Juan Carlos I y Doña Sofía: infidelidades, ansias de divorcio y el esperado varón Felipe

Anna Sanchez
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BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 15:  Pilar Eyre attends the 2016 Premio Planeta award on October 15, 2016 in Barcelona, Spain.  (Photo by Xavi Torrent/WireImage)
Pilar Eyre publica su libro "Yo, el Rey". (Photo by Xavi Torrent/WireImage)

El nuevo libro de Pilar Eyre está dando mucho de qué hablar y es que “Yo, el Rey”, que así se titula la obra, es un repaso exhaustivo de la vida y vivencias de Juan Carlos I y, como no, eso incluye muchos episodios junto a la reina Sofía.

La periodista e historiadora Pilar Eyre pone de manifiesto la diferencia de caracteres entre Sofía y Juan Carlos desde el inicio. La madre de Felipe VI no es santo de su devoción y, siempre que puede, lo hace notar.

En el libro describe al rey emérito como un hombre apasionado y seductor mientras que Sofía aparece como una mujer llena de amargura y profundamente reprimida. Su pareja no fue bien desde el inicio y Eyre ha afirmado más de una vez que el rey emérito ‘odia’ a su cónyuge.

A los 83 años de Juan Carlos I y con la peor imagen mediática que podía tener, el monarca sigue casado con la que “de no ser por él habría sido una princesa griega pobre como su hermana”, asegura la autora.

Sin embargo, Eyre destapa en su libro que han sido distintas las ocasiones en que Juan Carlos y Sofía han pensado en terminar con la farsa que parece ser su matrimonio puramente institucional de cara a la galería.

Según Pilar, Sofía ha sido educada para aguantar carros y carretas con tal de reinar y a eso se ha dedicado toda su vida, de hecho, la historiadora explicó en ‘Sálvame’ que actualmente el rey emérito ya no es ‘nadie’ pero Sofía sigue siendo la madre del rey y para eso vive.

En el libro, la escritora asegura que a final de los años 70 se produjo una enorme pelea entre Sofía y el por aquel entonces rey debido a sus infidelidades con otras mujeres. Es entonces cuando Juan Carlos le dice a Sofía que podría divorciarse de ella y así ella perdería su título de reina.

Sofía ha aguantado lo inimaginable por no perder la corona y es que, en una de esas escapadas del rey emérito en los setenta, ella le siguió y le pilló con otra en la cama: "Sofía abre la puerta. Ve una cama enorme y anticuada, un montón de ropa en el suelo, dos cuerpos, un rostro de mujer que emite un grito… La reconoce”.

Tras este desagradable episodio, Sofía se aleja de Juan Carlos y se va a India (donde vive su madre) con sus hijos: “Para castigar a Juanito. ¡Al Rey! ¡Llevarse a los niños, que es lo que más dolor puede causarle! En realidad, las niñas no le importan, pero llevarse al heredero… eso sí que es una puñalada en el corazón, ¡si ese malnacido no tiene corazón!”, escribe Eyre.

Zarzuela Palace, Madrid. 1973 The princes of Spain, Juan Carlos and Sofia with their chindrens Elena, Cristina and Felipe.  (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)
Juan Carlos y Sofía han querido divorciarse varias veces según Eyre (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)
The princes of Spain Juan Carlos of Borbon and Sofia of Greece with their three sons Felipe, Cristina and Elena at Christmas in the Zarzuela Palace, 1969, Madrid, Spain. (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)
Juan Carlos se desmayó cuando por fin nació un hijo varón (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)

Para aquel entonces Sofía ya sabía lo desgraciada que iba a ser al lado de su marido y todas las infidelidades que iba a tener que aguantar así que, en aquella ocasión es ella quien se plantea el divorcio a pesar del escándalo que supondría, pero su madre enseguida le quita la idea de la cabeza.

Juan Carlos, por su parte, está cabreado porque se ha llevado a Felipe con ella y, enfurecido, llama por teléfono a su suegra Federica a la mismísima India: “Dile a Sofía que estoy empezando a cansarme de este numerito… Que se vaya contigo a la India me importa un huevo, ahora, que se despida de ser reina. Haré anular el matrimonio, diré que ella no estaba convencida de hacerse católica y a la mierda. ¡Y Felipe, conmigo!”.

Felipe era, nunca mejor dicho, la joya de la corona. El hijo que tanto había ansiado Juan Carlos para ser su sucesor. Para ellos, el sexo no era ya placentero sino una obligación para seguir con el legado de los Borbón.

Pilar recoge en su libro que: “Su convivencia con Juanito está lastrada por la necesidad de tener un varón, llevan tres años intentándolo, en esas fechas que saben que son las más fértiles. [...] No les apetecía ni a uno ni a otro, lo que para los demás es un placer, para ellos se ha convertido en una obligación onerosa y cargada de responsabilidades”.

Tanto es así que, cuando Felipe fue concebido y le dijeron al rey que era un varón, ¡cayó redondo al suelo!: “El mundo desapareció, mejor dicho, se volvió negro. Las piernas se convirtieron en arena y se cayó al suelo. Muerto, estaba muerto, su cabeza golpeó las losas blanquinegras de mármol y dejó de respirar. Pero parece ser que los muertos oyen, porque escuchó la voz del doctor, que, en tono bonachón, le dijo a la enfermera: ‘Pobrecillo, se ha desmayado. La tensión ha podido con él”.

Actualmente, 52 años después del nacimiento de Felipe VI, los reyes eméritos siguen siendo un matrimonio de cartón y, aunque todo el país lo sabe gracias a periodistas como Pilar Eyre, la pantomima sigue en pie incluso tras el exilio forzoso del emérito a Abu Dabi, desde luego, en esta monarquía tienen muy claro que el ‘show must go on’, es decir, que el espectáculo institucional debe seguir adelante.

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