Crónica del desprecio nacional a Maixabel, una de las mejores películas del año

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Alberto Cano.- Cuando la Academia de Cine de España anunció las películas que optarían a representar a nuestro país en la próxima edición de los Oscar hubo una sorpresa que pocos esperábamos. Obviamente, dábamos por hecho que un título como Madres paralelas de Pedro Almodóvar, que venía de arrasar en el Festival de Venecia con una ovación crítica y la Copa Volpi a Mejor Actriz para Penélope Cruz, iba a estar en esta primera criba, por lo que su anunció fue de todo menos inesperado. Más o menos igual con El buen patrón de Fernando León de Aranoa, otro director muy querido por los académicos cuyo nuevo trabajo tenía tras de sí un peso pesado como Javier Bardem. Pero lo que pocos esperábamos es que un título más desapercibido como Mediterráneo pudiera colarse entre las seleccionadas.

Y lo digo porque existe otra película, estrenada hace unos días, que me parece de lejos una de las mejores y más emocionantes cintas de 2021, con una papeleta más acertada de haber sido candidata.

Eduard Fernández, Dani Rovira y Anna Castillo en Mediterráneo (Foto: DeaPlaneta)
Eduard Fernández, Dani Rovira y Anna Castillo en Mediterráneo (Foto: DeaPlaneta)

Mediterráneo trata la historia de la creación de la fundación Open Arms, un drama social protagonizado por Eduard Fernández, Dani Rovira, Anna Castillo y Sergi López que sigue los primeros pasos de Oscar Camps en el rescate de refugiados en el mar en 2015 en la isla griega de Lesbos.

Es un relato que en sus primeros compases consigue huir de todos los estereotipos que se atribuyen a estas películas humanitarias, centrándose en la figura de su protagonista, en sus motivaciones y en su constante empeño de rescatar personas aunque sea en detrimento de su propia vida. Me gustó mucho como plasma la tozudez de su persona, el cómo sus relaciones familiares y laborales se empiezan a ver afectadas por su convicción humanitaria y en cómo pese a las adversidades él sigue adelante. Sin embargo, a la hora de entrar en materia, Mediterráneo tira todo este tratamiento por la borda para acabar cayendo en los lugares comunes del drama social, es decir, recreándose en exceso en la parte emocional con escenas que buscan el impacto y la lágrima fácil.

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Es, por ejemplo, el caso de la trama de una médica que busca desesperadamente a su hija entre las numerosas barcas de refugiados que llegan a Lesbos o de todo el tramo final del film, donde la secuencia de un gran rescate en medio del mar se recrea con redundancia en el recurso fácil de imágenes de personas sufriendo. Y aquí creo que la película se va a pique, aunque no creo que la Academia de Cine de España haya ido desencaminada con la preselección de Mediterráneo para los Oscar.

De hecho, me parece un movimiento lógico, puesto que es una historia que trata un tema de gran calado global desde una perspectiva local, algo que suele encantar a la Academia de Hollywood y que a veces incluso ha hecho colarse en las nominaciones a películas de calidad cuestionable. Por ejemplo, se me ocurre el caso de la alemana La conspiración del silencio en 2015, una cinta sobre un tema tan adorado por los académicos como los juicios del nazismo con una factura de telefilm (o al menos esa fue mi impresión). Sin embargo, por muchas posibilidades que Mediterráneo pudiera llegar a tener en los Oscar, sí me parece injusta su preselección habiendo en la producción española de 2021 títulos mucho más potentes. Y me refiero a uno en particular.

Luis Tosar y Blanca Portillo en Maixabel (Foto: Buenavista International)
Luis Tosar y Blanca Portillo en Maixabel (Foto: Buenavista International)

Es el caso de Maixabel de Iciar Bollaín (La boda de Rosa, El olivo, Te doy mis ojos,…), la película sobre la historia real de Maixabel Lasa que en el año 2000 vivió cómo su marido, el político Juan María Jaúregui, fue asesinado por ETA. La cinta, que llegó a los cines el pasado 24 de septiembre, toma partido 11 años después de dicho acontecimiento, cuando a gracias a un programa que permitió los encuentros restaurativos entre víctimas y presos de ETA la propia Maixabel, interpretada aquí por Blanca Portillo, entra en contacto dos de los responsables del asesinato de su marido, a quienes dan vida Luis Tosar y Urko Olazabal

Se trata de una historia sobre el cómo el diálogo y la reconciliación puede paliar el conflicto, una temática en la misma línea de producciones como Patria pero con un enfoque mucho más sencillo y honesto que, justamente, basa toda su fuerza en sus diálogos e interpretaciones con una realización íntima y veraz que huye de cualquier exceso. Y no le hace falta más para impactar, quedarse grabada en tu mente y hacerte salir conmocionado del cine, justo al contrario que Mediterráneo que se recrea en exceso en la emoción.

Fue curioso verme Maixabel y Mediterráneo en una sesión doble, porque me hizo salir pensando en lo injusto del ninguneo a la película de Icíar Bollaín frente a la protagonizada por Eduard Fernández y Dani Rovira. Como decía, esta segunda reúne los suficientes elementos para cautivar a los académicos de Hollywood, pero creo que Maixabel hubiera sido una candidata más potente.

Y es que aparte de la calidad de la película, que como decía al principio es una de las mejores del año y en su primer fin de semana de estreno fue segunda en la taquilla por detrás de Dune, hablamos del trabajo de una directora que ya logró pasar el cribado de la Academia de Hollywood en 2011 con También la lluvia. Es decir, de alguien cuyo cine ya llamó la atención de los Oscar y que consiguió sobresalir frente a la ingente cantidad de filmes que se presentan en la categoría de Mejor película internacional. Y por otro lado, la historia de Maixabel sobre ETA ofrece una temática muy local y con impacto que podría haber generado tanto o más interés que la problemática de los refugiados que trata Mediterráneo.

Bien es cierto que con rivales como Madres Paralelas de Pedro Almodóvar, que parece la opción clara y segura por la que finalmente se decantará la Academia de Cine, ni Mediterráneo ni Maixabel tienen mucha posibilidad de ser una opción a los Oscar. Pero creo que el filme de Icíar Bollaín merecía mucho más el reconocimiento de estar entre las tres preseleccionadas. Ahora, aparte de esperar al próximo martes 5 de octubre para conocer la película que finalmente representará a España en los Oscar de 2022, solo queda confiar en que los próximos Goya hagan justicia a tan sobresaliente trabajo de la directora de La boda de Rosa o Te doy mis ojos.

Maixabel está disponible en salas desde el 24 de septiembre, Mediterráneo aterriza en cines el 1 de octubre.

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