Enorme, tremenda: 'Patria' es una obra maestra de HBO que te deja completamente K.O.

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No juzgues un libro por su portada, dice el refranero popular. Y hoy toca aplicarlo en su sentido más literal al estreno de Patria, la serie de HBO que estuvo en el centro de la polémica por un cartel promocional que colocaba el horror de un asesinato en manos de ETA al mismo nivel que el sufrimiento de la tortura policial sobre un etarra. Un póster que causó conmoción y provocó un llamamiento generalizado a cancelar suscripciones en modo de protesta.

Fueron muchos (muchísimos) los usuarios que la juzgaron antes de tiempo, que llamaron a boicot movidos por la pasión del anonimato viral. Pero después de ver los ocho episodios completos puedo confirmar que Patria es mucho más que una portada. Es una serie enorme que arrasa como un torbellino emocional y es imposible que te deje indiferente.

Copyright 2020 HBO Nordic AB. All rights reserved. Fotógrafo: David Herranz
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Ante el estreno de los primeros dos episodios el domingo 27 de septiembre (luego HBO estrenará un episodio por semana), y sabiendo que será una serie que dará mucho de qué hablar a lo largo de los próximos dos meses, me dispuse a ver las ocho horas que dura el relato. No quería formar mi opinión a medias basándome en la introducción o en los primeros capítulos, quería verla de principio a fin para hacerle justicia como obra completa, ya sea para bien o para mal. Y así liberé tres tardes consecutivas, devorando un episodio tras otro.

Eso sí, confieso que no fue fácil. Patria no es una serie para ver en maratón. En mi caso es parte de mi trabajo (y me encanta) y ver series y películas de esta manera es el pan de cada día, pero esta obra creada y escrita por Aitor Gabilondo requiere de tiempo. No porque contenga diálogos difíciles de seguir o continuas escenas de violencia que nos obliguen mirar para otro lado. Más bien todo lo contrario. Patria alberga una carga emocional constante, con una tensión sentimental que arrasa en los silencios, la naturalidad y la humanidad de sus personajes. Al terminarla me dejó K.O. Completamente fuera de combate durante unas cuantas horas. Mis lágrimas no llegaron hasta el último episodio, pero el nudo en el estómago se mantuvo durante los ocho. Un nudo que no era de nervios o tensión, sino de emociones que brotaban lentamente a medida que entraba en la vida de los personajes y sus historias. Creo que mis lágrimas fueron de liberación. Y cuando vean la serie completa estoy segura que a más de uno le pasará lo mismo.

Por eso no fue fácil. Ver su trama durante varias horas seguidas me dejaba con el corazón en un puño y las emociones a flor de piel. Hubiera sido mejor para mi salud emocional verla un poco más despacio para dejar que los sentimientos corrieran su curso antes de adentrarme de nuevo en otro capítulo (pero es lo que hay diría mi abuela). Por eso creo que es un acierto que HBO vaya a estrenarla de forma semanal. Les dará más tiempo a sentirla con más pausa.

Pero vayamos por el principio. Como ya es bien sabido, Patria está basada en la novela de ficción publicada en 2016 de Fernando Aramburu que traslada su historia a una localidad rural del País Vasco, más precisamente en la “Euskadi profunda” donde ETA y la izquierda abertzale regían con la política del miedo, la extorsión y represión. Todo transcurre en un pueblo en donde la vergüenza y la cobardía, los ideales y convicciones, viven enmascaradas en un silencio que los corroe por dentro.

Copyright 2020 HBO Nordic AB. All rights reserved. Fotógrafo: David Herranz
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La trama comienza el día que ETA anuncia el abandono de las armas en 2010, una noticia que lleva a Bittori (Elena Irureta) hasta el cementerio para compartir la información con su marido en la tumba. Txato (José Ramón Soroiz) era un empresario, dueño de una compañía de transportes, que años atrás fue víctima de un asesinato terrorista en el portal de su casa tras no pagar las extorsiones de la organización. Y así, en pleno inicio del camino hacia la paz, Bittori decide regresar al pueblo. Ese mismo pueblo que les dio la espalda cuando comenzaron las amenazas, donde se casaron, nacieron y crecieron sus hijos, y donde murió Txato. Allí se vivía el miedo pero también una fuerte presencia etarra, y el regreso de Bittori levanta más ampollas de las que debería. La llegada de la mujer altera la falsa tranquilidad de este pueblo que ahora se enfrenta a un nuevo camino de cambios. Sobre todo para su vecina Miren (Ane Gabarain), quien fue su amiga íntima antes de las extorsiones y madre de Joxe Mari (Jon Olivares), un terrorista encarcelado e implicado en el asesinato de Txato. Muchos lo señalan como culpable, Bittori incluida. ¿Cómo van a convivir estas dos mujeres ahora en el mismo pueblo y a pasos de distancia? Una carga con el dolor de una pérdida atroz y la incertidumbre de saber quién apretó el gatillo. La otra con el dolor de tener un hijo en prisión, torturado por la policía y cargando la presión de unas convicciones que solo le sirven para seguir adelante.

Sin embargo, Bittori tiene un propósito. Quiere saber quién asesinó a su marido antes de que le llegue la hora. Y si necesita remover espinas y hurgar en el pasado, lo hará. Ya no tiene nada que perder.

Copyright 2020 HBO Nordic AB. All rights reserved. Fotógrafo: David Herranz
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Elena Irureta y Ane Gabarain se comen la pantalla con unas interpretaciones que representan generaciones y cientos de historias vascas, rodeadas a su vez de un reparto secundario que cuida con mimo cada uno de sus personajes. Ambas logran transmitir la carga emocional de sus personajes desde ángulos diferentes, proyectando una naturalidad que atraviesa la pantalla para convertirlas en nuestras propias madres, abuelas o vecinas. Son mujeres reales y logran tocarnos en lo más profundo, incluso en sus silencios.

De esta manera, Patria no es la historia de un asesinato, sino el retrato de una parte de la sociedad vasca en una etapa de su historia, con dos pilares fundamentales como tronco central del dolor. Pero también es un relato de esperanza con dos mujeres muy dispares pero unidas por un pasado que no se olvida. Miren es una mujer tosca y un ejemplo de una generación rural que carga con la maternidad y el matrimonio como una tarea obligada de la vida. Es una mujer dura con los que quiere, que impone sus creencias con mano firme y maneja a su marido con un totalitarismo áspero (su marido era el amigo del alma de Txato, quien también carga con la culpa de haberlo dejado de lado). Una mujer de carácter fuerte pero madre después de todo. Madre de un etarra en prisión, de un hijo distante y una hija discapacitada. Su dolor es enorme pero ella es dura y lo esconde. Bittori también es una mujer de carácter fuerte y con una entereza increíble. Pero el asesinato de su marido la cambió para siempre. Ya no cree en Dios, es más cínica, ácida y directa, y carga con la herida del duelo sangrando de forma permanente. Y necesita cerrarla antes de morir.

Las dos tienen sus heridas y viven encerradas en una espiral en la que es imposible olvidar y el perdón se antoja como una palabra prohibida en esta comunidad que vivió el fanatismo etarra durante décadas.

Con una trama todavía muy presente en la historia nacional, Patria tiene momentos que escuecen y que, sin dudas, llevarán a la diferencia de opiniones entre aquellos que no puedan verla desde la empatía que requiere. Es cierto que Patria divide su dolor entre dos bandos, o más bien dos madres, en el entorno político de una zona donde el terror se vivía a diario. Es por eso que nos habla de las victimas del terrorismo, pero también de las familias de etarras, así como también expande su historia a la revelación de las torturas policiales que se conocieron más tarde. Por todo esto resulta imposible no cuestionarse las emociones encontradas que aparecen en esos momentos de justicia forzada a mano dura cuando el dolor vivido por las víctimas es tan inmenso.

Copyright 2020 HBO Nordic AB. All rights reserved. Fotógrafo: David Herranz
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Patria es una serie que nos invita a desempolvar nuestra empatía, no por los terroristas, sino por los humanos que conviven en su historia. Porque si bien podría haberse contado como una mera historia de malos y buenos, con terroristas por un lado y víctimas por el otro, Patria es un relato de seres humanos en un escenario que invita a reflexionar.

Por eso, antes de hacer juicios previos o dejarse llevar por el dichoso cartel promocional, les sugiero que esperen a verla completa hasta el final. Es cuando la vemos de principio a fin que podemos descubrir el poder emocional que guarda, porque más allá de la tragedia, la historia, las convicciones políticas y el dolor, también está el perdón.

A través de unas interpretaciones sublimes, una música que sirve de personaje secundario constante y una ambientación cuidada hasta el más mínimo detalle, Patria es una obra maestra que sube el listón en el universo de las series dramáticas. Es un tornado emocional que arrasa a su paso, y en este caso merece la pena abrirle puertas, ventanas y todo lo que haga falta.

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