¿Se merecen ‘Bichos’, ‘Brave’ o ‘El viaje de Arlo’ ser consideradas películas menores de Pixar?

Aprovechando el estreno de Onward, que no está teniendo críticas excelentes como otras entregas de Pixar, vamos a tratar de reivindicar los films originales peor valorados de un estudio que -con alguna deshonrosa excepción- suele demostrarnos que, aun cuando no está en plena forma y sus títulos reciben la calificación de “menor”, nos da buenas películas para toda la familia. ¿Están Bichos, Cars, Brave o El viaje de Arlo infravaloradas? Yo creo que sí y os voy a explicar por qué.

Bichos (© 1998 Disney/Pixar. All Rights Reserved.); Brave (© 2012 Disney/Pixar. All Rights Reserved.); Cars (© 2006 Disney/Pixar. All Rights Reserved.); El viaje de Arlo (© 2012 Disney/Pixar. All Rights Reserved.) y Onward (© 2020 Disney/Pixar. All Rights Reserved.)

Después de una larga temporada dedicada exclusivamente a las secuelas, Pixar regresa a las ideas originales con Onward, la primera de sus dos películas para 2020, seguida de la esperada Soul, de Pete Docter (Monstruos S.A., Up, Del revés). Desde el estreno de la revolucionaria Toy Story, el estudio de Emeryville lleva 25 años a la vanguardia de la animación por ordenador, combinado los últimos avances con su inconfundible toque mágico para contar historias y tocar la fibra sensible del espectador. 

Tras el boom de Toy Story, muchas de sus películas han pasado a la historia: Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Coco... todas ellas aclamadas y convertidas instantáneamente en clásicos de la animación. Sin embargo, con Onward, Pixar no está recibiendo el aplauso unánime que sí obtuvo con obras maestras como WALL-E, Up o Del revés. Está gustando, pero también está siendo valorada como una entrega más convencional dentro del catálogo de una compañía que nos tiene acostumbrados a la excelencia.

El caso de Onward nos ha recordado a otras películas originales de Pixar consideradas menores a lo largo de su historia, títulos que suelen encontrarse en los puestos más bajos de los muchos rankings que se publican con motivo de cada uno de sus estrenos y que no han logrado entrar al Olimpo de la animación como sus films más aclamados. Películas como Bichos, una aventura en miniatura, Cars, Brave o El viaje de Arlo nos indican que Pixar no siempre puede estar en lo más alto creativamente, pero también que incluso sus obras menores tienen muchas cosas buenas que destacar. Es decir, aun cuando Pixar baja el listón, sigue ofreciendo calidad y buenas historias.

Por eso he decidido romper una lanza a favor de esas películas que, según mi opinión, merecen mayor reconocimiento del que tienen. Aclaro, voy a hablar de películas originales como Onward, es decir, no secuelas. Vamos por orden cronológico.

BICHOS, UNA AVENTURA EN MINIATURA (1998)

Suceder al pelotazo que fue Toy Story no era tarea fácil. El primer largometraje de Pixar marcó un antes y un después en la historia del cine, inaugurando una nueva era en la que la animación digital sustituiría a la tradicional. La segunda película del estudio, Bichos, una aventura en miniatura, no estuvo a la altura de semejante reto. Pero es que lo tenía imposible.

Con el tiempo, Bichos ha pasado a un segundo plano en la historia de la compañía y suele figurar muy abajo en los rankings de sus mejores películas, pero lo cierto es que cuando la vimos, nos gustó. Y además mucho. Quizá jugó en su contra aquella desafortunada coincidencia con Antz, de la competencia DreamWorks, otra película de hormigas que se estrenaba el mismo año robándole protagonismo.

Dejando esto a un lado, Bichos es una auténtica joya. John Lasseter se inspiraba en Los siete samuráis de Akira Kurosawa para crear una aventura que tenía un poco de todo para todos. Mensaje social, historia de superación, lucha contra la opresión, acción, romance y mucho humor. Bichos ya demostraba la maestría de Pixar para mezclar el humor infantil con guiños y tramas para los adultos, e incluso momentos muy oscuros (la muerte de Hopper sigue siendo de lo más impactante que han hecho), creando historias con muchas capas para todos los espectadores. Visualmente no ha envejecido bien (como cualquier obra íntegramente digital de aquella época), pero sigue siendo una película divertida e inteligente, llena de personajes memorables. Por no hablar de las originales tomas falsas que Pixar incluía en los créditos finales en sus primeros films, todo un puntazo.

CARS (2006)

Pixar tocó fondo con la saga Cars, su franquicia peor valorada, en especial por el público adulto. El estudio ha seguido insistiendo en hacer secuelas por su atractivo para los más pequeños y el alto nivel de beneficio económico que le ha dado su merchandising, pero ninguna de ellas ha pasado a la posteridad por buenos motivos: Cars 2 es unánimemente considerada la peor película de la historia de Pixar y Cars 3 fue una de sus mayores decepciones de taquilla con menos de €350 millones recaudados en todo el mundo (BoxOfficeMojo).

Esto ha hecho que pongamos en perspectiva y revaloricemos la primera entrega, estrenada en 2006. Cars llegó precedida de Monstruos, S.A., Buscando a Nemo y Los Increíbles. Por aquel entonces, Pixar ya nos había acostumbrado a un nivel altísimo, por lo que desde el principio, Cars tenía las de perder por el agravio comparativo. Pero si la valoramos sin comparaciones, lo cierto es que es una película notable. John Lasseter volvía a la dirección después de firmar las tres primeras cintas del estudio (Toy Story, Bichos y Toy Story 2) con un proyecto muy personal. En ella se nota el amor depositado por el productor de Pixar, cuya pasión por los coches y la Ruta 66 estadounidense se traducía en una historia llena de nostalgia y elogio a lo clásico.

Cars mejora con los visionados. Técnicamente supuso un salto importante en el desarrollo de las texturas digitales, la acción y los escenarios, pero narrativamente es una de las películas más sencillas y menos ambiciosas de la primera etapa de Pixar, lo cual no es necesariamente malo. Ver esta película es como volver a un lugar cálido y acogedor, donde nos podemos relajar y disfrutar del paseo sin estrés. Más infantil no significa peor y Cars es la prueba

BRAVE (INDOMABLE) (2012)

Brave (Indomable), la película número 13 de Pixar, tuvo la mala suerte de estrenarse entre dos secuelas (la infame Cars 2 y la correcta pero olvidable Monstruos University), siendo asociada así a una de las épocas creativas más bajas del estudio. Se trata de una de las películas peor valoradas por el público (actualmente tiene un 7.1 en IMDb y un 6.5 en FilmAffinity), y la crítica tampoco la recibió con entusiasmo. La mayoría coincidieron en que, más que una película de Pixar, parecía una de Disney.

Pero precisamente de eso se trataba. Con la historia de Merida, Pixar homenajeaba y actualizaba los clásicos cuentos de princesas de Disney, presentando a una protagonista independiente y valiente que rechazaba al príncipe para vivir la vida a su manera. Jugó en su contra un tráiler engañoso que ocultaba su verdadera trama: el hechizo que convertía a la madre de Merida en oso y ocupaba gran parte de su metraje. De nuevo, las expectativas perjudicaban la recepción de la película, resultando en una decepción para muchos. 

No obstante, Brave merece ser reivindicada por muchas razones: sus avances técnicos (el pelo rizado de Merida y los paisajes de Escocia nos dejaron sin aliento), su espíritu empoderador, su visión contemporánea de los cuentos de hadas y su bonita relación materno-filial, entre otras cosas. Por otro lado, Brave es la primera película de Pixar dirigida por una mujer (Brenda Chapman, junto a Mark Andrews) y Merida inauguraba una nueva era para las princesas Disney, siendo predecesora de personajes femeninos más actuales como Elsa, Anna, Judy Hopps o Vaiana.  

EL VIAJE DE ARLO (2015)

El viaje de Arlo cuenta con el deshonor de ser la película de Pixar menos taquillera de su historia con poco menos de €300 millones de recaudación global (BoxOfficeMojo). También es una de las peores valoradas tanto por el público como por la crítica. En su caso, que se estrenase el mismo año que Del revés sirvió para que el halo negativo a su alrededor se magnificase. Era imposible que El viaje de Arlo se acercase a los talones de la visionaria Del revés. Pero es que tampoco lo pretendía.

La película, dirigida por Peter Sohn, atravesó muchas dificultades durante su proceso de producción, lo que la llevó a retrasarse en varias ocasiones. Finalmente, cuando fue estrenada, ya venía con la etiqueta de fracaso pegada en la frente. Al igual que Brave, El viaje de Arlo es una película más propia de Disney que de Pixar, un clásica aventura de regreso a casa que recordaba a El libro de la selva y El rey león y que se dirigía sobre todo al público más joven. Tristemente, a pesar de estar protagonizada por un dinosaurio, no lograba subirse al carro de la dinomanía que Jurassic World había reavivado ese mismo año.

Si bien es cierto que El viaje de Arlo rebajaba el nivel de ambición del estudio con una de sus premisas menos originales, también es justo destacar sus aciertos: un apartado visual sobrecogedor, escenas de acción brutales (literalmente, puedes sentir el dolor del protagonista en una de las experiencias más físicas y viscerales de Pixar), una cualidad cinematográfica indudable y emoción a flor de piel. La de Arlo también es una historia que gana cuantas más veces se ve, una película compleja en su sencillez que merece ser rescatada del olvido.

Y hasta aquí hemos llegado. Este año se repite la situación de Del revés y El viaje de Arlo (la primera vez que Pixar estrenaba dos películas en un mismo año) y de momento, Onward parece destinada a ser la película menor de Pixar en 2020. Queda por ver qué ha hecho Pete Docter con Soul y cómo recibe el público a Onward, pero si las críticas y reacciones iniciales son indicio alguno, parece que la película número 22 de Pixar no va a pasar a la historia como una de sus propuestas originales más queridas. Claro que eso no quiere decir que no tenga virtudes (os las contamos en nuestra crítica), y que dentro de unos años no merezca ser reivindicada como las cuatro a las que hoy hemos intentado dar justicia. El tiempo dirá.

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