El peligro de la terapia genética que promete perder peso y ganar músculo sin esfuerzo

El peligro de la terapia genética que promete perder peso y ganar músculo sin esfuerzo

Enterarse de que han puesto en marcha con éxito una terapia génica que permite crear músculo sin entrenar, y mantener o incluso perder peso comiendo lo mismo, suena muy bien. Demasiado bien, de hecho; porque una terapia así tendría varios riesgos.

Vamos a explicar primero en qué consiste la terapia. Una terapia génica consiste, de manera muy sencilla, en conseguir que se exprese una proteína – que un gen realice su función, que es dar lugar a proteínas – que ayuden a curar una enfermedad, mejorar una dolencia o colaborar en una situación similar.

Pues bien, un equipo de investigación ha conseguido que se genere la proteína folistatina en cantidades mayores a lo que lo hace de manera natural. Esta proteína, que está presente en casi todos los tejidos, participa en la creación de músculo.

El objetivo de los científicos es encontrar una solución a la osteoartritis, un problema articular que aparece a causa de la edad o de desgaste y rotura en la articulación. Y uno de los factores de riesgo de esta dolencia es la obesidad y la falta de tono muscular.

Los ratones del experimento eran animales jóvenes y sanos, que recibían una dieta muy alta en grasas. Después de recibir el tratamiento genético, y sin aumentar su nivel de ejercicio, empezaron a generar músculo y a perder peso. Todo lo que los investigadores querían conseguir.

El tratamiento aún no está listo para humanos, pero ya existen planes para realizar los ensayos clínicos que permitirían certificar que son seguros, mejorar su formulación, y que se pueda aplicar a humanos.

De momento todo suena muy bien, pero hay un problema. Y el problema está en que la terapia génica no cambia las costumbres de quien la recibe. Es una “solución mágica” que no combate dos causas fundamentales.

La primera tiene que ver con la alimentación. Una terapia génica que ayude a perder peso sin cambiar los hábitos de alimentación no es una buena idea. Tampoco lo son las “dietas” perpetuas. Para que la pérdida de peso funcione, hay que cambiar los hábitos alimentarios, aprender a comer bien.

Es decir, que si sigues alimentándote mal, aunque no engordes no tienes una alimentación saludable. Y una alimentación saludable es fundamental para un estado de salud general bueno, especialmente si ya tienes un problema de salud vinculado a una mala alimentación.

El segundo problema es un poco más abstracto, pero no menos importante. Vale, con la terapia génica que se crea músculo, pero no se sabe usarlo. En muchas ocasiones, los problemas articulares se relacionan con malos patrones de movimientos, y los entrenamientos de rehabilitación corrigen esos malos patrones al tiempo que aumentan la masa muscular. Ganar músculo sin corregir patrones de movimiento no es la mejor solución.

Y todo esto es pensando en los pacientes, no en que este tipo de técnicas o derivadas de ellas puedan llegar a la población general, que intente lucir un cuerpo escultural – sobre lo que se podría debatir, pero ya nos entendemos – sin esfuerzo. Ahí sí tendríamos un problema.

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