Impétigo: la importancia de no rascarse úlceras o heridas

Mónica De Haro
·5 min de lectura

El impétigo es un tipo de infección por estafilococos común en los niños, pero los adultos también pueden contraerlo. En verano aumentan los casos; el calor, la humedad y la presencia habitual de heridas o eccemas predisponen a ello. Te contamos en qué consiste y cómo evitarla

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Para conocer las infecciones cutáneas comunes (el impétigo es una de ellas) debemos aprender a reconocer las erupciones y lesiones causadas por bacterias, virus u hongos. (Foto: Getty)

A veces aparecen en la piel unas pequeñas ampollas blancas de líquido transparente que se rompen y dejan la piel en carne viva, formando a los pocos días una costra que parece una simple herida.

En realidad se trata de impétigo, una infección bacteriana muy común, altamente contagiosa, provocada por el estafilococo aureus o por el estreptococo pyogenes, que también causa la amigdalitis. Estas son las dos bacterias que pueden causar el impétigo. Si la infección la ha provocado la primera, dejará una costra amarilla o ‘color miel’ sobre la llaga, que luego se cura sin dejar una cicatriz.

Si la infección la ha causado el estreptococo, las ampollas darán paso a costras más oscuras sobre las llagas y úlceras más grandes. Por lo general, las llagas tardan 10 días en aparecer después de que alguien se exponga al estreptococo, así que es un proceso lento que puede pasar desapercibido. Durante esos días, las personas a menudo transmiten la infección a otras personas porque no saben que están infectadas.

Cómo entran las bacterias en la piel

La mayoría de nosotros vamos por la vida portando estas bacterias sin problema. Pero entonces, un pequeño corte, una rasguño o una picadura de insecto permiten a la bacteria causar una infección, ocasionando el impétigo.

Por lo general vemos el impétigo en los niños de 2 a 6 años de edad, probablemente porque se caen a menudo y sufren más cortes y heridas, y porque se rascan más; y eso es lo que propaga la bacteria ”, explica la doctora Marina Rodríguez Martín, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Además en verano, cuando los niños empiezan a acudir a playa y piscinas, las infecciones por impétigo son más frecuentes, ya que el tiempo caluroso y húmedo favorecen su aparición junto con la práctica de juegos y deportes que impliquen un contacto piel a piel. Los niños se pueden infectar después de un corte, raspado o picadura de insecto, pero la infección puede ocurrir sin daño aparente en la piel.

En adultos, el impétigo es el resultado de una lesión en la piel, a menudo causado por otra afección de la piel, como la dermatitis. No obstante, las personas diabéticas o aquellas con un sistema inmunitario debilitado también pueden padecerlo, y además, al ser contagioso es importante evitar entrar en contacto con las llagas de otra persona infectada o con elementos que esta haya tocado, como ropa, sábanas, toallas, juguetes e, incluso, elementos de entrenamiento que una persona con impétigo haya utilizado. Por eso, cuando entrenes en el gimnasio, conviene hacerlo con guantes.

Puede extenderse a otras partes del cuerpo

Normalmente, el impétigo no es peligroso, y cuando la infección es leve, las llagas se curan sin dejar cicatrices. El problema es que es altamente contagioso y se puede extender a través de los dedos, la ropa o las toallas, pudiendo llegar a producir algunos subtipos de esta infección con ampollas a lo largo de la piel de la cara, brazos, tronco.

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El impétigo rara vez es grave y, por lo general, se resuelve por sí solo en 2 semanas. Sin embargo, a veces ocurren complicaciones, por lo que un médico puede recetar un ungüento antibiótico o antibióticos orales. (Foto: Getty)

Se trata con antibióticos

Los médicos suelen diagnosticar el impétigo examinando las llagas (examen físico), sin necesidad de realizar otras pruebas. Para aliviar el picor o dolor en la zona afectada los médicos pautarán el uso de cremas o pomadas (antibióticos tópicos) o fármacos (antibióticos orales), según la extensión y medidas sintomáticas. Al aplicar la pomada, se aconseja lavarse las manos después.

Qué más se puede hacer

  • La mejor manera de evitar estas erupciones es mantener las uñas cortas y limpias y no rascarse las pequeñas irritaciones de la piel.

  • Acostumbrar a los niños a no morderse la uñas, ni los pellejos e insistir, ahora más que nunca, en que hay que lavarse las manos con regularidad y no rascarse ni tocar ninguna herida o lesión de la piel.

  • Cuando se tiene una herida, como norma, hay que limpiarla solo con agua y jabón, y no tocarse. Para evitar la tentación también conviene taparlas con tiritas, apósitos o vendas en función del tamaño siguiendo el consejo médico. Así no solo evitas el contagio, también se impide que la erupción se extienda en caso de que se rompa.

  • Conviene cubrir las llaga o heridas causadas por el impétigo para ayudar a prevenir la transmisión del estreptococo, y se aconseja no compartir la ropa o las toallas que haya utilizado alguien que tiene una infección activa de la piel. Si el médico lo dice, se aplicará una crema o pomada con antibiótico.

  • Lavar a menudo trapos, toallas, ropa y ropa de cama, y volver a esa antigua costumbre en que cada miembro de la familia tenía su propia servilleta o toalla con el nombre bordado.

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