El vandalismo a la estrella de Penélope Cruz simboliza mucho más que un mero destrozo

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La estrella de Penélope Cruz en el paseo de las estrellas de Madrid, situado en la calle Martín de los Heros, ha amanecido vandalizada. Según dejan ver las fotografías, la losa donde posaba la estructura ha sido destrozada y las letras con su nombre robadas. Se desconoce los autores del acto vandálico, pero llama la atención que esto haya ocurrido justo una semana después de que se anunciara que la actriz, que vive uno de sus mejores momentos profesionales tras conseguir su tercera nominación al Óscar y la Copa Volpi en el Festival de Venecia, recibiría el Premio Nacional de Cinematografía 2022 por el Ministerio de Cultura y Deporte.

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Más allá de lo criticable que es semejante acto vandálico, esto deja entrever una diferencia abismal en España respecto a la forma de entender el cine y sus artistas en otras culturas, como bien podría ser el caso de la de Hollywood. Allí, paseando por Hollywood Boulevard y Vine Street en Los Ángeles, es notorio un ambiente de cariño y respeto hacia sus iconos cinematográficos, aquellos que engrandecen la cultura estadounidense y a los que mayormente se les admira pensando en su trabajo en pantalla.

Todo aquel que camina por su paseo de las estrellas lo hace deseando admirar los nombres tallados en las losas, sacarse una foto con los de sus celebridades favoritas y respirar el aroma de un lugar icónico. En cambio, en España es difícil percibir algo así con nuestra cultura cinematográfica. Mientras que en otros ámbitos como el deporte la mentalidad de los españoles tiende a centrarse en los logros meramente profesionales, con el cine, tal vez por la mayor exposición mediática a la que se someten sus estrellas, tendemos a mezclar al personaje artístico con su opinión cultural y política.

Y así, en un país tan dividido entre izquierdas y derechas, es habitual encontrase con sectores que prefieren criticar a actrices como Penélope Cruz por no coincidir con sus opiniones que celebrar que sea una de las personalidades que mejor representan la marca España, que lleva nuestra cultura más allá de nuestras fronteras y que se erige como uno de los mayores iconos de nuestra cinematografía. Y el destrozo total de su estrella en Madrid después de obtener uno de los grandes honores de su carrera nos lo deja claro.

Penélope Cruz en la alfombra roja de los Óscar 2022 (Foto: ANGELA WEISS / AFP via Getty Images)
Penélope Cruz en la alfombra roja de los Óscar 2022 (Foto: ANGELA WEISS / AFP via Getty Images)

Pero habría que mirar este acto más allá del caso de Cruz, porque, mismamente, la dejadez que ha tenido siempre el paseo de las estrellas de Madrid ejemplifica a la perfección esta poca estima con la que valoramos a nuestros actores y actrices. Este lugar fue impulsado por Academia de Cine en 2011, cuya idea inicial era crear 25 losas e ir ampliando el paseo cada año con un nombre más. Esto solo ocurrió en una ocasión, y en la actualidad las estrellas están lejos de tener un estado idóneo. Alrededor de ellas impregna la suciedad, algunas de ellas no están en condiciones óptimas y cuando uno pasea por la calle Martín de los Heros está lejos de sentir el ambiente de honor y respeto que debería transmitir el sitio.

Bien es cierto que su localización tampoco ayuda. Aunque estén frente a dos cines icónicos como son los Renoir o los Golem y al lado de la librería de cine Ocho y Medio, la calle Martín de los Heros no deja de ser de dimensiones pequeñas, está abarrotada de terrazas de bares y está al lado de un pasaje subterráneo no muy halagüeño y de una discoteca. Pero tampoco es excusa para que no se hayan destinado más recursos a su promoción y conservación o para que el público en algún momento sintiera estima y respeto por el lugar, porque, al menos desde que vivo en Madrid en 2013, nunca lo he sentido así.

Al final, entra en juego este factor de que, por disidencia con sus opiniones personales y no por su trabajo artístico en un país tan dividido como el nuestro, tendemos a valorar a nuestras estrellas por causas extracinematográficas que no terminan por beneficiarlas. Y no debería de ser así, porque claro está que alguien obteniendo un no parar de logros y reconocimientos como Penélope Cruz lo último que tendría que ver es su estrella de la fama vandalizada.

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