La edad no es la única razón por la que la piel se vuelve seca y agrietada

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El envejecimiento (unido al estilo de vida) puede hacer que tu piel cambie y puedes empezar a notarlo en ciertas partes del cuerpo como los codos y la parte superior de los brazos. (Foto: Getty)
El envejecimiento (unido al estilo de vida) puede hacer que tu piel cambie y puedes empezar a notarlo en ciertas partes del cuerpo como los codos, el antebrazo o la parte superior de los brazos. (Foto: Getty)

A los 60 años, casi todos los adultos descubren que su piel ha cambiado a de aspecto y está más cada vez más seca y áspera. De hecho, con el paso de los años los signos de sequedad están cada vez más presentes y pueden verse también más fácilmente. No es raro que aparezcan parches secos en las piernas, los codos y la parte superior de los brazos, aparte de en otras partes del cuerpo.

La piel seca es, en parte, algo que sucede con la edad. No es solo la apariencia de la piel lo que cambia con los años. A medida que envejecemos, las capas de la piel se vuelven más delgadas y producen menos sebo, el aceite que mantiene la piel suave e hidratada.

En las mujeres, debido a la llegada de la menopausia en la que descienden los estrógenos, se acrecienta aún más esa disminución del sebo y el sudor. El resultado, si no te cuidas lo suficiente, es una piel más seca, deshidratada, frágil y sensible.

Por otro lado, haber pasado mucho tiempo al sol para broncear la piel, ya sea ahora o en el pasado, contribuye a eliminar la humedad de la piel. Asimismo, el bronceado acelera el proceso de envejecimiento de la piel y daña las células de la piel, lo que debilita la barrera protectora de la piel y dificulta que la piel retenga la hidratación.

Cuidado con pensar que esto solo ocurre en verano, el sol también tiene un impacto en tu piel el resto del año. El frío y el viento también agreden la piel. Por tanto, con el tiempo, es necesario prestar cada vez más atención a estos factores externos. Aunque de joven tu piel no fuera seca y no tuvieras la costumbre de protegerla, es imprescindible hacerlo una vez pasados los treinta. A esta edad la piel ya empieza a cambiar y las funciones cutáneas se alteran.

Pero volvamos al tema que nos ocupa, la sequedad de la piel inducida por la edad. Debes saber que la alimentación es otro factor que contribuye a la sequedad de la piel. A medida que envejecemos, tenemos menos apetito y deseo de beber. Este es uno de los motivos por el que que los adultos mayores son más propensos a no obtener los nutrientes que necesitan, y es más probable que experimenten deshidratación.

La toma de medicamentos también incide en este proceso degenerativo de la piel. Algunos de los más comunes como estatinas, diuréticos, antihistamínicos o laxantes pueden exacerbar la piel seca. Además, la piel seca también puede ser causada por problemas de salud, tales como la diabetes o una enfermedad de los riñones. De hecho, algunos tratamientos médicos también pueden causar sequedad en la piel. De hecho, la piel seca es un efecto secundario común de la diálisis y también puede ocurrir después de someterse a quimioterapia, radiación o terapia dirigida contra el cáncer.

Pero esto no es todo, los dermatólogos apuntan a que la falta de sueño y el estrés al que se enfrentan las personas en la edad adulta pueden hacer mella en la salud de la piel. El estrés puede aparecer a cualquier edad, pero los adultos mayores pueden ser más propensos a los factores estresantes crónicos relacionados con problemas de salud, preocupaciones económicas o la pérdida de una pareja o un ser querido. Estos sentimientos pueden afectar a la piel, igual que no tomar suficientes líquidos, estar en sitios con aire muy seco o fumar.

Así que sí, no vamos a negar lo evidente: la piel cambia con la edad. Se pone más delgada, pierde grasa y ya no se ve tan tersa y lisa como antes. Las venas y los huesos se pueden percibir más fácilmente. Los rasguños, cortes o golpes pueden tardar más tiempo en sanar, y los años expuestos al sol y las inclemencias del tiempo pueden resultar en arrugas, sequedad, manchas por la edad y hasta cáncer. Pero si durante todos esos años has mimado tu piel y mantenido una rutina de cuidados básicos, habrás reducido y pospuesto los efectos del paso del tiempo. Si no ha sido así, la piel seca y agrietada dará la cara antes.

Las características de la piel seca y envejecida pueden ser las siguientes:

  • Aspereza. La piel seca se siente áspera y escamosa.

  • Cuarteado con tendencia a la formación de grietas, denominadas 'rágades'.

  • Formación de callos y descamación.

  • Picor frecuente.

  • Rigidez de la piel, especialmente después del baño.

  • Grietas en la piel que pueden sangrar.

Si es tu caso, no conviene retrasar la visita al dermatólogo. Si va a más, puede que la sequedad y la picazón te impiden dormir, o que se te formen heridas o llagas abiertas de tanto rascarte.

Como norma, la piel seca suele responder bien a las medidas relacionadas con el estilo de vida, como usar cremas humectantes y evitar bañarse y ducharse con agua caliente durante mucho tiempo.

El jabón y las soluciones alcalinas no le van bien a este tipo de piel, ya puede reaccionar con mucha mayor sensibilidad. Por eso, la limpieza debe efectuarse con un producto que sea suave y no prive de humedad a la piel. El médico puede recomendarte un producto humectante formulado según tus necesidades (aquí tienes algunas de las mejor valoradas), con fórmulas que no contengan perfumes ni colorantes.

En general se aconseja sustituir la leche corporal por una crema o, mejor, una manteca corporal. Contienen una mayor proporción de ingredientes nutritivos y protectores (aceite de jojoba, manteca de karité y de cacao) que refuerzan la barrera cutánea y frenan la deshidratación. También puede ser útil usar productos contengan los siguientes componentes activos: urea, ácido hialurónico (para retener el agua) y ceramida-3, que apoya de forma natural la regeneración de la barrera cutánea y reduce el déficit de lípidos.

Y recuerda que aplicarte crema solar es lo normal, tanto en verano como en invierno. Algunas personas tienden a olvidarlo pero, aunque no haga calor, los UV siguen alterando la piel.

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