Pobreza menstrual: "para muchas, la menstruación es un obstáculo para acceder a derechos"

"Solo 21 países en el mundo han logrado reducir o eliminar este impuesto", expone Anahi Rodríguez, vocera de la organización Menstruación Digna México. La denominada "tasa rosa" sobre los productos de higiene íntima femenina agravan las desigualdades y la brecha de género, pero también afecta la salud de millones de mujeres, niñas y adolescentes. Dos de cada cinco niñas no acuden a la escuela mientras están menstruando, lo que afecta directamente su educación.

Esta semana, Escocia aprobó la gratuidad para los productos de higiene íntima femenina, lo que lo convierte en el primer país del mundo en ofrecer estos insumos gratis a las mujeres, niñas, adolescentes y personas menstruantes. Un paso en la lucha contra la pobreza menstrual, pero que está lejos de implantarse en todo el mundo.

La falta de acceso a toallas sanitarias, tampones o copas menstruales agrava la salud de millones de mujeres que no cuentan con los recursos para acceder a ellos y terminan usando insumos antihigiénicos. Esto puede provocar infecciones por hongos o bacterias, puesto que la retención de humedad por no poder cambiar las toallas sanitarias con frecuencia genera humedad y acelera el crecimiento de microorganismos nocivos, altera el Ph de la región vaginal y la microflora o genera infecciones en el tracto urinario que muchas veces termina en complicaciones graves.

Esta problemática está relacionada con la desigualdad de género y el altísimo coste de estos productos, que en la mayoría de los países cuentan con el impuesto denominado "tasa rosa", elevando su precio. En América Latina, el costo de un paquete de diez toallas higiénicas equivale a dos libras de frijoles o un almuerzo común.

En la región, dos de cada cinco niñas faltan a la escuela durante su menstruación, potenciado por los estigmas en torno a esta. Un tema que incluso la Organización Mundial de la Salud ha pedido que se aborde como un problema de salud pública.

Hablamos con Anahi Rodríguez, vocera de la organización Menstruación Digna México, que lucha desde el feminismo por garantizar el acceso gratuito a estos productos sanitarios para las mexicanas.

France 24: ¿Qué entendemos por pobreza menstrual?

Anahi Rodríguez: La pobreza menstrual está compuesta de tres factores. Uno, la falta de acceso a los productos de gestión menstrual; ya sea porque no tienes el dinero para comprarlos o porque no tienes puntos de venta para adquirirlos.

El segundo componente es la falta de educación menstrual de calidad. En México, por ejemplo, en la escuela primaria te hablan veinte minutos sobre la menstruación, solamente le hablan a las mujeres y se acabó. La falta de una educación objetiva, de manera amigable y que sea para todas las personas, no solo para las mujeres, también está dentro del concepto de pobreza menstrual.

Y lo último es la falta de acceso a las instalaciones adecuadas, que tengas un baño privado, agua potable todos los días, gestión de residuos, etc. Estos tres componentes hacen lo que conocemos como pobreza menstrual.

France 24: En 2018, Colombia se convirtió en el primer país de América Latina en quitar el impuesto agregado a las toallas higiénicas y tampones. El año pasado, México aprobó la tasa cero del IVA sobre estos productos. ¿Cuál es el panorama regional y cómo fue la lucha por una menstruación digna en México?

A.R.:En México nos inspiramos mucho en Colombia, de hecho así empezó Menstruación Digna México. Cuando la fundé fue porque conocí la experiencia de Colombia y de ahí literal busqué en Google de México impuesto toallas y vi que pagábamos un 16%. No es de los más altos, el más alto en América Latina es de Uruguay con 22% y le sigue Argentina y Chile con 19% de este impuesto. Pero aún así, fueron una inspiración.

Nos contactamos con activistas colombianas para saber cómo había sido su experiencia y no repetir los mismos errores. Afortunadamente, en dos años logramos que se eliminara. La verdad fue una lucha difícil porque al principio nadie hablaba de menstruación abiertamente. O sea, ni siquiera en los programas de televisión, en los periódicos ni nada; entonces ir metiendo el tema, explicar el porqué era un impuesto sexista, discriminatorio, explicar que no había un bien similar que los hombres necesitaran y pagaran un impuesto y por eso necesitaban eliminarlo. Fue un proceso de dos años.

Afortunadamente, el año pasado lo aprobaron en el Congreso. El panorama en América Latina va caminando. En Argentina hay muchísimas organizaciones que están luchando para que no solamente se elimine el IVA sino también en cuestión de gratuidad. En Chile también ya metieron una propuesta de ley. En Guatemala también estamos trabajando con una colectiva. Creo que esta lucha es muy reciente. Solo son 21 países en el mundo los que lograron eliminar o reducir este impuesto. Nos queda mucho camino por recorrer.

France 24: La pobreza es uno de los factores que empuja a las mujeres a acceder a productos antihigiénicos, ¿cómo afecta esto a su salud y su bienestar emocional?

A.R.: Cuando hablamos de menstruación decimos que obstaculiza el acceso a derechos. Piensen en las personas en situación de calle, ¿cómo gestionan la menstruación?¿A qué baño van? ¿Dónde compran los productos o tienen dinero para acceder a ellos?

En Ciudad de México se hizo una investigación con personas en situación de calle, con mujeres en donde se les preguntó cómo hacían y de verdad era que usaban plástico, cartón, periódico, etcétera. Nos comentaban que a veces tenían que decidir entre comer ese día o comprar los productos de gestión menstrual.

Es por eso que nosotras estamos empujando el tema de la gratuidad porque realmente para muchas personas la menstruación es un obstáculo para acceder a derechos como la educación, ir al trabajo, el estrés laboral que eso genera. Todo eso también afecta en nuestra vida cotidiana y es por eso que estamos en la lucha de eliminar el estigma y el tabú en torno a la menstruación.

France 24: Según Naciones Unidas, una de cada 10 niñas faltan a la escuela durante la menstruación, muchas veces por –precisamente– la falta de productos higiénicos sanitarios, ¿cuáles son los principales estigmas y problemáticas en torno al período?

A.R.: En México, cuatro de cada 10 niñas faltan a la escuela a causa de la menstruación. Hicimos una encuesta con UNICEF México hace dos años para mapear esto en entornos escolares y nos dimos cuenta para empezar que, hagan la cuenta rápido, acá en México son 10 meses del ciclo escolar; pongámosle que en promedio son tres días de período, que pueden ser más o pueden ser menos. Si lo multiplicamos, son 30 días. Es casi un mes entero que las niñas pierden vida escolar a causa de la menstruación. Los conocimientos que en esos días se dieron difícilmente los van a recuperar. La brecha de género desde ahí se empieza a ensanchar porque claramente los niños no faltan a la escuela y adquieren esos conocimientos.

Lo que pasa es que llegan a faltar tanto que llegan a abandonar la escuela por completo; lo cual las pone en una situación de mayor vulnerabilidad de embarazos no deseados -que al final son violaciones porque son niñas- de matrimonios forzados, hasta trata de personas. Parte de lo que mapeamos es que, por ejemplo, no hay instalaciones adecuadas en las escuelas, no hay baños, no hay agua, los profesores no las dejan salir más de una vez al baño, los compañeros se burlan si se llegan a manchar. Esto es parte de los estigmas que hay.