Estas son las razones por las que los pollos asados portugueses son más sabrosos que los españoles

Javier Sánchez
·3 min de lectura

El pollo asado al ast es una preparación que nos retrotrae a los días de fiesta y a las celebraciones entre amigos y con familia. Solemos considerar que no es posible que haya ninguna receta superior a esa en la que el pollo se asa ensartado en un pincho, con limón, sal y una combinación de hierbas aromáticas, pero... nos equivocamos. En Portugal, por ejemplo, son expertos en el noble arte del pollo asado para llevar o “frango pa fora”. El restaurante Piri Piri, ubicado en Madrid, ha traído a España esta rica tradición en la que los portugueses, vamos a admitirlo desde ya, nos superan en cuanto a sabor y textura. ¿Cómo lo consiguen?

El frango piri piri portugués se hace en la parrilla de carbón. Foto: Piri Piri
El frango piri piri portugués se hace en la parrilla de carbón. Foto: Piri Piri

El pollo es diferente. “El pollo al estilo portugués es mas pequeño que el usado habitualmente en los asadores de España, tiene un calibre de 1 kilo y 100 gramos, lo que lo hace más tierno y fibroso. Se utiliza este tamaño por la forma en que es asado, abierto, con un corte en forma de mariposa”, explica Luis Figueira, socio fundador de Piri Piri.

El marinado marca la diferencia. Los portugueses lo tienen claro: el pollo siempre tiene que estar marinado. “Es obligatorio que el pollo esté marinado para que sea un frango a la portuguesa. Para ello utilizamos vinagre de vino tinto, aceite de oliva, laurel, ajo y una mezcla de especias portuguesas. El tiempo de marinado debe ser de un mínimo 12 horas y un máximo de 24 horas, ya que ofrecemos siempre un pollo muy fresco”, comenta Figueira.

El carbón le da un toque... delicioso. En el asado al ast hispano, el pollo gira sobre una fuente de calor que suele ser eléctrica o a gas. En el caso del frango luso, éste se coloca abierto y se pone directamente sobre una parrilla al carbón. “Esto permite que quede crujiente por fuera y jugoso por dentro. El carbón es protagonista en nuestra preparación, el sabor ahumado es muy agradable y a todos nos recuerda a esos encuentros en familia en torno a una barbacoa”, explica Figueira, que añade que la temperatura es de 90 grados y se garantiza siempre el correcto cocinado del frango. Sí, mucho mejor que quede bien hecho por todas partes: el pollo crudo no mola nada.

La clave del pollo luso es la salsa piri-piri. Foto: Piri Piri
La clave del pollo luso es la salsa piri-piri. Foto: Piri Piri

Ojito a la salsa piri-piri. El término piri-piri procede de la lengua swahili y hace referencia a un chile picante que se utiliza habitualmente en múltiples recetas de Angola y Mozambique, entre otros tantos países africanos. De ahí llegó hasta Portugal, donde se emplea para elaborar esta salsa que hace que el frango golee a nuestro pollo asado en sabor. “Esta salsa se añade cuando el pollo sale de las brasas y está muy caliente. Hay quienes la prefieren aparte, sin embargo el estilo portugués es bañar el pollo completo mientras está caliente, esto lo ayuda a mantenerlo húmedo y preservar los jugos. También tenemos otras dos salsas, de limón o naranja, que se pueden pedir”, comenta Figueira.

En la variedad está el gusto. Las diferencias entre ambos países van un poco más allá: mientras en Portugal el pollo se come un poco más “seco” (nos referimos a la parte exterior, porque por dentro está jugoso), en España esa parte exterior del animal está más blandita. “No hay problema. En Piri Piri podemos conseguir ambos puntos, así que va a gusto del cliente”, confirma Figueira, haciendo gala de eso que distingue a nuestros vecinos y que es la educación, el respeto y el buen rollo. En esto, los portugueses también nos podrían dar alguna lección que otra... Para conocer más sobre los secretos de la salsa piri-piri, aquí va este vídeo:

Más historias que te pueden interesar: