La historia de la amistad inquebrantable entre Patrick Stewart e Ian McKellen

Patrick Stewart e Ian McKellen forman una de las duplas más infalibles del cine. Es ponerlos juntos delante de una cámara,  y la química estalla. Compañeros de rodajes, del circuito teatral y amigos inseparables, estos dos pesos pesados del cine británico comparten una de las amistades más bonitas del séptimo arte. Si hasta Ian se sacó la licencia de ministro de la Iglesia de la Vida Universal solo para casar a Patrick con su esposa Sunny Ozell en 2013.

Ian McKellen y Patrick Stewart en The Graham Norton Show en Londres (PA England;Isabel Infantes; Gtres)

Pero ¿cómo se formó esta amistad que lleva 20 años regalándonos fotografías y momentos plagados de abrazos, risas y besos? Si, muchos besos, porque a sus 79 y 80 años (McKellen es el mayor) no tienen ningún problema en mostrar el cariño que se tienen haya una cámara delante o no. Ellos tienen el bromance por excelencia del cine (ese término inglés para referirse al vínculo masculino sin atracción sexual).

A pesar de ser dos iconos de la cultura británica moderna, y de contar con sendas carreras plagadas de éxitos, no forjaron una amistad hasta el año 2000 cuando debutaron juntos en el cine de superhéroes con los dos personajes esenciales del universo mutante de Marvel. Fue en X-Men, la primera parte de la saga dirigida por Bryan Singer, donde Patrick se metería en la piel del profesor Charles Xavier (Profesor X), e Ian hacía lo suyo como el complicado Magneto.

Lo curioso es que se habían cruzado en la Royal Shakespeare Company cuando eran más jóvenes. Sin embargo, Ian ya era una estrella por entonces consiguiendo los mejores papeles de la compañía, y Patrick confesó en 2013 que si bien lo admiraba, se sentía intimidado por la presencia del actor. Llegaron a trabajar juntos cuando aparecieron en la obra de teatro de Tom Stoppard Every Good Boy Deserves Favour, pero no habían pasado tiempo juntos o quizás no tenían tantas similitudes como ahora ni mantuvieron el contacto hasta el reencuentro en el set de X-Men.

La dupla se metió de lleno en esta rivalidad nacida de una amistad marcada por la traición, repitiendo juntos de nuevo en otras cuatro ocasiones (una de ellas fue un cameo en Lobezno inmortal, 2013). Pero la discordia entre sus personajes no fue obstáculo para ellos que enseguida comenzaron a pasar tiempo en el rodaje formando una amistad a base de té.

Teníamos trailers contiguos” reveló Stewart a The Hollywood Reporter. “En ese tipo de películas, pasas más tiempo sentado en tu camerino que frente a la cámara. Ian y yo pasamos el rato juntos, bebiendo té, y tal vez por la tarde, algo un poco más fuerte, y nos conocimos".

Stewart confiesa que fue entonces cuando descubrieron que tenían muchas cosas en común, definiéndolo como “su mejor amigo”. Y entre las conversaciones desde entonces se dieron cuenta que ambos habían recurrido a la actuación para huir de sus batallas personales. Stewart lo hizo para huir de un padre abusivo, e Ian para refugiarse durante su lucha personal por ser homosexual en una industria más crítica y exigente en sus inicios. Así lo describió la CBS al publicar una entrevista conjunta de 2013.

Francamente estoy enamorado de él, pero también lo está mi esposa, así que no pasa nada” confesó Patrick en otra entrevista reciente a WIRED.

Hace unas semanas, Ian -que es abiertamente homosexual tras hacer pública su condición en una entrevista radial en 1988- incluso acompañó a su amigo en el estreno londinense de su serie de Amazon Prime, StarTrek: Picard, en donde el intérprete de Dioses y monstruos le propuso matrimonio de broma, arrodillándose y todo, fundiéndose en un divertido beso en los labios. Mientras que Stewart suele acompañar y apoyar a Ian en su lucha por los derechos de la comunidad LGBT.

Varias películas y obras de teatro después, ambos comparten el hecho de no haber ganado nunca un premio Óscar, aunque sí poseen títulos nobiliarios de Sir concedidos por sus servicios a las artes escénicas. Ian recibió su titulo de caballero en 1991, y Patrick en 2010. En 2009 interpretaron una de sus varias producciones sobre los escenarios londinenses, Waiting for Godot. Y el día de la última función, como ejemplo de este cariño especial, Ian lloró. El momento fue capturado en el documental Theatreland y según dijo McKellen a CBS, tenía “el corazón roto” porque sentía que cada uno seguiría su camino y “no volvería a ser tan feliz de nuevo”.

Tanto esa obra como otra que hicieron, No man’s land,  sirvieron para forjar aún más esta relación al tratar sobre la amistad y el paso de los años. “En realidad, somos el mismo actor” dijo McKellen en 2013. “Hemos tenido la misma carrera, ¿no te parece?” le preguntó a Stewart. “Si, con frecuencia” le respondió su amigo.

Somos iguales,  no somos rivales” sentenció el eterno Gandalf.

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