Los plabes de María Bouzas tras su adiós a ‘El secreto de Puente Viejo’

Por Daniel I. Carande
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From Diez Minutos

Nueve años en antena es todo un logro. María Bouzas ha protagonizado este éxito y su personaje, Francisca Montenegro en 'El secreto de Puente Viejo', se escribe con mayúsculas en su currículum. Pese a ser la malvada del serial, el público la adora. Ahora, la historia llega a su final, en breve, en Antena 3.

¿Cómo estás viviendo el confinamiento?

Con la tranquilidad que puedo, aunque con incertidumbre por el futuro inmediato. Es una montaña rusa de emociones.

¿Te sorprende que el final de la serie llegue ya?

Lo veíamos venir, aunque nunca pensamos que iba a ser tan inmediato.

¿Cuáles han sido las claves de este triunfo?

¡Qué difícil! Nunca se sabe por qué funcionan unas series y otras no. ‘El secreto…’ mezcla muchos ingredientes que nos han hecho llegar hasta aquí.

Y el éxito ha cruzado fronteras. ¿Qué sientes al ser conocida fuera?

Es un gran honor sentir el afecto de los fans, especialmente los italianos; es increíble lo mucho que quieren a todos los actores.

¿Cómo ha cambiado tu vida en estos años?

Por suerte, siempre he sabido separar mi vida privada de la profesional, así que no ha sufrido muchos cambios.

¿Tu familia qué dice?

No le da ninguna importancia. Soy muy normal y viviendo en Galicia todo es mucho más cotidiano. Nunca me han hecho sentir ‘una famosa’.

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¿Tienes tanto carácter como Francisca?

Me considero una mujer de carácter fuerte, pero bastante más templada que Francisca.

Este papel te ha abierto las puertas del Palacio Real, cuando te invitaron a una recepción con la presidenta de Chile.

Nunca olvidaré aquella noche. Las chicas de vestuario y maquillaje me tuvieron que ayudar porque no tenía nada elegante en Madrid. ¡Me convirtieron en la Cenicienta! Me llamó mucho la atención lo alto que es el Rey, además de muy agradable.

¿Cómo va a ser tu vida sin Francisca?

De entrada, un poco menos “movidita”. Tener que viajar todas las semanas entre Galicia y Madrid es agotador.

En estos años han pasado muchos actores por la serie. ¿Habéis formado una gran familia?

He perdido la cuenta de los que han pasado. Con los habituales, especialmente con los que he trabajado desde el principio, hemos formado un grupo de amigos maravilloso.

¿Con qué momento de estos años te quedarías?

Delante de las cámaras, cuando Francisca Montenegro se despide sola ante la tumba de su hijo Tristán. Y detrás de las cámaras, son tantos y tantos momentos de ataques de risa de todo el equipo…

¿Ahora deseas que te den un papel de buena?

Lo que realmente me encantaría es hacer un personaje cómico. Siempre he sido muy payasa y añoro que me den opción a desmelenarme. Pero cualquier personaje que venga, bienvenido será. Y si de ahora en adelante me especializo en hacer ‘malas’, pues estaré feliz. El caso es trabajar.

¿Nuevos proyectos?

Tenía un par de propuestas en Galicia pero tal como están las cosas…