El pasado religioso de Adam Driver lo lleva a lo más alto en Annette

·8 min de lectura

Por Alberto Cano.- Annette se estrenó durante el pasado Festival de Cannes apuntando a convertirse en una de las sensaciones cinematográficas del 2021. La película, un musical dirigido por Leos Carax y protagonizado por Adam Driver y Marion Cotillard con canciones de Sparks, vivió una inmensa ovación tras su premiere en el certamen francés, se llevó al premio a la Mejor Dirección y obtuvo un gran recibimiento crítico. No obstante, tras su estreno comercial en cines el pasado viernes 20 de agosto, han sido muchas las opiniones dispares que se han dejado de ver, pudiendo encontrar bastante reseñas negativas o templadas que anticipaban una cinta bastante divisiva como bien ocurrió con otros trabajos de su director como Holy Motors.

Tras acercarme al cine para comprobar de primera mano las virtudes y carencias de Annette, me he percatado de que, efectivamente, estaba ante una película bastante inusual, una propuesta que navegaba en la fina línea entre la más absoluta genialidad y el ridículo que podía generar todo tipo de sensaciones al espectador, incluida el rechazo. Sin embargo, lo que sí me pareció innegable es que en el terreno interpretativo estábamos ante uno de los trabajos más sobresalientes del año, sobre todo en el caso de Adam Driver, quien tras años dando lo mejor de sí mismo en películas como Patterson, Silencio o Historia de un matrimonio, realiza el que posiblemente sea el mayor recital de toda su carrera. Y no solo eso, puesto que la faceta musical de Annette lleva al actor a vivir la culminación de su vida profesional, aquella que inició en su infancia en el seno de una familia baptista cantando y tocando el piano en el coro de la iglesia.

Adam Driver y Marion Cotillard en Annette (Foto: Elastica Films)
Adam Driver y Marion Cotillard en Annette (Foto: Elastica Films)

Debemos remontarnos a cuando Adam Driver pasó los primeros años de su vida en San Diego, California, su ciudad natal. Su padre, Joe, era un consejero de jóvenes baptistas, y su madre, Nancy, formada en estudios bíblicos, dedicaba su vida a tocar el piano en una iglesia local. Esto conllevó a que el protagonista de Annette recibiera una fuerte educación religiosa en su infancia, pero sobre todo, a que el actor comenzara a desarrollar sus dotes artísticas y musicales en el coro de su iglesia. Y no solo en el canto, puesto que de la mano de su madre aprendió a tocar el piano y lo convirtió en una de sus actividades habituales.

Según relató en entrevistas como la concedida a The New Yorker por el estreno de Historia de un matrimonio en 2019, guarda recuerdos muy felices de esta etapa, de la que especialmente rememora los viernes en los que iba con su familia a la playa a comer perritos calientes. Pero todo cambio cuando sus padres decidieron poner fin a su relación cuando él apenas tenía siete años. Después del divorcio, su padre se mudó a Arkansas, se alejó de la iglesia baptista y no se opuso a que su madre se quedara con su custodia. Así, Driver y su hermana mayor se mudaron con ella a vivir con sus abuelos a Mishawaka, ciudad natal de su progenitora situada en el medio oeste de Estados Unidos. Sin embargo, al contrario que su padre, su madre siguió muy inmersa en la iglesia baptista. Y los introdujo en una comunidad religiosa muy tóxica.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un vídeo de Twitter no disponible por tus preferencias de privacidad

Se trataba de la Twin City Baptist Church, sobre la que Driver comentó que no paraba de percibir tensiones extrañas en todo momento. Su madre, Nancy, que consiguió trabajo como secretaria legal en South Bend, Indiana, había comenzado una nueva relación con Rodney G. Wright, que había sido su novio durante su etapa en el instituto, sin embargo, el pastor de la iglesia se negó desde un tono muy despectivo a unirlos en matrimonio a causa de su reciente divorcio. “Recuerdo a este idiota gritándole a mi madre, diciendo: '¡No me extraña que tu esposo te haya dejado!'”, relataba el actor en su entrevista con The New Yorker. Además, Driver también contaba otras situaciones problemáticas vividas en aquella iglesia, como cuando una niña de la congregación juvenil acusó a la esposa del pastor de ser lesbiana y no pararon de generarse discusiones y conflictos.

Adam Driver y su familia decidieron huir de ese ambiente y se unieron a otra iglesia cercana, donde Rodney G. Wright, el ahora padrastro del actor, decidió convertirse en predicador, aunque esto se tradujo a que su hogar fuera un entorno muy religioso y cerrado. De hecho, Driver cuenta cómo sus padres ni siquiera le dejaban ver películas como las de Scorsese o Jarmusch, cintas que tenía que alquilar y ver a escondidas con Noah y Aaron, sus mejores amigos de la infancia. "Comencé a formarme opiniones sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal a través de la conversación con esos muchachos", admite el actor.

Sin embargo, fue desde esta experiencia en la iglesia baptista desde donde comenzó su carrera al estrellato. Sus ganas de convertirse en un artista tras cantar y tocar el piano en el coro le llevaron a matricularse en Juilliard, la prestigiosa escuela estadounidense de música, danza y teatro. No obstante, su petición de ingreso, que fue motivada por sus profesores de la escuela secundaria tras ver su talento sobre las tablas en sus representaciones escolares, fue rechazada.

Esto hizo que se replanteara su vida, y tras los atentados del 11-S en Estados Unidos dio por completo un giro a sus motivaciones profesionales y se alistó en los Marines por un sentimiento de defensa patria. Allí sirvió durante dos años y ocho meses, pero un accidente en bicicleta en el que se fracturó el esternón le hizo abandonar justo antes de que su batallón fuera enviado a la Guerra de Irak. Así, la idea de convertirse en artista volvió a resurgir en su cabeza, por lo que tras estudiar en la Universidad de Indianápolis audicionó de nuevo para Juilliard. Tras interpretar varias líneas de Ricardo III de Shakespeare, recitar un monólogo y tocar Happy Birthday To You de Mildred & Patty Smith Hill, el comité de la escuela le dio finalmente la oportunidad de cumplir su sueño, lo que le abrió las puertas a un inmenso mundo de posibilidades profesionales.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Su primera gran oportunidad le llegó con Girls de Lena Dunham en 2012, papel que le impulsó en Hollywood. Frances Ha, El viaje de tu vida, Lincoln, A propósito de Llewyn Davis o Mientras seamos jóvenes fueron algunas de las películas con las que fue haciéndose un nombre en la industria, consolidándose de forma definitiva como estrella cinematográfica cuando Disney le dio la oportunidad de interpretar a Kilo Ren en Star Wars: El despertar de la fuerza. A partir de ahí le empezaron a llover papeles en cintas como Patterson de Jim Jarmusch, Silencio de Martin Scorsese, La suerte de los Logande Steven Soderbergh, El hombre que mató a Don quijote de Terry Gilliam, Infiltrado en el KKKlan de Spike Lee, Historia de un matrimoniode Noah Baumbach o la recién estrenada Annette de Leos Carax.

Precisamente, entre todos estos trabajos, la mayor parte de ellos aclamados por crítica y público, el actor ha ido demostrando aquellas dotes escénicas que venía desarrollando desde que empezó a cantar en el coro de la iglesia. Es el caso de A propósito de Llewyn Davis o de Historia de un matrimonio, donde su habilidad vocal interpretando canciones como Being Alive impregnaba de carisma su presencia en pantalla. Pero sobre todo en un musical como Annette, donde, interpretando al personaje de un monologuista narcisista y de humor muy incisivo, con su potente voz, la fuerza interpretativa que transmite con cada canción y diálogo y el saber defenderse en situaciones tan extrañas como las que tienen lugar en el film de Carax, ofrece la que considero que es su mejor actuación hasta la fecha. De hecho, incluso su sola presencia empequeñece a una actriz de la talla de Marion Cotillard, su compañera de reparto. Y hasta diría que al conjunto de la película entera.

Así, Driver, en base a la experiencia vocal y musical que obtuvo en su peculiar y traumática infancia marcada por la religión, consigue alcanzar la cima de su carrera con un recital interpretativo al alcance de muy pocos, lo que se podría convertir en la culminación definitiva de su trayectoria si consigue mantenerse firme en la temporada de premios y llegar a los Oscar. Además, sería realmente satisfactoria ver al actor alzarse con la estatuilla dorada por este trabajo, puesto que podría decirse que cierra un círculo tras haber tocado anteriormente temas tan trascendentales en su vida como el divorcio en Historia de un matrimonioo la fe en Silencio.

No obstante, con un musical tan extraño, repleto de situaciones surrealistas y divisivo como Annette, que narra la historia sobre un matrimonio entre un monologuista y una cantante de ópera cuyas vidas cambian tras tener una hija con un don excepcional en su voz, podría no ser tarea fácil. Aunque personalmente, por muy insólita que llegue a resultar su propuesta fílmica, creo que es una experiencia cinematográfica que nadie debería de perderse, puesto que, guste o no, es una película tan única en su especie que tiene los ingredientes necesarios para mantenerte pegado a la butaca durante sus más de dos horas. Aunque ya solo por ver a Adam Driver ofrecer la interpretación de su vida merece la pena. Está en cines desde el pasado 20 de agosto.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente