor Atkine y Miou-Miou.

Primavera de 1958. Rosa Pamphyle, de 21 años, vive con su padre, viudo y muy bruto, que tiene un bazar de un pequeño pueblo normando. Ella está comprometida con el hijo del propietario de un garaje y está destinada a ser una ama de casa dócil y aplicada. Pero Rosa no quiere esta vida. Por eso se marchará a Lisieux, donde conocerá a Louis Échard (Romain Duris, Una casa de locos), de 36 años, el jefe de una empresa de seguridad que necesita una secretaria.

La entrevista de trabajo será un auténtico fracaso, pero Rosa tiene un as debajo de la manga: sabe escribir a máquina a una velocidad vertiginosa. Pero si quiere conseguir ese puesto, deberá participar en un concurso de velocidad dactilográfica. No le importarán los sacrificios que tenga que hacer para llegar a la cumbre. Él se convertirá en su improvisado entrenador para convertirla en la chica más rápida del país... hasta que, a base de entrenamientos, entre ambos surja el amor.

Un nuevo género en Francia

En los últimos años en Francia ha ido apareciendo una nueva generación de realizadores que intentan dar una vuelta de tuerca a lo que entendemos por 'comedia francesa', como Valérie Donzelli o Agnès Jaoui, lo que no quiere decir que se deje de lado la típica comedia francesa, que resulta agradable y se deja ver muy bien, pero que al final no va más allá. Uno de estos casos es 'Populaire', el debut en el largometraje de Regis Roinsard y que protagonizan Romain Duris y Déborah François.

Mediante su original argumento evoca las comedias de Billy Wilder o Howard Hawks y se apropia, con acierto, del espíritu de los musicales de Stanley Donen o Bob Fosse. Así, sus protagonistas son una suerte de proyecciones metadiscursivas de actores como Audrey Hepburn, Jack Lemmon o Gene Kelly.