Paz Padilla de todo no se puede hacer un chiste

·6 min de lectura

Por Jorge Rabazo.- Es ya por todos conocidos que Sálvame no está pasando por su mejor momento. El programa de Telecinco ha visto como su liderazgo absoluto se ha resentido en las últimas semanas, concretamente el programa estrella de las tardes de la cadena de Fuencarral empezó a verle las orejas al lobo el pasado 5 de julio tras el estreno en Antena 3 del drama turco Tierra amarga. Una crisis que ponía de manifiesto Antonio Canales tras la encerrona que le hizo el programa despidiéndole sin previo aviso.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Desde este momento, todas las alarmas han saltado en Fuencarral. El programa de Telecinco montaba incluso un programa para hablar de su propia crisis y analizar los motivos que podrían haber llevado a estos momentos de vacas flacas. Para Kiko Matamoros al programa de las tardes de Telecinco le ha perjudicado la cobertura que se ha hecho sobre la docuserie protagonizada por Rocío Carrasco. “Yo creo que es innegable que los números no son los mejores, pero el origen yo no lo sitúo donde lo sitúa él”, opinó primeramente sin querer dar más detalles sobre esta teoría

Pero más allá de datos de audiencias y los motivos de su caída, hay un elemento del programa que tarde tras tarde sigue levantando ampollas en los espectadores y que podría ser otro motivo de su crisis: Paz Padilla. La presentadora hace tiempo que ha dejado de hacer gracia a buena parte de los seguidores más acérrimos del espacio de Telecinco, debido a su humor a veces difícil de digerir y a ciertos comentarios inapropiados que la han puesto en el ojo del huracán.

Y es que Paz recibe continuamente lluvia de críticas por su falta de tacto y sus meteduras de pata. La última ha sido la gota que ha colmado el vaso y ha hecho arder las redes sociales como nunca debido a un comentario relacionado con la terrible situación que se está viviendo en la actualidad en Afganistán tras la llegada de los Talibán. Una coletilla que pasaba desapercibida entre los colaboradores pero que ha provocado la indignación del público, que una vez más han vuelto a pedir su cabeza.

Todo empezó cuando Kiko Hernández anunciaba una de sus noticias ‘bomba’: “Paz. Ha llegado la bomba”, anunciaba el colaborador. Hernández entonces se ponía de pie para darle más solemnidad a la tan ansiada información. “¿La bomba del verano? Ha tardado, estamos a 24 de agosto, pero ha llegado”, le respondía Paz, entre risas. La humorista, sin embargo, remataba la frase con un intento de chiste negro muy despreciable: “De los afganos, de los afganos”.

Lógicamente, el comentario de la gaditana no pasaba desapercibido para los espectadores del programa. Muchos acudieron a las redes sociales para desacreditar a la presentadora, calificando sus palabras de “inoportunas” y de “mal gusto” teniendo en cuenta la terrible situación que se está viviendo en Afganistán desde que los Talibán tomaran hace unos días la ciudad de Kabul y se hiciesen con el control del país. Una horrible situación que está provocando una conmoción a nivel mundial y el exilio de miles de afganos hacia otras partes del mundo. Un chiste, por tanto, muy poco adecuado en estos momentos.

Pero lo peor, a mi juicio, es que a pesar de lo grave del comentario no hubo disculpa por parte de la presentadora, básicamente porque Paz no se percató en ningún momento de que lo que dijo estaba mal. Tampoco nadie en plató le paró los pies, ni colaboradores ni directores. De hecho, el programa continúo con total normalidad.

Y es que hace ya tiempo que la presentadora está en el punto de mira por sus comentarios o actitudes. Su implicación con la biodescodificación, una conocida pseudociencia, le valía hace unos meses las críticas más grandes de toda su carrera. Hasta Todo es verdad, el programa de Risto Mejide en Cuatro, le dedicaba un programa a esta peligrosa práctica que trata de encontrar el origen de las enfermedades en las emociones con la presentadora como protagonista. De hecho, Padilla se veía obligada a pedir disculpas a través de su cuenta de Instagram, dejando claro que se le había “malentendido”.

En los últimos tiempos las meteduras de pata de la presentadora han sido una constante. Hace unos días la gaditana incendiaba nuevamente las redes debido a su actitud con los comensales de La última cena, burlándose de ellos y cambiándole los nombres a propósito con el objetivo de parecer despiste. En el mismo programa culinario de Telecinco hace unas semanas la liaba con Tom Brusse al preguntarle sobre su madre, fallecida hace 10 años: "¿Dónde vive ella?", le preguntaba. El plató enmudeció al ver lo que estaba ocurriendo y Brusse solo pudo contestarle con un "ella falleció" con los ojos llorosos.

No cabe duda de que Paz Padilla seguirá siendo una de las presentadoras estrella de Telecinco, pase lo que pase. La humorista, de hecho, daba un paso de gigante este verano poniéndose al frente de La última cena, programa por el que también ha recibido sonoras críticas, casi todas destinadas a lo mal que lo conduce y a lo de menos que se echa a Jorge Javier Vázquez. Por ello, creo que la presentadora debería reflexionar y analizar las críticas de los espectadores. A veces pueden ser duras, muchas desacertadas, pero en todas ellas hay un elemento común que no debería pasar desapercibido y que podría hacerle abrir los ojos para volver a ser la presentadora tan querida que fue antaño.

Y es que Paz, no, de no todo se puede hacer un chiste. Bromear con una situación tan dramática y tan actual como la que se está viviendo en Afganistán debería ser una línea roja que nunca traspasar. Quizás la adrenalina del directo te hiciera soltar ese comentario de forma inconsciente. Pero lo realmente grave es que no reparas en su gravedad y te retractaras inmediatamente. Sálvame es un programa que ven millones de personas y medir tus palabras antes de soltar barbaridades de ese calibre es tu gran asignatura pendiente para evitar herir sensibilidades.

Desde hace tiempo, muchos espectadores consideran que Paz Padilla no tiene tanta gracia como ella suele presumir, y ese humor y frescura de sus inicios se han perdido con el paso tiempo. Y estas bromas, al final, lo único que consiguen es enturbiar un trabajo encomiable realizado durante años. Perder el cariño de los espectadores es lo peor que le puede pasar a un presentador, y algo muy difícil de recuperar. Paz Padilla va cuesta abajo y sin frenos hacia esa situación.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente