Los orígenes humildes de Paz Padilla antes de convertirse en esclava de sus comentarios

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De un tiempo a esta parte Paz Padilla no da pie con bola y se ha convertido en el centro de las críticas cada vez que presenta una de las ediciones diarias de Sálvame. Las perlas que lanza en el programa, ya sea por espontaneidad o no, le están pasando factura con la audiencia siendo receptora de todo tipo de comentarios negativos en redes sociales. Una decadencia que seguramente los fans de Chusa (su personaje en La que se avecina) jamás imaginaron, y mucho menos cuando recordamos que la vida de la también humorista no ha sido precisamente un camino de rosas. Al menos en sus primeros años.

(cortesía de Mediaset)
(cortesía de Mediaset)

La que has liao pollito”, diría aquella tierna niña que se hizo viral hace unos cuantos años. Paz Padilla se ha abonado al Trending Topic de Twitter en las últimas semanas y no precisamente por hechos meritorios sino por sus continuas meteduras de pata. Sin ir más lejos la presentadora andaluza de 50 años fue vilipendiada en las redes sociales tras sus comentarios sobre el fallecimiento de Álex Lecquio, el hijo de Ana Obregón y Alessandro Lecquio, el pasado 13 de mayo en Barcelona después de dos años batallando contra el cáncer. Básicamente, la humorista aseguraba que aunque unos padres nunca estén preparados para perder a un hijo, hay que aceptarlo porque la muerte forma parte de la vida; algo que ella había sufrido el pasado 11 de febrero cuando se apagó la luz de su madre a los 91 años. Días después de las críticas la presentadora se mantuvo firme en su opinión compartiendo una publicación en Instagram con sus más de 1,6 millones de seguidores, en la que preguntaba si realmente estaba equivocada en decir en Sálvame que la muerte forma parte de la vida.

La actriz tampoco estuvo precisamente fina con su compañera Lydia Lozano que, directamente, se mosqueó en directo en una de las entregas del programa después de que la presentadora se quedara tan ancha diciendo, en relación a la investigación de la periodista sobre la desaparición de Ylenia Carrisi, que “hace 15 años no te conocía y a mí lo que me llegaba es la historia de una friki que se montó una película”.

Lo cierto es que estos patinazos no son aislados ya que recientemente también ha sido muy criticada su pillada con el actor de La que se avecina Pablo Chiapella. Ambos (cada uno con su mascarilla bajo las estrictas medidas de seguridad ante la crisis del coronavirus) aprovecharon un descanso en el rodaje de la segunda parte de la duodécima temporada de la serie para conectar con sus seguidores. Y zas. Cuando la humorista creía haber cortado el directo, y pensaba que ya no se les escuchaba, se puso seria para recomendarle a su compañero alimentar la conexión con el público a través de las redes sociales: "Con que tú hagas esto... tonterías: estoy en el supermercado, voy al parque, no sé qué no sé cuánto...". En este contexto, la gaditana dejaba caer la monetización gracias a los fans: “¿Tú no has visto a la Vanesa (Romero)? ¿Por qué está Vanesa todo el día con esto?".

Y hay más porque Paz Padilla también ha recibido una oleada de críticas por dejar clara su postura tras la muerte del afroamericano George Floyd ahora que Estados Unidos vive una de sus etapas más convulsas en relación al racismo institucional. Unas revueltas que, por cierto, se han extendido por todo el mundo ya que aquí en España muchas personas también han mostrado su adhesión al movimiento con el hashtag #BlackoutTuesday publicando una instantánea en negro. En este marco, la presentadora de Sálvame paralizó temporalmente el programa de las tardes de Telecinco clavando la rodilla en el suelo y alzando su voz con rotundidad ante tal discriminación. Un gesto que se le ha vuelto en contra en la red del pajarito azul donde le acusan de incoherente y aseguran que se pasa de graciosa.

Ahora que muchos internautas consideran a la de Cádiz un mero monigote en pantalla, y que tanto se está cuestionando que quizás la televisión le viene grande, me ha dado por indagar en su pasado y he descubierto que sus inicios no fueron precisamente sencillos. Aunque, todo sea dicho, no es la primera vez que me topo con un relato de una estrella que ha pasado de la pobreza al éxito en un abrir y cerrar de ojos. Ahí tenemos en el plano internacional a Leighton Meester (los primeros años de vida de la protagonista de Gossip Girl fueron muy distintos a los de su personaje), Lucy Liu (a los 11 años se vio obligada a trabajar en la fábrica familiar), Sarah Jessica Parker (sus padres, ella y sus siete hermanos vivían de las ayudas públicas) o la mismísima J.K Rowling, la escritora de la saga Harry Potter que ha hablado en numerosas ocasiones de la penuria que experimentó en su juventud.

Nacida el 25 de septiembre de 1969, Paz Padilla también esconde una humilde infancia y, en definitiva, unos comienzos que no resultaron nada fáciles. Esta televisiva, que por cierto estudió Bellas Artes -con la especialidad de pintura y cerámica- proviene de una familia numerosa (tiene seis hermanos) que sufrió cuantiosas dificultades económicas. Su padre fue tramoyista del Gran Teatro Falla de Cádiz mientras que su madre Lola se dedicó principalmente a sacar adelante a los hijos siempre de buen humor.

La matriarca le pedía al panadero el pan duro que sobraba del día anterior y hasta se llevaba los cartones con huevos rotos del mercado. “Comimos mucho pan tostado. Mi madre hablaba con la panadería de la esquina y Andrés le daba el pan duro del día anterior. En el mercado ella iba a otro maravilloso que le guardaba los huevos rotos de los cartones y entonces hacía un pedazo de tortilla. La frutería le daba la fruta que se había dado un golpe Era una busca vidas”, relató durante su entrevista con Bertín Osborne en Mi casa es la tuya allá por 2017. “Ahora yo veo la vida que yo tengo y yo soy una privilegiada porque yo nunca he tenido zapatos nuevos”.

Y si en la infancia nadie le regaló nada a Paz Padilla en los años venideros mucho menos. Antes de dar el salto a la televisión y, a fin de cuentas, a la fama, Paz Padilla (o, mejor dicho, María de la Paz Padilla Díaz) trabajó como auxiliar de clínica en el Hospital Universitario de Puerta del Mar de Cádiz donde ya desternillaba a los pacientes con sus ingeniosidades. Aunque realmente comenzó a trabajar con 13 años recogiendo algodón, vendiendo pan duro y carbón así como repartiendo folletos. Es decir, que tuvo que buscarse la vida a una temprana edad.

Pero cuando se presentó a un concurso de chistes con su cuñado su vida dio un giro de 180 grados. Corría el año 1994 cuando debutó en la televisión nacional con el programa Genio y figura en Antena 3. “Hice el casting y me cogieron a mí y a él no. Yo me lo tomé de cachondeo. Yo ganaba 100.000 pesetas en el hospital trabajando todo el mes y por ir a un programa ya me pagaban lo del hospital. Estaba feliz. El programa en ese momento fue un éxito, la gente necesitaba reírse”, relató la protagonista de este artículo en el programa Planeta Calleja.

Durante los noventa también fue copresentadora de Inocente, Inocente en Televisión Española (TVE), lideró Muchas gracias 96 (el programa de Nochebuena de la cadena pública) y colaboró (1997-1999) en el mítico late night de Telecinco Crónicas marcianas logrando un gran éxito con la interpretación de diferentes personajes.

En paralelo a esto, en 1997 nació su hija Anna, fruto de su relación con Albert Ferrer, aunque el hombre que actualmente ocupa su corazón es Antonio Juan Vidal, su amor de juventud, con el que se casó el 8 de octubre de 2016 en una boda muy íntima en Zahara de los Atunes (Cádiz) a la que no invitó a sus compañeros de Sálvame.

Asimismo, durante los años 2008 y 2009 condujo el late night Paz en la tierra en Canal Sur y desarrolló su faceta como actriz, resaltando su protagonismo en la serie de TVE ¡Ala... Dina! (2000-2001)-en la que demostraba su vis cómica-, la ficción de Antena 3 Mis adorables vecinos (2004-2006) y la comedia de Telecinco La que se avecina (2007-actualidad) encarnando al personaje de Chusa. La presentadora también ha triunfado sobre las tablas, al igual que sus compañeros Jorge Javier Vázquez y Jesús Manuel Ruiz, haciendo del gusanillo por el teatro una de sus grandes pasiones con Solo Paz Padilla (2012-2014) o Ustedes se preguntarán cómo he llegado hasta aquí (2007-2008).

Lo demás es historia ya que a partir de 2009 se puso al frente de Sálvame diario como presentadora y su fama aumentó considerablemente también en 2018 como miembro del jurado de Got Talent España y presentando las Campanadas del pasado año aunque, con el paso del tiempo, su trabajo en el magacín producido por La Fábrica de la Tele se ha puesto en tela de juicio por herir sensibilidades con sus comentarios.

Dejando a un lado las críticas, el trabajo es el refugio de Paz Padilla que continúa haciendo suyo el refrán No hay mayor desprecio que no hacer aprecio y dejando clara con la historia de su pobre infancia que, a pesar de todo, sigue siendo una de las grandes desconocidas de la televisión. Pero estoy segura que algún día descubriremos a la verdadera Mari Paz, ese alguien que se baja de los tacones y comparte sus ocurrencias para despertar las carcajadas lejos de los platós de televisión. En definitiva, esa mujer que deja salir a la show woman que lleva dentro pero sin la imagen superficial que últimamente transmite en la pequeña pantalla.

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Imagen: ©Mediaset

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