Pat Hitchcock: a pesar de su apellido nunca pudo triunfar como actriz

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Pat Hitchcock llevaba uno de los apellidos más reconocibles en la historia del cine, sin embargo nunca pudo alcanzar la cima del extrellato con su pasión como actriz. Ni siquiera siendo la hija de un personaje tan influyente como Alfred Hitchcock. La única descendiente del director de Psicosis y su esposa, la editora Alma Reville, falleció el pasado 9 de agosto a los 93 años tras haber vivido una juventud rodeada de éxito ajeno que no llegó a rozarla.

10/17/1944-Boston, Alfred Hitchcock sonríe a su hija Pat, 15, durante los ensayos de
10/17/1944-Boston, Alfred Hitchcock sonríe a su hija Pat, 15, durante los ensayos de "Violet" (Bettmann Archive, Getty)

Patricia Alma Hitchcock nació en Londres en 1928, dos años después del matrimonio de sus padres, y justo cuando Alfred escalaba peldaños en la industria del cine británico. Con dos progenitores tan entregados a sus historias cinematográficas, Pat creció entre sets, estudios y artistas, sintiendo su propia llamada hacia el mundo de la actuación desde que era una niña.

Su padre colaboró en sus primeros pinitos profesionales ayudándola a conseguir papeles en obras de Broadway, como Solitaire (1942), cuando tenía 14 años, mientras Pat se hacía con su primer rol protagonista en 1944 con Violet, siendo la primera vez que su padre la veía actuando sobre los escenarios. Lo cierto es que Pat consiguió mantenerse en el mundo teatral durante un tiempo, tanto en Nueva York como en Londres, donde asistió a la Academia Real de Arte Dramático. Es decir, mientas su padre ganaba reputación en California, ella se preparaba para ganarse la vida como una actriz entrenada y experimentada.

Conociendo el nepotismo tan presente en la industria del cine desde sus orígenes, cualquiera pensaría que su camino hacia la cima de Hollywood debería haber sido fácil. Pero no fue el caso. Su padre le pidió en algunas ocasiones que apareciera en sus películas, pero nunca con personajes que la hicieron destacar ante el gran público o hicieron sombra a las legendarias musas del cineasta. Tuvo un papel fugaz de estudiante alegre en la primera película británica de su padre desde que emigrara a EE.UU, Pánico en la escena (Stage Fright) (1950), además de servir de doble de la protagonista, Jane Wyman, en una escena de conducción temeraria. Fue su propio padre el que le pidió si no le importaba doblar a la estrella en una secuencia de peligro.

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Tuvo otros papeles menores en la filmografía de su padre, como en Extraños en un tren (1951) y Psicosis (1960) -donde dio vida a Caroline, la mujer que ofrecía tranquilizantes al personaje de Janet Leigh-, además de servir de extra y aparecer en diez episodios de Alfred Hitchcock presenta “cada vez que necesitaban una doncella con acento inglés”, como dijo a The Washington Post en 1984.

Pero más allá de su apellido y la posibilidad esporádica de cumplir sus sueños artísticos a través de roles insignificantes en la filmografía de su padre, Pat intentó labrarse su carrera de manera independiente, pero solo consiguió algunos roles esporádicos en obras, radio y cine como un papel pequeño en Los diez mandamientos (1956).

Pat se casó muy joven en 1952, a los 24 años, con un hombre de negocios llamado Joseph E. O’Connell y tuvieron tres hijos enseguida (1953, 1954 y 1959). Y si bien estuvo cerca de cumplir su sueño de tocar la cima como protagonista en la comedia televisiva de NBC The Robert Cummings Show, su segundo embarazo cambió sus planes.

Durante aquellos primeros años como madre siguió trabajando como actriz de manera esporádica, pero las colaboraciones con su padre fueron sus trabajos más destacados. Sin embargo, mientras Alfred creaba escuela con su cine entre 1958 y 1964 con clásicos como Vértigo, Con la muerte en los talones, Psicosis, Los pájaros y Marnie, la ladrona, la carrera de Pat se iba apagando.

A pesar de la cercana relación que tenía con Alfred, yendo juntos a hacer las compras y a la iglesia los domingos, él no veía en ella a la estrella perfecta para sus películas, y a pesar de los deseos de Pat, no la tenía en cuenta lo suficiente. Así lo confesó ella misma en la entrevista mencionada previamente, asegurando que hubiera deseado que su padre “creyera en el nepotismo” porque de esa manera “habría trabajado mucho más”.

“Pero él nunca tenía a nadie en sus películas a menos que creyera que eran adecuados para el papel" confesó en 1984. "Nunca acomodaba la historia a una estrella o actor. Con frecuencia yo intentaba darle pistas a su asistente [de que quería un personaje], pero nunca llegué muy lejos. Ella le decía mi nombre y él contestaba ‘No es adecuada para el papel’ y ahí se terminaba el intento”.

Aunque su carrera como actriz vivió su primera pausa después de su pequeño papel en Psicosis, llegó a su fin definitivo tras intentarlo de nuevo en los 70s.

Sin embargo, a lo largo de su vida Pat se mantuvo muy cerca del legado de sus padres. Fue la representante familiar de la revista de misterio que llevaba el nombre de su progenitor, Alfred Hitchcock’s Mystery Magazine, y escribió el prólogo para un libro sobre su padre, Footsteps in the Fog: Alfred Hitchcock’s San Francisco, y coescribió otro libro sobre su madre, Alma Hitchcock: the woman behind the man.

Pat Hitchcock O'Connell en la Inaugural Alfred Hitchcock Legacy Tribute Gala en el Globe Theatre de Universal City, California, el 7 de noviembre de 2009 (Photo by Brian To/FilmMagic)
Pat Hitchcock O'Connell en la Inaugural Alfred Hitchcock Legacy Tribute Gala en el Globe Theatre de Universal City, California, el 7 de noviembre de 2009 (Photo by Brian To/FilmMagic)

Pat sobrevivió la muerte de su padre por fallo renal en 1980 a los 80 años, a la de su madre dos años más tarde y la de su marido en 1994 por un ataque cardíaco. La sobreviven sus tres hijas, Mary, Tere y Katie.

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