Si no quieres cargarte el planeta, come aguacate, quinoa y mango español

Javier Sánchez
·3 min de lectura

Las tendencias gastronómicas pueden llegar a ponernos la cabeza loca. La moda de comer ‘healthy’ nos hizo soñar con una alimentación que le sentara mejor a nuestro cuerpo y que, de paso, salvara al planeta, pero la ilusión nos ha durado poco. Cuando los expertos se han puesto a echar cuentas sobre la huella de carbono que genera la masiva importación de aguacates, quinoa y demás superalimentos de la nueva ola, el desánimo ha cundido. De repente, hemos caído en la cuenta de que nuestro poké, nuestro guacamole, nuestra ensalada ‘healthy’ o nuestro ceviche eran posibles tras pagar un billete de avión a alguno de los ingredientes. Sin embargo, no todo está perdido. Muchos de estos alimentos que hasta hace no mucho eran considerados exóticos se producen hoy a tiro de piedra. Basta con fijarse en el origen para hacerse con sus versiones patrias.

El aguacate también puede ser español. Foto: Getty Creative
El aguacate también puede ser español. Foto: Getty Creative

Aguacate malagueño. En Málaga, cada año se producen en torno a 60 millones de kilos de aguacates cada año, lo que hace que este cultivo se haya convertido en uno de los reyes en esta provincia, especialmente en la comarca de la Axarquía. Introducido hace medio siglo, la variedad Hass es la que mejor se ha adaptado y la que ha conseguido que hoy en día el guacamole tenga casi más acento andaluz que mejicano. Al menos en España.

El mango también se cultiva en zonas de Andalucía. Foto: Getty Creative
El mango también se cultiva en zonas de Andalucía. Foto: Getty Creative

Mango andaluz. Otra fruta que se adaptado de maravilla a las bondades del litoral andaluz. Se cultiva en su mayoría en la provincia de Málaga como en Granada aunque también puede encontrarse en zonas de la Comunidad Valenciana o en Baleares. La variedad de este fruto tropical que mejor se da en nuestro país es la Osteen, muy reconocible por el gran tamaño de su fruto y el color entre verdoso y rojizo de su cáscara. Es una presencia habitual en ensaladas creativas y boles saludables.

La quinoa también se da en la meseta castellana. Foto: Getty Creative
La quinoa también se da en la meseta castellana. Foto: Getty Creative

Quinoa castellana. No, no hemos encontrado ninguna referencia a la quinoa en los poemas de Antonio Machado, pero si el escritor escribiera hoy Campos de Castilla quizá haga referencia a este pseudocereal que ahora se cultivas en zonas de Palencia o de Valladolid. La quinoa no contiene gluten, es rica en proteínas, aporta gran cantidad de fibra y la FAO la recomienda en todo tipo de dietas. Además de ser una superviviente nata, capaz de adaptarse a la meseta cuando proviene de la región de los Andes.

¿Chiles cultivados en Segovia? Así es. Foto: Getty Creative
¿Chiles cultivados en Segovia? Así es. Foto: Getty Creative

Chiles segovianos. El chef mexicano Roberto Ruiz, el primero en conseguir una estrella Michelin en Europa con su mítico restaurante Punto MX de Madrid, se dio cuenta enseguida de lo que suponía en términos de sostenibilidad traerse gran parte de sus ingredientes del país azteca. Por ello, comenzó a plantar sus propios chiles ecológicos en la localidad segoviana de Navas de Oro. Porque aunque comamos tacos o enchiladas, algunos de los ingredientes pueden ser de aquí cerca.

El kiwi ya forma parte del paisaje gallego. Foto: Getty Creative
El kiwi ya forma parte del paisaje gallego. Foto: Getty Creative

Kiwi gallego. En los 80 un kiwi era sinónimo de exotismo y extrañeza: el hecho de que viniera de las Antípodas, su piel peluda, su sabor ligeramente cítrico... Este favorito de los ‘smoothies’ lleva años cultivándose en Galicia y Asturias con lo que cuando pidamos un bol de desayuno o un postre en el que esté presente no tenemos por qué pensar en que ha recorrido todo el mundo para llegar a nuestra mesa.

Parecen imágenes de un país tropical, pero en este vídeo se puede comprobar cómo se cultivan mangos y aguacates en Andalucía.

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