Los periodistas políticos, en el ojo del huracán salpicados por la campaña electoral

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Por Begoña Mena.- Se nota que hay nervios (y muchos) en estas elecciones del 4 de mayo en Madrid. Y aunque es algo característico de las campañas electorales, en esta en concreto, la tensión crece por momentos. Lo último, el choque absoluto entre Pablo Iglesias y Rocío Monasterio en el debate de La Cadena Ser y que han emitido todas las televisiones. En ellas hemos visto a una Ángels Barceló, que actuaba como moderadora, siendo también partícipe y objeto de una bronca monumental.

La tensión que divide la política en bloques, de forma cada vez más extrema, lleva calentándose a fuego lento y ha venido salpicando a los periodistas antes incluso del comienzo de la campaña.

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Iglesias ha terminado abandonando los estudios de radio porque la candidata de Vox no ha querido condenar las amenazas de muerte que ha recibido él y su familia. El comportamiento de Monasterio, fue reprochado por el resto de candidatos viviéndose un momento que ha dado vuelas en redes sociales. Momentos antes de que Iglesias se marchara, se ha dirigido así a su contrincante: “Si usted es tan valiente, levántese y lárguese. Es lo que todo el mundo quiere”, subiendo el tono y repitiéndole esto, una y otra vez.

Angels, por su parte, le llamaba al orden: “Ese no es el tono para el debate, señora Monasterio” y le pedía “que respetase el turno de palabra”. “Creo que cometéis un error dejando que esta gente pueda estar aquí defendiendo cosas”, decía Iglesias poniéndose la mascarilla y levantándose, mientras Monasterioseguía increpándole sin parar. La periodista se acercaba entonces a Iglesias para pedirle que no se marchara y le decía a Rocío: “Por favor, señora Monasterio, esto no es un espectáculo, es un debate electoral entre demócratas”. A lo que Monasterio le respondía con un ataque: ¿Es una demócrata o una activista política?”

Mónica López, Antonio García Ferreras, Vicente Vallés o Ana Rosa han sido también protagonistas de críticas y ataques de políticos. Sobre todo la presentadora estrella de las mañanas de Telecinco, que consigue ser trending topic durante sus monólogos, opiniones y entrevistas políticas con su marcada tendencia hacia la derecha que la ha convertido en una especie de enemiga mediática de Podemos. De todas formas, y en todos los casos, el foco se suele colocar en el trabajo del periodista, su equipo y el tratamiento de la información por parte de la cadena. De hecho el comentario de Monasterio a Angels desprestigiando su trabajo, ya se había dado a otro periodista anteriormente, Diego Losada.

Los reproches más usados: la falta de neutralidad, el blanqueamiento de la ultraderecha (muy repetido en Podemos), focos en determinadas declaraciones o ausencia de ellas, etc. Cuestionamientos, a veces usados incluso como vídeos promocionales de propaganda electoral en redes sociales, que parecen indicar un “señalamiento”, dirían unos, una “llamada de atención”, dirían otros, al trabajo periodístico y en todo caso, una exigencia de dar cuentas también de lo que se hace en las redacciones o de las decisiones que se toman allí.

Aún no había empezado la campaña electoral (el 8 de abril) y la televisión pública vivía ya su primer cruce de acusaciones en directo. Fue en La hora de la 1 con Toni Cantó echándole en cara a Mónica López, la presentadora del espacio, la pérdida de audiencia de la cadena pública por su falta de imparcialidad. Acababa de abandonar Ciudadanos y entraba en la lista del PP de Ayuso a la Comunidad de Madrid como número 5, aunque posteriormente fue excluido por la justicia por no haberse empadronado a tiempo.

El desencuentro empezaba con estas palabras de Cantó acusándoles de sectarismo: “Esta casa ya no es un espacio neutral. Cuando TVE entrevista a un enfermero o a un psicólogo para que pongan a parir a Ayuso y oculta que es afiliado al PSOE o a un concejal de Podemos está echando a una parte de su audiencia. Cuando Televisión Española manipula un gráfico para que parezca que Madrid va a peor cuando Madrid va a mejor, está echando a una parte de su audiencia”. La periodista Mónica López se defendía de esas acusaciones diciendo: “En primer lugar en esta casa se trabaja con libertad, en segundo, usted está aquí hablando libremente y tercero, de su partido, aún estamos esperando desde septiembre del año pasado que el Sr. Casado de su partido y que la Sr. Ayuso venga a hacer una entrevista. No será porque nosotros no tenemos nuestras puertas abiertas”.

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Los problemas para Mónica López siguieron durante la visita del candidato de Podemos.

Iglesias cuestionó el papel de muchos profesionales por blanquear la ultraderecha en sus noticias, incluyendo a los de RTVE.Creo que el blanqueamiento de aquellos que reivindican abiertamente a los gobiernos de la dictadura o de los que hacen apología del terrorismo, y Vox lo hace con los GAL, es muy peligroso para nuestra democracia”, pidiendo a Mónica que no sonriera. A lo que ella contestó: “Sonrío porque pienso que si nos atizan todos (en referencia al episodio con Cantó), será que estamos haciendo algo bien”.

"¿También los sindicatos?”, le increpó Iglesias, para añadir: “Comisiones Obreras ha denunciado cómo están trabajando los informativos y los programas de televisión española. (...) Yo creo que los políticos debemos tener capacidad de autocrítica pero si Comisiones Obreras denuncia algunas cosas que se están haciendo aquí y que son impresentables, un poquito de autocrítica también hay que tener porque esta televisión la pagan todos los españoles.”, en clara referencia a la nota informativa del sindicato en la que acusa a la línea editorial de TVE1 de “ningunear” su figura como líder de Podemos en los telediarios. “La autocrítica hay que tenerla. Estamos al servicio de la población”, se defendía Mónica otra vez.

Sin ir más lejos, un vídeo prograndístico de la formación morada en redes apuntaba a una decena de periodistas de todas las cadenas, entre ellos Ana Rosa Quintana, Eduardo Inda y Sandra Golpe, que propició una conversación, esta vez en buenos términos, en el programa 120 minutos de Telemadrid con la periodista María Rey. Iglesias le dijo a la periodista que era necesario este mensaje porque los grupos mediáticos que controlan la información están, a su juicio, muy “vinculados a la ultraderecha” y “persiguen el trabajo de periodistas críticos”.

Conozco a muchos que trabajan en Telecinco, por ejemplo, que me dicen que lo que estoy diciendo es verdad pero que ellos no pueden decirlo”, porque según él, se juegan su sueldo. Añadía el líder de Podemos que “el control dictatorial de los medios que hay en este país permiten que haya por ejemplo el nivel de corrupción política que hay en Madrid. Algo así es inseparable de este control”.

Como apuntaba previamente, antes del episodio de La Ser, Monasterio ya había llamado “activista político” a otro periodista. Ocurrió en La noche en 24 horas, y esos calificativos los recibió, Diego Losada, el conductor del formato, a cuenta de los disturbios durante el mitin de Vox en Vallecas. El presentador le preguntó: "¿Sienten que tienen algo de responsabilidad en aquello que ocurrió o eluden toda la responsabilidad que puedan tener?".

Es una vergüenza que determinados medios de comunicación pretendan decir que hemos ido a provocar cuando hemos ido a hablar a nuestros votantes de Vallecas”, dijo Monasterio. “Creo que usted tiene que limitarse a ser entrevistador y no al activista político", le espetó. La candidata contó que el día anterior había visto el programa y se quejó de que no habían reflejado los actos de Vox.

"Eso no es cierto", matizó Losada y anunció que su equipo iba a recuperar la información, demostrando que sí las habían emitido. No sirvió de mucho: "Bastante menos que todos los demás", le dijo. Fue entonces cuando Losada pidió respeto a sus compañeros pidiendo a los políticos que, si hacen una acusación, “piensen en los profesionales que queremos trabajar con independencia y con rigor (...) Basta ya de tanta infamia gratuita y antidemocrática".

Si bien RTVE y La Ser han sido los escenarios de muchos de los encontronazos y de las discusiones más fuertes, La Sexta tampoco se ha ido de rositas. La candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso se mosqueó y mucho durante la entrevista de Antonio García Ferreras, presentador de Al Rojo Vivo. El tema de la discusión, la “sobre” emisión de la cadena, a juicio de Ayuso, de sus declaraciones sobre los “ciudadanos mantenidos subvencionados”.

La presidenta en funciones se quejó de que “se sacaran de contexto y se malinterpretaran” sus comentarios por parte del resto de políticos. Es entonces cuando Ferreras decide volverlas a emitir para salir de dudas y la reacción de Ayuso no tuvo desperdicio: ”¡Pero si no habéis contado otra cosa desde el sábado!”, le dijo, visiblemente molesta. “Hemos contado muchas otras cosas, hasta la superliga”, se defendió Ferreras.

En resumen, la polarizada campaña está poniendo en jaque hasta la labor de los periodistas. Una espiral, como muestran todos estos ejemplos, en la que se cuestiona cada uno de sus movimientos y en la que se desprestigia su trabajo. Sin embargo, el incidente más grave, el de La cadena Ser, es según todos los analistas políticos y por las declaraciones de los propios candidatos, el punto de inflexión para que este ambiente de crispación empiece a rebajarse.

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