Las películas del estudio Ghibli son perfectas para escapar de la realidad (y están en Netflix)

“Incluso entre el odio y la muerte, la vida merece ser vivida. Es posible que maravillosos encuentros y cosas hermosas existan” —Hayao Miyazaki (Goodreads)

¿Dónde nos refugiamos cuando las cosas salen mal o cuando el mundo se desmorona a nuestro alrededor? En nuestra familia, nuestro trabajo y por supuesto, en el cine. La pantalla nos proporciona una válvula de escape de la realidad, una puerta a lugares recónditos donde podemos olvidarnos, aunque sea por un momento, de las preocupaciones. De esto sabe mucho el director japonés Hayao Miyazaki, que durante toda su carrera en el estudio Ghibli nos ha abierto esa puerta a otros mundos de fantasía en los que la imaginación nunca se agota.

'Mi vecino Totoro' (©Ghibli)

La reciente llegada del aclamado catálogo del estudio Ghibli a Netflix nos permite revisar o descubrir, según cada cual, un estudio de animación que, desde su fundación en 1985 por Miyazaki y su leal compañero Isao Takahata, ha maravillado a varias generaciones y ha influido a numerosos artistas y cineastas con sus clásicos (Pixar por ejemplo lo cita siempre entre sus principales referentes). Las películas de Ghibli poseen una magia única que las diferencia de las demás y pueden ser tan inocentes e infantiles como duras y adultas.

Como ya estamos servidos de preocupación y dolor, hoy hemos decidido centrarnos en los títulos más tiernos del estudio para recomendaros un viaje al universo Ghibli más amable y reconfortante. Coged la manta y preparaos para volar agarrados a la panza de Totoro desde el sofá.

El pasado mes de febrero Netflix nos dio una alegría incorporando a su oferta las películas del estudio Ghibli, emblema del cine japonés del que han salido algunas de las mayores obras maestras de la animación. En total 21 películas estrenadas en tres tandas y cuyo calendario les dejamos más abajo.

Como he adelantado antes, las películas de Ghibli pueden abordar temas muy maduros y mostrar imágenes impactantes para los más pequeños. La tumba de las luciérnagas nos introduce en los horrores de la guerra en un sobrecogedor drama bélico que ha destrozado emocionalmente a miles de personas. La princesa Mononoke, una de las cintas más épicas del estudio, no escatima en violencia para hacer llegar su mensaje ecologista. El viaje de Chihiro es una obra maestra fantástica cargada de significado, sobre la identidad y la llegada de la globalización a Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Y El viento se levanta (el último largometraje como director de Miyazaki, por ahora) se adentra en el realismo histórico en una carta de amor muy personal del director a la aviación.

Por eso Ghibli gusta tanto al público adulto, porque además de su indudable calidad artística, no pone límites a la animación. Una película de Ghibli puede ser un melodrama adulto, una aventura infantil o un cuento de hadas lleno de folclore. Sus películas están repletas de valores y humanidad, lanzan importantes mensajes sobre la sociedad y la infancia, promueven la ecología y el amor a los animales, y sobre todo, invitan a soñar y a volar muy alto. En muchas de ellas, literalmente.

En mayor o menor medida, todas ellas son recomendables, pero hoy nos vamos a centrar en el lado más optimista del estudio, destacando algunas de sus películas más livianas -y en algunos casos también más desconocidas- en una sugerencia de maratón para volver a la infancia y sonreír. Aunque primero una aclaración: hasta la película más ligera de Ghibli esconde dramatismo, profundidad y mensajes que merece la pena escuchar. Es lo que lo convierte en uno de los mejores estudios de animación del mundo.

MI VECINO TOTORO (1988)
Estrenada el mismo año que la desgarradora La tumba de las luciérnagas, Mi vecino Totoro es la película que consagró a Ghibli como una de las mayores fuerzas creativas de Japón. Su magia conquistó a millones de niños en el país nipón, donde se convirtió en un auténtico fenómeno y un símbolo nacional, y su imagen pasó a ser el emblema del estudio apareciendo en el logo antes de todas sus películas. Fuera de Japón, Totoro tardó en encontrar la popularidad ya que no fue distribuida hasta mucho después, pero con el éxito internacional de La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro, el público descubrió las películas anteriores de Ghibli y con ellas a este entrañable y peludo espíritu del bosque. Las aventuras de las hermanas Mei y Satsuki junto a Totoro tienen un corte más infantil y son ideales para los más pequeños por su estallido de color, imaginación y fantasía, pero la película también es muy disfrutable para adultos, que además captarán mejor su trasfondo sobre la pérdida y la muerte.

NICKY, LA APRENDIZ DE BRUJA (1989)
A Ghibli y Miyazaki se le dan dos cosas especialmente bien: contar historias sobre el paso de la infancia a la vida adulta y escribir protagonistas femeninas. En Nicky, la aprendiz de bruja ambas facetas se dan la mano. Se trata de una de las películas tempranas del estudio, una propuesta simpática que ha menudo ha sido injustamente tildada de menor, cuando en realidad esconde mucha sensibilidad y un retrato muy acertado de la adolescencia. La historia gira en torno a Nicky, una niña que, al cumplir 13 años, decide seguir la tradición de las brujas y abandona su hogar para vivir en una ciudad donde aprenderá a desenvolverse sola y conocerse a sí misma para convertirse definitivamente en bruja. Particularmente recomendable para aquellos que suelan disfrutar del cine adolescente y los relatos coming-of-age. Sus personajes (incluyendo el divertido gato negro Jiji), su banda sonora y su estética la hacen irresistible.

RECUERDOS DEL AYER (1991)
Recuerdos del ayer es una de las películas menos conocidas de Ghibli, pero por eso también es una de las sorpresas más agradables de su catálogo. Dirigida por el otro gran maestro del estudio, Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas), la cinta trata sobre una veinteañera llamada Taeko que regresa a su pueblo, donde revive preciosos momentos del pasado. A través de los recuerdos, Taeko será transportada a su infancia y sus días en el colegio mientras hace frente a sus problemas en el presente. Takahata siempre fue el contrapunto realista al derroche de fantasía de Miyazaki, pero sus películas también están llenas de magia, solo que de otro tipo, costumbrista, cotidiana y muy real. Recuerdos del ayer es un viaje nostálgico y reconfortante para escapar del presente recordando los momentos más dulces del pasado.

MIS VECINOS LOS YAMADA (1999)
También dirigida por Isao Takahata, esta comedia familiar es una rara avis dentro de la filmografía de Ghibli, tanto por su estilo de animación (más caricaturesco e infantil) como por su innovadora estructura en viñetas (se basa en una tira cómica de Hisaichi Ishii). De nuevo mostrándonos la vertiente más costumbrista de Ghibli, Mis vecinos los Yamada nos introduce en la rutina de una familia de clase media japonesa y sus vivencias en el día a día. Divertida y entrañable, la película destaca por su aspecto tradicional y minimalista -para mantener la esencia de la tira cómica, Takahata recurrió a la tecnología digital, siendo esta la primera película del estudio generada íntegramente por ordenador- y ha sido a menudo comparada con el cine de Yasujirō Ozu y la serie animada Shin-Chan.

ARRIETTY Y EL MUNDO DE LOS DIMINUTOS (2010)
Miyazaki y Takahata son los principales estandartes de Ghibli, pero con el tiempo fueron cediendo las riendas creativas a discípulos más jóvenes, como Gorô Miyazaki (hijo de Hayao) o Hiromasa Yonebayashi. Este último dirigió una de las mejores películas fuera de la filmografía de los fundadores, Arrietty y el mundo de los diminutos, basada en los libros infantiles Los incursores (The Borrowers) de Mary Norton. La historia sigue a una familia de seres diminutos que viven ocultos en una mansión, cuya hija adolescente rompe la norma de no dejarse ver por los humanos desarrollando una fuerte amistad con un niño enfermo que necesita un transplante de corazón. Yonebayashi representa una faceta de Ghibli más juvenil y romántica, y Arrietty así lo demuestra. Con un tono dulce y melancólico muy marcado, una heroína femenina muy Ghibli y un precioso mensaje sobre la amistad entre personas muy distintas, Arrietty es una de las joyas más infravaloradas del estudio.

Nota: Las siguientes películas aun no están en Netflix, pero llegarán en la última tanda el 1 de abril.

SUSURROS DEL CORAZÓN (1995)
Otro de los exponentes del buen hacer de Ghibli más allá de Miyazaki y Takahata sería Susurros del corazón, dirigida por Yoshifumi Kondō. Sucesora de Nicky y precursora de Arrietty, Shizuku es una adolescente apasionada de la lectura que se ve envuelta en un misterio que la llevará a enamorarse del chico que está sacando los mismos libros que ella de la biblioteca y, ya de paso, a encontrarse a sí misma y su vocación como escritora. Además de contar otra preciosa historia de maduración personal, Susurros del corazón es una oda a la lectura y al poder de los libros para transportarte a otros mundos y transformarte. Con pinceladas de fantasía (que dieron lugar al spin-off Haru en el reino de los gatos), pero más bien anclada en la realidad, Susurros del corazón es una de las películas más íntimas y delicadas de Ghibli. Eso sí, un aviso: no podréis sacaros la canción Country Roads de John Denver de la cabeza.

PONYO EN EL ACANTILADO (2008)
Después de la épica de La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y El castillo ambulante, Miyazaki regresó en 2008 con una película más (relativamente) sencilla e infantil, Ponyo en el acantilado. Inspirada muy libremente en La Sirenita, la historia nos cuenta la amistad entre un niño de cinco años y una princesa pez que desea ser humana. Ponyo reúne todo lo que hace a Ghibli tan especial: magia mezclada con costumbrismo y folclore, mensaje ecologista, poderío visual, otra inolvidable partitura de Joe Hisaishi y una preciosa amistad en el centro de su relato. Aparentemente más ligera, esta película esconde una carga emocional y poética muy potente, con momentos a flor de piel y algunas de las imágenes más bellas del estudio. Otra obra de arte de Miyazaki.

EL RECUERDO DE MARNIE (2014)
Y terminamos con la última película de Ghibli antes de que el estudio de animación cerrara sus puertas para reestructurarse en 2014 debido a una crisis económica. El recuerdo de Marnie es la segunda película como director de Hiromasa Yonebayashi (Arrietty), otra inspiradora fábula protagonizada por adolescentes en plena búsqueda existencial. Anna, de doce años, padece de asma, por lo que se va a vivir al campo, donde conoce a una chica misteriosa, Marnie, con la que entabla una amistad muy fuerte que le deparará una gran sorpresa. De naturaleza amable y honesta, El recuerdo de Marnie aúna preciosismo y naturalismo para contar una historia llena de ingenuidad y ternura que se desmarca de sus predecesoras por sus giros argumentales. Aunque no tan conocida como otras, Marnie supone otro emotivo y encantador relato sobre esa etapa de transición y descubrimiento que tan bien ha sabido retratar Ghibli, lo que la convierte en un buen broche para sus primeros 30 años.

Y AQUÍ EL CALENDARIO COMPLETO DE LAS OBRAS DE GHIBLI DISPONIBLES EN NETFLIX:

  • 1 de febrero de 2020:

‘El castillo en el cielo’ (1986)
‘Mi vecino Totoro’ (1988)
‘Kiki: Entregas a domicilio’ (1989)
‘Recuerdos del ayer’ (1991)
‘Porco Rosso’ (1992)
‘Puedo escuchar el mar’ (1993)
‘Cuentos de Terramar’ (2006)

  • 1 de marzo de 2020:

‘Nausicaä del Valle del Viento’ (1984)
‘La princesa Mononoke’ (1997)
‘Mis vecinos los Yamada’ (1999)
‘El viaje de Chihiro’ (2001)
‘El regreso del gato’ (2002)
‘Arrietty y el mundo de los diminutos’ (2010)
‘El cuento de la princesa Kaguya’ (2013)

  • 1 de abril de 2020:

‘La guerra de los mapaches’ (1994)
‘Susurros del corazón’ (1995)
‘El increíble castillo vagabundo’ (2004)
‘El secreto de la sirenita’ (2008)
‘La colina de las amapolas’ (2011)
‘Se levanta el viento’ (2013)
‘El recuerdo de Marnie’ (2014)

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