Solo Perera "puntúa" ante la falta de entrega de la corrida de Albacete

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Albacete, 9 sep (EFE).- El diestro Miguel Ángel Perera, al que se concedió la única oreja de la tarde, fue el único de la terna que logró sacar partido en la estadística de la falta de entrega de los toros de Victoriano del Río lidiados hoy en la segunda corrida de la feria de la Virgen de los Llanos, de Albacete

El precioso inicio de faena por bajo de Diego Urdiales al primero fue solo una ilusión, como gran parte de una tarde lastrada por la reacia condición de los ejemplares de la familia Del Río ante las telas. Pero esos detalles del riojano pusieron al público los dientes largos en la esperanza de verle cuajar una de sus faenas de empaque y suficiencia con los toros que presentan dificultades.

Pero no pudo ser. El de Toros de Cortés se acostaba descaradamente por el lado izquierdo y reponía por el derecho, a lo que se sumó un molesto viento que incomodó visiblemente al torero. Tampoco se prestó al lucimiento el áspero y mirón cuarto, con el que Urdiales lo intentó sin brillo.

Miguel Ángel Perera dejó una estocada entera arriba al segundo después de pinchar por dos veces, perdiendo así un posible doble trofeo, porque estuvo con él a un gran nivel, en su estilo: poderoso, firme, ajustado...

El de Victoriano del Río fue un buen toro, sin demasiada clase, al que había que esperar y aguantar la manera medio dormida en la que embestía. Y el extremeño lo aguantó, rompiendo la faena cuando lo pasó al natural, solo que en ultima instancia, por esos fallos al matar, todo quedó en una gran ovación.

El quinto acometió sin ritmo y Perera acertó a dejarle la muleta en la cara y a tirar de él en varias series ligadas y vibrantes por el derecho. La emoción disminuyó cuando faltó ese hilván entre los pases, pues el toro entonces se violentaba, pero el de Badajoz esta vez aseguró la suerte suprema con una mañosa estocada que acabó de propiciarle una oreja algo contestada.

Ginés Marín apostó -y arriesgó- en el tercero al decidir dejarlo muy "crudo" en el caballo de su padre, al que derribó sin consecuencias. El de Del Río resultó reservón, pero cuando arrancaba lo hacía metiendo bien la cara, aunque no como el otro extremeño del cartel anhelaba, ya que el astifino animal siguió mirando al torero y embistiendo a taponazos.

Pero no por eso se arredró Marín, que aguantó todas la adversidades con entereza, metiéndose en los terrenos del toro y arrancándole los muletazos con garra. Su tardanza en matar hizo que la segura petición de oreja se tornara en un aviso.

Tampoco fue severo el castigo en el peto al sexto, apenas un refilonazo, por lo que el de Toros de Cortés conservó un ímpetu desordenado que transmitió emoción. Ginés Marín anduvo de nuevo decidido, destacando al natural y sorteando meritoriamente las tarascadas de un ejemplar al que tumbó a la segunda.

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FICHA DEL FESTEJO:

Se lidiaron cuatro toros de Victoriano del Río y dos de Toros de Cortés (1º y 6º), muy bien presentados. Faltos de entrega y clase, el lote de Perera fue el más manejable y de mayor nobleza.

Diego Urdiales: ovación y silencio.

Miguel Ángel Perera: ovación y oreja con algunas protestas.

Ginés Marín: ovación tras aviso y ovación.

Entre las cuadrillas, Javier Ambel saludó tras banderillear al segundo.

Segundo festejo de la feria de Albacete, con media entrada sobre un máximo aforo del 75%.

Por Julio César Sánchez

(c) Agencia EFE

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