Pepe Ocio: "Dentro de unos años, cuando quieras recordar cómo era España en esta época, verás Selfie"

El actor regresa a la gran pantalla el viernes con la película Selfie.

El actor Pepe Ocio, representado por Mesala Films, encadena un proyecto con otro. La semana pasada llegó a los cines Ignacio de Loyola, película en la que participa que fue rodada hace un año en Navarra. El viernes estrena la producción irreverente Selfie y en agosto comienza los ensayos teatrales de Smoking Room, una obra en la que compartirá escenario junto a Miki Esparbé, Edu Soto, Secun de la Rosa, Manolo Solo y Manuel Morón.

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-¿Recuerdas el día que dijiste eso de “yo quiero ser actor”?
Yo hacía teatro de pequeño y lo tenía muy claro, pero luego estudié otra carrera y realmente me decidí a ser actor con unos veinticinco años. Terminé Odontología y me di cuenta que no me llenaba y como que tuve un verano de estos que piensas. Y fue cuando empecé a estudiar Arte Dramático.

-La carrera de Odontología la ejerciste incluso siendo actor, ¿te han servido tus conocimientos en esta ciencia de la salud para preparar algún personaje?
Me ha servido, primero, para pagarme todas las clases y las fotos y los vídeos al principio cuando no había trabajado. Sí que es muy buen lugar para observar gente, porque ves a mucha gente, todos los días, muy diferente.

-Te diste a conocer al gran público por el papel de Don Miguel Ángel en la película Camino de Javier Fesser, aunque tu participación fue un poco casualidad ¿no?
En esa época yo trabajaba de dentista y ya había hecho algunos trabajos, acababa de terminar la escuela. Y una profesora, Rosa Morales, que es directora de casting, me llamó para decirme que tenía mucho lío para encontrar a la niña que era lo más importante porque es la protagonista absoluta. Me dijo que sobre todo me iba a encargar de dar réplicas, interactuar y hacer del padre. Cuando iban a hacer ya las pruebas finales para elegir al resto de personajes, me pidieron que yo hiciera el personaje que luego hice, pero no para hacerme una prueba, sino para probar al que iba a ser el padre. Hice la réplica y Javier me dio el papel.

-¿Qué es lo que más te llamó la atención de la niña protagonista, la actriz Nerea Camacho?
La vimos y es que era, bueno sigue siendo, tan guapa. Javier quería a alguien muy angelical. Vino a la prueba y la primera escena que hizo nos quedamos los dos clavados en el sitio. Una cosa prodigiosa. Una mini Meryl Streep.

-¿Con qué director o directora que no hayas tratado te encantaría formar equipo?
Me encantaría trabajar con Icíar Bollaín. Veo su cine desde el principio, me encanta todo lo que ha hecho. Me encanta ella y la manera de dirigir a los actores, la sensibilidad, la naturalidad, la conciencia social que tiene.

-He leído que te encantan los papeles de antihéroes y los villanos, ¿crees que estos personajes dan más juego al actor?
No sé por qué, pero me llaman mucho y a mí me gusta mucho hacer siempre como el que va a la contra. No sé si es porque yo en la vida normal no lo hago nunca y es mi manera de desobedecer un poco porque yo soy bastante más normal.

-Este mes has estrenado la película Como la espuma, ¿con que anécdota te quedas de este rodaje?
Anécdotas mil porque la película va sobre una orgía en una casa. Cuando yo llegué la figuración estaba desnuda de verdad. Cada dos por tres daba la vuelta a una esquina de la casa y me encontraba a alguien desnudo. Pero bien, fue un rodaje bastante divertido. Menos el primer día que me tocó una escena un poco más difícil. Una escena sexual con Jonás Beramí que es un actor de El secreto de Puente Viejo. No fue fácil para ninguno de los dos, pero bueno, los dos nos llevamos bien.

-Este viernes llega a las salas Selfie, ¿por qué no nos podemos perder esta película?
Selfie es un peliculón. Y lo digo de verdad. Es un falso documental de Política y creo que Víctor García León, que yo le admiraba antes de trabajar con él porque me encantaban las dos películas que había hecho ya, tiene la inteligencia de saber reírse de sí mismo. Habla de Política, pero con un sentido del humor que nadie se puede sentir ofendido. Da palos a todo el mundo, izquierda, derecha, centro, arriba y abajo. Y creo que es una manera muy sana de reírnos de todo lo que está pasando. Dentro de unos años, cuando quieras recordar cómo era España en esta época, verás esa película.

-A lo largo de tu trayectoria televisiva ¿cuál dirías que es el personaje más mágico que has interpretado para televisión?
Para mí fue el que hice hace un año de Gerónimo Aguilar en Carlos Rey Emperador. Me gustó mucho porque yo no conocía la historia de este señor y me parecía tan surrealista, que era un señor que se había ido allí a hacer las Américas y que pensaron que estaba muerto y estuvo ocho años esclavizado. Estudié mucho de él y la grabación la verdad que fue muy chula con los compañeros.

-Siempre se ha dicho que hay actores con los que no es fácil trabajar en televisión, pero te voy a preguntar todo lo contrario ¿quién te lo ha puesto verdaderamente fácil a la hora de rodar una escena?
José Luis García Pérez, que era Hernán Cortés, siempre lo ponía súper fácil. Es súper respetuoso, muy trabajador. En general yo nunca he tenido problemas con nadie.

-Has participado en bastantes castings de ficción, ¿cuáles son tus armas a la hora de afrontar un casting?
Yo intento tener el máximo de información del proyecto entero. Si es de una serie que ya está en marcha verme los capítulos para ver cuál es el tono y luego lo que sí intento hacer siempre es ver lo que ellos te piden porque te pueden enviar una especie de biblia, una descripción del personaje y cómo va a evolucionar. Aparte de eso yo intento llevar una propuesta personal porque creo que es lo que marca la diferencia entre unos y otros. Si tú juegas bien tus cartas incluso a veces te pueden recolocar en otro personaje.

-¿Qué ingredientes tiene que tener para ti una serie para que sea un bombazo en televisión?
Tiene que tener buena calidad técnica y a mí me gustan mucho las series que arriesgan, que de repente no estás viendo lo que ya has visto ochenta veces. También es verdad que eso pasa más con las series extranjeras, porque tienen más dinero y no dependen de las marcas. Aquí en España es más difícil, pero en España hay cosas que se hacen muy buenas.

-¿Te mojarías con algún ejemplo?
Sí, Vis a vis. Y tiene muy buena pinta también La casa de papel. Como que son series un poquito más que se salen, pero Vis a vis yo creo que hubo ahí un punto de inflexión como de algo un poco más interesante, menos políticamente correcto.

-¿Y qué series extranjeras estás viendo ahora?
Yo estoy viendo El cuento de la criada que es de HBO y The Leftovers que es de HBO también. No es ciencia ficción, pero sí crean una realidad distópica. La de El cuento de la criada es un posible futuro en el que las mujeres no pueden tener hijos y entonces al final se implanta una dictadura y a las mujeres fértiles se las recluye y se las obliga a tener hijos para otra gente. La serie mola mucho.

-A la hora de elegir entre varios proyectos, ¿qué te motiva más, el mundo audiovisual o el directo del teatro?
Me encanta combinarlas porque soy súper cinéfilo desde pequeño. Yo no salía ni siquiera hasta los veinte años casi de marcha porque estaba viendo películas. Yo era un cinéfilo empedernido, pero es verdad que, en los últimos años, que he hecho más teatro, hay algo que tiene el teatro que no se vive en otros sitios. Hay días que vives momentos que no se te olvidan en la vida. Mérida, por ejemplo, caben tres mil quinientas personas y eso es impresionante. El directo tan directo se te queda ahí grabado para siempre.

-¿Y, como espectador, qué medio consumes más?
Yo creo que lo que más consumo en proporción es el teatro, porque al final también cuando haces mucho teatro conoces a mucha gente que hace teatro. Entre el compromiso y las que me apetece, si no estoy en ese momento haciendo teatro, a la semana suelo ir un par de veces al menos, o sea, que son ocho obras al mes. Cien veces al año, o más.

-De todas tus actuaciones en teatro, quisiera destacar Lluvia constante que ha estado en cartelera hasta hace pocos meses. Tu personaje ha sido interpretado por otro actor, Sergio Peris Mencheta. ¿Sientes más responsabilidad de estar a la altura de la función?
Depende del caso. En este caso concreto, cuando me llamó David (Serrano) para sustituirlo, porque se iba a Estados Unidos, yo había visto la obra dos veces y me había encantado. Yo flipé con esa obra. Pero luego es verdad que Sergio y yo somos tan diferentes que al final realmente encarnas otra cosa completamente diferente. Y como el texto es tan bueno y la dirección de David era tan buena y Roberto es tan bueno funcionó igual.

-Ahora que ya tienes una amplia trayectoria, ¿cuál sería tu papel soñado, ese que se te resiste a llegar?
Tengo un montón. En teatro me encantaría ser Macbeth y luego en cine me gustaría hacer alguna vez un tipo un poco desequilibrado. Me gustaría hacer un tipo de loco.

-Hablemos ahora de tu profesión extrapolándola al ámbito personal. ¿Has actuado en algún momento de tu vida real poniendo en práctica tus dotes de actor?
El otro día mismamente tenía que solucionar un tema de la Seguridad Social de una prueba con un recibo y había que coger número y yo tenía mucha prisa y entonces fue vestido muy formal porque sabía que eso iba a funcionar, repeinado, y monté ahí una que me pasaron a otra mesa.

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