El piercing: la tendencia de los 90 que vuelve según la alta costura de París

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Photo credit: Getty Images
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Es un símbolo de pertenencia a una tribu en algunas culturas, un rasgo de madurez en otras, un trance de etapa sexual o, tan solo, un complemento decorativo de la estética. El piercing, que en su día tuvo un origen étnico y tradicional, ha reinterpretado con el paso de lo siglos sus apariciones pasando de tener, sobre todo en la historia occidental, un significado cultural a identificarse como un mero acompañante en la moda.

Si bien hace décadas podía atribuirse a grupos y comunidades como la punk o a grupos independientes, ahora éste parece haberse instaurado ya como uno de los elementos estrella de las altas esferas. Fue en los años 90 cuando se le abrió la puerta a formar parte de la estética de personalidades reconocidas, pero también a principios de los años 2000 cuando alcanzó su auge, llegando a conquistar a celebridades como Christina Aguilera o Britney Spears. La primera los llevaba en la nariz y debajo de boca, la cantante de Baby One More Time, en cambio, optó por ponerlo en su ombligo.

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Con el tiempo estos pendientes conquistaron ya otras muchas celebrities: de Pink a Scarlett Johansson, Charlize Theron, Keira Knightley o Zoe Kravitz hasta llegar a Julianne Moore. Pocas son las personalidades reconocidas que, aunque fuera en sus orejas, no se atrevían a perforar zonas de su cuerpo para añadir nuevos pendientes decorativos. Sí, hubo una época en la que, si no lo tenían, todas querían un piercing.

Cuando a finales del siglo pasado y a principios de este su boom se democratizó, pocas eran las farmacias y los establecimientos que se dedicaban a ponerlos que tenían hueco en la agenda para nuevos clientes. El éxito fue grande que pero como tendencia no se mantuvo en alza mucho más allá de la primera década de los dosmil.

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Pero la moda siempre vuelve y cuando menos lo esperamos las casas de lujo traen de vuelta las tendencias que menos esperaríamos para crear, de nuevo, auténticos objetos de deseo en los consumidores. Y los piercings, esta vez, parecen ser el último capricho que reinará en las calles en los próximos meses ya que firmas como Jean Paul Gaultier o Elie Saab los han subido a pasarela en sus colecciones más recientes. Ambas firmas lo han hecho durante la alta costura de París, en la que presentaron sus diseños más exclusivos de otoño-invierno 23.

Cuando vimos a Angelina Jolie posando para la premiere de Eternals el pasado mes de octubre de 2021 con un piercing extravagante dorado en sus labios, podríamos haber presagiado lo que las casas de moda de lujo sentenciaron esta vez. Y es que los piercings vienen con más fuerza que nunca en todas sus versiones y en cualquier parte del cuerpo, siendo protagonistas sobre todo en el rostro: en la boca, en las fosas nasales o a modo de septum.

Tomando como referencia las lecciones de Jean Paul Gaultier o Elie Saab otra pauta queda clara. Los pendientes que llevaremos en el rostro deberán ser, eso sí, llamativos. Cuánto más mejor. Elie Saab apuesta por diseños dorados con bolitas y ramificaciones, mientras que, Gaultier va al extremo y los sitúa sobre el rostro con cadenas que se cuelgan y terminan en la oreja o en diseños gruesos que acaparan toda la atención.

Por el momento ya hemos podido ver a Kim Kardashian y a su hija, North West, lucirlos en el front-row de la pasarela parisina, pero todo vaticina que pronto veremos a muchas más referencias de moda con ellos. Una manera más de demostrar que, en cuestiones de moda, casi todo vale.

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