¿Revertir la pérdida auditiva? Cuando se puede recuperar (de verdad) el oído perdido

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Hasta que no aparecen las primeras señales de pérdida auditiva no solemos prestar atención a los oídos. Esos pitidos podrían ser el principio, y prevenirlo depende, en gran medida, de cómo actuemos y lo implicados que estemos en nuestro autocuidado. (Foto: Getty)
Hasta que no aparecen las primeras señales de pérdida auditiva no solemos prestar atención a los oídos. Esos pitidos podrían ser el principio, y prevenirlo depende, en gran medida, de cómo actuemos y lo implicados que estemos en nuestro autocuidado. (Foto: Getty)

Con la pérdida auditiva pasa como con todo en la vida. En general damos las cosas por sentado. Hasta que de pronto pasa algo y caemos en la cuenta de lo equivocados que estamos.

Con la audición también nos pasa esto. Solo cuando notamos los primeros signos de deterioro, comenzamos a preocuparnos por el oído perdido y buscamos formas de solucionarlo o detenerlo. Pero, ¿se puede recuperar el oído perdido?

Las causas de la pérdida auditiva son diversas: puede comenzar con una enfermedad que conduce a una acumulación de líquidos en el tímpano. Otras veces, dañamos nuestra audición con medicamentos y el exceso de ruido del día a día. O simplemente podemos estar presenciando el comienzo de la pérdida auditiva relacionada con la edad.

El ruido y la toma de determinados fármacos de forma continuada e incontrolada son los dos principales factores de riesgo para nuestra audición. Sin embargo, lo cierto es que por lo general no se le presta demasiada atención y cuidados, sobre todo por parte de los más jóvenes que, además de ser los que menos información tienen, son los que más se exponen: escuchan música con auriculares, van a discotecas, conciertos, etc.”, nos cuenta José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon.

Si nos atenemos a los datos, actualmente, más de 1.500 millones de personas en todo el mundo viven con pérdida auditiva y más de 1.000 millones de jóvenes corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición regular y prolongada a sonidos fuertes, tal y como recoge el primer Informe Mundial sobre la Audición de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y es que para mantener una buena audición durante toda la vida es necesario llevar a la práctica una serie de autocuidados que casi nadie cumple. De hecho, la OMS estima que la pérdida de audición afectará a 1 de cada 4 personas en 2050.

La mayoría de la gente solo se preocupa cuando empieza a notar las primeras señales de que está perdiendo oído: cuando experimenta dolor, al tener una sensación permanente de zumbido (tinnitus) o si tiene dificultad para seguir las conversaciones.

Su impacto a menudo se minimiza en nuestra sociedad, pero vivir con pérdida auditiva puede ser frustrante y afectar nuestra calidad de vida de maneras inesperadas. Las actividades cotidianas (escuchar la radio o la televisión, hacer llamadas telefónicas, conversar con amigos) de repente se convierten en algo agotador.

Entonces es cuando las personas se preguntan si se puede prevenir la pérdida de oído, y si es posible revertir ese deterioro inicial. La respuesta, como en muchos temas de salud, no es sencilla.

Según la naturaleza y el alcance del problema, es posible que se pueda recuperar. Algunos expertos aseguran que hay formas de recuperar el oído (de manera natural) en algunos casos, cuando el daño aún no es definitivo, ni permanente y siempre que se ponga freno a tiempo con una serie de medidas.

La clave es actuar rápido ante cualquier 'traumatismo auditivo' al que nos enfrentemos. Y hay muchos a lo largo del día y de la vida. El primer paso es acudir a un especialista en audición, como puede ser el otorrinolaringólogo, audiólogo o audioprotesista para que nos haga un estudio de audición, valore el alcance de los daños y se ponga manos a la obra para arreglar el desaguisado antes de que ya no tenga remedio. ¿Sabías que hay tablas muy precisas donde se recoge qué niveles de ruido afectan al oído y de qué manera?

Por ejemplo, si se han detectado pérdidas de audición o pitidos leves y muy espaciados, hay que acudir al otorrino horas o días después del traumatismo. Lo de ir rápido puede sonar a alarmismo..., pero no. Si se deja pasar el tiempo no se podrán evitar que los efectos negativos del ruido fuerte se queden con nosotros para siempre. Cada cuerpo es un mundo y unos oídos tienen más aguante y mayor capacidad de regenerarse.

No obstante, es importante señalar que la pérdida auditiva no siempre se puede prevenir. Es cierto que el cuerpo, que tiene cierta plasticidad, intenta reparar el problema, pero no siempre lo consigue y los efectos de algunos traumatismos auditivos son permanentes. Esto ocurre si hay factores genéticos, ya que pueden hacer que algunas personas sean más susceptibles de sufrir pérdida de audición que otras, y a veces se produce simplemente como consecuencia del envejecimiento.

Para entender los diferentes tipos de pérdida auditiva, debemos tener una ligera idea de cómo funciona nuestro oído. Tenemos nuestro oído externo, la parte que vemos y la mayoría de nosotros conocemos como el oído y el canal auditivo. El oído medio, más complicado, está formado por el tímpano, pequeños huesos y músculos. Luego está el oído interno, la cóclea y el nervio auditivo. Nuestro cerebro procesa el sonido y le da significado. Todas estas partes diferentes juegan su papel en el proceso de audición. Y todas son muy sensibles.

Debido a que hay tantas partes involucradas en la vía auditiva, es importante evaluar completamente la audición para comprender a qué tipo de pérdida auditiva te estás enfrentando. Saber de dónde proviene la pérdida auditiva puede decirnos, en gran medida, si la pérdida se puede solucionar con medicamentos, cirugía, tecnología o una combinación de estas opciones.

Aunque de momento no existen medicamentos aprobados por la FDA (Agencia del Medicamento de Estados Unidos) para prevenir o tratar la pérdida de la audición, cuando hay una pérdida auditiva repentina, los esteroides inyectados en el oído (o tomados por vía oral) pueden tratar la inflamación. Si se administran con prontitud, los esteroides a veces pueden ayudar a una persona a recuperar la audición por completo.

En cuanto a otro tipo de remedios naturales como aceites esenciales para tratar la tinnitus o acupuntura, la ciencia no los confirma. Aunque, esta última puede reducir la ansiedad, lo cual es importante para las personas con tinnitus. ¿Un remedio con alguna evidencia detrás? El cannabidiol o aceite de CDB. Si bien los estudios disponibles son pequeños y preliminares, sí sugieren que el aceite de CBD puede ayudar a aliviar el tinnitus.

Mientras tanto, investigadores de todo el mundo continúan en la batalla. Uno de los últimos esfuerzos es un ensayo clínico en curso de un fármaco inyectable, denominado FX-322, para ver si puede regenerar nuevas células ciliadas y reemplazar las que se han dañado. El estudio, realizado por Frequency Therapeutics, se encuentra actualmente en una "fase 2", lo que significa que la seguridad del fármaco y la dosificación adecuada aún se están resolviendo antes de realizar un ensayo más amplio.

Mientras llegan los nuevos fármacos, se plantea la reutilización de medicamentos aprobados por la FDA como una alternativa atractiva y eficaz porque puede reducir significativamente la línea de tiempo de desarrollo (entre 5 y 8 años) y el costo (hasta un 40 por ciento) de ponerlos a disposición del público en comparación con los nuevos compuestos químicos. Es el caso de 'dabrafenib', un medicamento que se usa para tratar algunos cánceres (como el melanoma, el carcinoma de pulmón microcítico y los cánceres de tiroides y vías biliares), y que reutilizado puede tratar la pérdida auditiva en humanos.

Otra área emergente de investigación es la terapia génica para la pérdida auditiva. Un estudio de la Universidad de Tel Aviv (Israel), publicado en la revista ‘EMBO Molecular Medicine’, ha presentado una terapia genética innovadora para la sordera, basado en la entrega de material genético en las células del oído interno. El material genético "reemplaza" el defecto genético y permite que las células continúen funcionando normalmente. Los científicos pudieron prevenir el deterioro gradual de la audición en ratones que tenían una mutación genética para la sordera. Sostienen que esta novedosa terapia podría dar lugar a un gran avance en el tratamiento de los niños nacidos con diversas mutaciones que eventualmente causan sordera. Además, este estudio forma parte de un creciente cuerpo de literatura que muestra que "la terapia génica puede aplicarse con éxito a modelos experimentales con pérdida de audición hereditaria, e ilustra el enorme potencial de la terapia génica como tratamiento para la sordera", apunta Wade Chien, de la Escuela de Medicina de Johns Hopkins.

Otro avance en terapia génica podría revertir una causa genética común de la pérdida de audición. Se sabe que hasta el 16 por ciento de las pérdidas de audición genéticas pueden atribuirse a un solo gen, el STRC. Pues investigadores de Boston han conseguido reemplazar con éxito la proteína mutada, la estereocilina, en el oído interno y revertir la pérdida de audición severa en ratones, a veces hasta alcanzar niveles de audición normales.

Con esta técnica de terapia génica desarrollada en el Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos) se ha conseguido sustituir con éxito la versión mutada de la estereocilina en el oído interno, revirtiendo la pérdida de audición severa en ratones, hasta alcanzar en algunos niveles de audición normales.

Para oír los sonidos, las células ciliadas sensoriales del oído interno deben entrar en contacto con la membrana tectorial del oído, que vibra en respuesta al sonido, y luego convertir estas vibraciones en señales enviadas al cerebro. La proteína estereocilina actúa como un andamio, ayudando a las microvellosidades de las células ciliadas a mantenerse juntas en un haz organizado, de modo que sus puntas puedan tocar la membrana.

Estos y otros desarrollos para restaurar la audición en la comunidad científica son emocionantes pero aún preliminares; aún podrían pasar muchos años antes de que comiencen las pruebas en humanos.

Por suerte, algunos tipos de pérdida auditiva son temporales y están relacionadas con un tapón de cera o desechos, como un exceso de células de la piel, o una acumulación de presión detrás de los tímpanos (muy común en los niños en edad escolar). Un audiólogo, un médico de cabecera o un especialista en oído, nariz y garganta puede lavarlos o eliminarlos. Es un proceso bastante simple y puede restaurar la audición bastante bien en la mayoría de los casos.

Si hay una acumulación de presión o líquido detrás del tímpano, el otorrinolanringólogo podría insertar quirúrgicamente un tubo de compensación en el tímpano. Se utilizan para aliviar la acumulación de presión detrás del tímpano en casos de infección del oído medio o líquido que no puede drenar a través de las trompas de Eustaquio. Esta cirugía no restaura exactamente la audición de una persona, pero puede ayudar a aliviar el problema que lo estaba causando: líquido o presión. Los niños son más propensos a este tipo de pérdida auditiva, ya que las estructuras de sus oídos aún se están desarrollando, lo que hace que las infecciones y los problemas del oído medio sean mucho más comunes.

Otras veces, los huesos que ayudan a que el tímpano funcione comienzan a calcificarse y tener dificultades para moverse. Entonces, su función de conducir el sonido a través del sistema del oído medio hasta el oído interno no es tan fácil de manejar. En algunos casos, este tipo de pérdida auditiva puede ser 'asistida' con cirugía, reemplazando estos huesos por una prótesis.

En el caso de los adultos, la audición se va perdiendo lentamente, con el tiempo, debido al envejecimiento y la exposición al ruido. En estos casos la pérdida auditiva tiende a provenir del oído interno, y por eso, tiende a ser más permanente. Ciertas enfermedades, medicamentos, la exposición a pinturas y disolventes, y el ruido impulsivo o continuo pueden causar daños significativos a la audición de una persona.

En casos de pérdida auditiva permanente, la tecnología es nuestra aliada para intentar restaurar la audición. Pero técnicamente, si el oído interno está dañado, no podemos recuperar la audición. Una vez que está herido, está herido. Entonces, buscamos tecnología para ayudar a nuestra audición, en lugar de restaurarla (implante de clócea o audífonos).

En algunos casos, la cirugía puede ayudar a mejorar la audición, pero rara vez se considera un tratamiento de primera línea en adultos con pérdida auditiva de leve a moderada. Las cirugías comunes que se realizan en las orejas incluyen: inserción de tubos del oído medio, implantes cloceares, sistemas auditivos con anclaje óseo (también llamados BAHA) o estapedectomía, que consiste en reemplazar con una prótesis la base del estribo, el hueso más interno del oído medio.

En cuanto a las medidas que ayudan a prevenir y/o revertir el daño en los oídos antes de que vaya a más destacan:

  • Reducir el uso de cascos a todas horas. Como norma, no se debe abusar de ellos para escuchar música, hablar por teléfono o ver la tele.

  • Por ejemplo, si vamos al gimnasio es mejor hacer ejercicio con la música ambiente que con los cascos puestos, o si estamos hablando por teléfono en la calle, poner el altavoz. Son pequeños gestos que permiten al oído relajarse y no estar sobre-expuesto al ruido constantemente.

  • También es importante protegernos si, por nuestro trabajo, estamos expuestos a ruidos fuertes. Pero hay más cosas, el especialista puede considerar necesario el uso de corticoides y vasodilatadores para revertir el daño.

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