La escena de 'Pesadilla en el paraíso' que huele a montaje

Danna Ponce y su novio Xavi en 'Pesadilla en el paraíso' (Twitter/@pesadillaparais)
Danna Ponce y su novio Xavi en 'Pesadilla en el paraíso' (Twitter/@pesadillaparais)

Cada semana que pasa Pesadilla en el paraíso se complica más y el reality empieza a perder su rumbo otra vez. Los participantes están en bucle, normal teniendo en cuenta que entraron en agosto, y las historias son tan enrevesadas que han dejado de ser creíbles. El último debate ha sido una oda a lo absurdo, tal es así que una de las escenas que se vivió en plató tiene todos los visos de ser un montaje en toda regla. Y si no lo es, poco le falta. Más que ante un reality, estamos ante un programa del que ya no hay mucho más de donde sacar.

No es cuestión de buscar culpables pero, Pesadilla en el paraíso debería acabar lo antes posible por su propio bien, el de sus participantes y la poca audiencia que le queda. Por mucho que han intentado darle la vuelta a la tortilla y enmendar los errores, aquello ya no tiene mucha solución. Los inquilinos de la granja están agotados, mareados y, en muchos casos, demasiado avispados, y eso le resta fuerza a un programa que no empezó con buen pie.

Este domingo el debate vivía uno de sus momentos más absurdos, por no decir tristes. De esas escenas con las que uno se tapa los ojos y dice eso de '¡Tierra trágame!'. Un momento de todo menos creíble que se aleja por completo de la esencia de lo que amamos en un reality.

El momento lo protagonizó uno de los últimos fichajes del show, Danna Ponce, la influencer que ha entrado con fuerza y se lo está pasando pipa con Manuel. Parece que se le ha olvidado que tiene novio fuera y la chica se está dejando llevar debajo de las sábanas con el gaditano. La cosa es que el programa llevó a plató a su novio Xavi para hacer un cara a cara con ella y le pidiera explicaciones. La escena se convirtió en uno de los momentos más surrealistas y, me atrevo a decir, ridículos de la historia de los realities.

Vamos a ponernos en la escena. Al chico le pusieron imágenes de lo más subidas de todo de su chica con Manuel y, por lo que dijeron, quedan más que han estirado como el chicle para emitirlas el miércoles. Ya lo ha avanzó Danna, todavía hay más. La reacción del novio al verlas fue como quien ve llover, es decir, sin sangre, reacción, ni alteración de ningún tipo. Xavi se dedicó a decirle que la quería mucho, que la esperaba y que, en todo caso, no pasase de ahí y cortara el tema. Su rostro no cambió de gesto en la media hora que estuvo en pantalla. No se le movió ni un pelo.

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La frialdad con la que afrontó esta situación tan delicada que hubiese alterado a cualquier novio o pareja por el obvio coqueteo y falta de respeto, dio mucho que pensar en plató. La primera en no entender nada de lo que estaba viendo fue Nagore Robles, quien no tuvo reparo en expresar que la cosa olía a algo parecido a un montaje, puro y duro, si no, no se comprende nada. Le siguió Pablo, el novio de Steisy quien, con mucho respeto, dijo que no terminaba de encajar que, por un lado, él reaccionara tan pancho y, ella no soltara ni una lágrima al ver a su novio en plató comiéndose sus imágenes. Después de vivir el horror que sufrió con su novia y su acercamiento a Dani que le llevó a irse de plató y vivir una pesadilla, no concibe que Xavi fuera una estatua de mármol.

El cara a cara de la pareja fue de risa, incluso por un momento parecía que Danna le preguntaba si le iba a esperar como para saber si podía salir corriendo a los brazos de Manuel. Todo esperpéntico. Se puede entender que apenas llevan tres meses y no se conocen tanto, pero igual lo que pasó en el debate fue una de las situaciones más fingidas que he visto en un reality. La palabra montaje no solo rodó en plató, sino que se convirtió en lo más comentado en redes. Nadie se explica esta interacción.

Danna entró como una de los 4 granjeros nuevos para alterar el avispero de la granja, la cual estaba algo dormida y necesitaba algo de sal. Y vaya si la dieron. Quizás demasiado. Desde el exterior se percibe a la legua que entraron con una lección aprendida de memoria, había que dar contenido e iban dispuestos a darlo a toda costa. En cuestión de horas, a Manuel ya le gustaba Danna y ella se dejaba querer, y Bea Retamal prácticamente se reconciliaba con su novio Dani con quien continúa viviendo una relación bastante tóxica y ya algo cansina para la audiencia.

Todo lo que se está viviendo desde la entrada de esta segunda remesa es más fuerte que la mayoría de las cosas que pasaron antes, pero también mucho menos real, natural y auténtico, lo que hace que uno pierda aún más el interés. Ya casi se nos ha olvidado el paso de Gloria Camila, Marina Ruíz, Aly Eckmann o Xavier Pont, expulsados muy cañeros que apenas pisan el plató para ejercer de colaboradores. ¿Cómo es posible que los participantes de un reality no sean parte del debate? Después de la entrevista que se les hace tras su expulsión, si te he visto no me acuerdo. Aparecen de forma puntual, uno por aquí, otro por allí y poco más.

Pero ese ya es otro tema. El que nos concierne ahora es la ausencia de verdad en lo que está pasando en esa granja gaditana donde lo más creíble de ver es Lara Álvarez. Lo demás deja bastante que desear. Sobre todo, las reacciones y actuaciones de los que quedan en el reality, que son unos cuantos, nueve, para ser más exactos. Aquello no termina de despejarse y empezamos a estar muy cansados de las historias sobreactuadas delante de las cámaras para que se hable de ellos.

Por decir algo, diría que está más interesante lo que se cuece en plató y las interacciones de sus invitados y colaboradores que lo que pasa en Cádiz. Están desgastados y, además, se nota que, por lo general, están muy resabiados y terminando de asesinar al reality. Allí la espontaneidad brilla por su ausencia por eso la cosa no fluye ni tiene pinta de que lo vaya a hacer. O ponen punto final a esta 'pesadilla', o lo poquito que tienen de audiencia desaparecerá de un plumazo, con toda la razón.

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Imagen: Twitter/Pesadilla en el paraíso