¿Qué pasa con la pobreza menstrual en España?

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Photo credit: CAROL YEPES - Getty Images
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Son muchos los tabúes que rodean a la menstruación y que conllevan un aumento de la discriminación a mujeres y niñas en todo el mundo. El reciente estudio 'Equidad y Salud Menstrual', señala que en España dos de cada diez mujeres han tenido dificultades económicas para comprar productos sanitarios para la menstruación.

El objetivo de este estudio de la Fundación Institut Universitari para la investigación en Atención Primaria de Salud Jordi Gol y Gurina (IDIAPJGol) y financiado por la Sociedad Europea de Contracepción y Salud Reproductiva, es estudiar la desigualdad menstrual y la salud menstrual de las mujeres en el estado español. Las conclusiones son bastante preocupantes ya que, además de la pobreza menstrual, indica la falta de información de muchas mujeres y niñas sobre su propia salud menstrual.

El estudio también ha revelado que un 7,9% considera 'normal' que la menstruación vaya acompañada de dolor intenso, mientras que el 3,8% cree que no es necesario consultar a un profesional de salud por los dolores menstruales. Las investigadoras alertan que eso muestra una normalización del sufrimiento, pero además es un problema porque precisamente el dolor puede ayudar a detectar enfermedades como la endometriosis.

Photo credit: Peter Dazeley - Getty Images
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En cuanto a la pobreza menstrual, se hace evidente cuando se pregunta a las encuestadas qué productos sanitarios usan en su período. El 11,6% de ellas señala que utiliza papel higiénico y el 4,3% pañales como productos menstruales, mientras el 4,6% practica el sangrado libre. Los responsables del estudio destacan el porcentaje de participantes que utiliza productos no diseñados para la gestión menstrual (papel higiénico y pañales).

El caso neozelandés

Algunos países ya están tomando medidas para luchar contra la pobreza menstrual. En Nueva Zelanda, Jacinda Ardern aprobó repartir compresas y tampones para que las jóvenes sin recursos no se queden sin ir a clase en el país. No es que a la primera ministra le diera por hacerlo a lo loco, en plan generoso. Primero pidió hacer una investigación para determinar si había pobreza menstrual en su país y cómo podía afectar esta a la población femenina, algo de lo que en España no hay ni siquiera datos.

Gracias a ese estudio del gobierno, se descubrió que una de cada doce estudiantes faltaba a la escuela en Nueva Zelanda porque no podía permitirse adquirir tampones y/o compresas. "Las jóvenes no deben perderse su educación por algo que es una parte normal de la vida de la mitad de la población”, dijo Ardern. Ahora, ya pueden optar a productos de higiene femenina íntima gratis.

Nueva Zelanda no es el único país que ha decidido tomar cartas contra la pobreza menstrual. El pasado noviembre, Escocia se convirtió en el primer lugar del mundo en ofrecer productos de higiene íntima gratuitos para "cualquiera que los necesite", incluso en lugares públicos. En Inglaterra y en algunos estados de EE. UU. se ofrecen de forma gratuita en las escuelas públicas para evitar el posible absentismo escolar de las alumnas con menos recursos.

En nuestro país, la falta de datos sobre las posibles dificultades para adquirir productos de higiene íntima femenina entre las mujeres con menos recursos hace que no se pueda determinar siquiera cuál es la situación. “No contar con ellos te impide hacer un seguimiento y no te permite diseñar políticas públicas adecuadas –advierte Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save The Children. El propio Comité del Niño ha señalado que hay un problema de datos en España”.

Photo credit: Jessie Casson - Getty Images
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“Lo que sí muestran los datos es una feminización de la pobreza, por tanto sería necesario estudiarlo y ver qué políticas se pueden hacer para garantizar el acceso a esos bienes de higiene íntima”, afirma Perazzo. El estudio ‘La mujer en riesgo de exclusión’, de la Fundación Adecco, lo confirma: casi un tercio de las que están en edad de trabajar se encuentran en riesgo de exclusión o pobreza.

“Es posible que, en estos momentos, en España haya adolescentes que no pueden ir a clase por no poder adquirir productos de higiene íntima. Es el sumun de la discriminación”

Aunque la directiva de Save The Children señala que se trataría de “realidades vinculadas a casos de pobreza extrema”, recuerda que esta afecta mayoritariamente a las mujeres y por eso alerta: “Es posible que, en estos momentos, en España haya adolescentes que no pueden ir a clase por no poder adquirir productos de higiene íntima. Es el sumun de la discriminación”.

Universidad pionera

Justo para luchar contra esa posible discriminación, la Universidad de Vigo ha anunciado que repartirá tampones y compresas de manera gratuita a las alumnas de los campus de Vigo, Pontevedra y Orense. No solo a ellas, también se beneficiarán de la medida todas las trabajadoras: profesoras, investigadoras y del personal de administración y servicios. Las podrán recoger en máquinas expendedoras que habrá en los baños de los centros.

"Esta medida es un ejemplo real del compromiso de este equipo de gobierno por hacer una universidad más igualitaria y justa", ha afirmado la directora de la unidad de Igualdad de la UVigo, Águeda Gómez. Según ha confirmado, en la estela de países como Escocia o Francia –que también repartirá productos de higiene íntima femenina a partir de este curso–, se trata de "una iniciativa para combatir la pobreza menstrual".

En la revista universitaria de UVigo, Gómez resaltó que "la menstruación es un proceso natural y esta medida resulta una forma de normalizar una necesidad de las mujeres". Además, confirmó el 'activismo menstrual' de la universidad y señaló que, aparte "de responder a una necesidad básica, esta decisión supondrá una universidad más igualitaria y justa, y más en este contexto de crisis derivado de la pandemia que está afectando, principalmente, al empobrecimiento de las mujeres, con pérdidas de puestos de empleo".

La complicada situación económica en España tras un año de pandemia ha recrudecido la situación de pobreza en nuestro país. Se tratan de tiempos duros en los que unos pocos euros marcan la diferencia entre pillar compresas o la comida diaria. Una realidad para muchas personas que conoce muy bien la ONG Mensajeros de la paz.

Pobreza menstrual: un problema en auge

Cada día, en la iglesia de San Antón, colaboradores de Mensajeros de la paz distribuyen vales de ducha para usar unos baños públicos para quienes van en busca de ayuda. “Muchas veces, las mujeres que acuden a por ellos suelen pedirnos productos de higiene íntima y se los facilitamos”, explica Paula Chena Somoza, de 27 años y trabajadora social en esta ONG. Sin embargo, hace unos meses detectaron que esa necesidad se había agudizado y extendido entre las familias.

La organización tiene, además, un proyecto llamado Despensa de San Antón, una cesta gigante para la recogida de alimentos no perecederos, productos de limpieza y de higiene personal, destinada a apoyar a familias todos los meses. A los usuarios que atienden les hacen una entrevista previa para estudiar su situación, poder hacerles un seguimiento y conocer sus necesidades. En esos encuentros fue donde descubrieron que había un problema creciente de pobreza menstrual en España.

Photo credit: CAROL YEPES - Getty Images
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“En estas entrevistas, una madre me preguntó si, además de la ayuda de alimentos, podíamos apoyarla con productos de higiene íntima ya que, tanto ella como su hija, los necesitaban. Luego me lo pidió otra mujer. Así que nos planteamos apoyar a las familias también con estos productos, ya que son demasiado caros y muchas personas no pueden permitírselos”, recuerda Paula Chena Somoza, que señala que muchas mujeres no los piden por vergüenza o pudor.

Compresas, tampones y alimentos

Para superar ese reparo al pedirlos, en la Despensa de San Antón, con la entrega de alimentos, les dan un paquete de compresas y otro de tampones y, a las usuarias del día a día, se los ofrecen en el momento. La ONG atiende a 40 familias cada mes, mientras que a diario pasa mucha gente por la Iglesia. “Lo más demandado son las compresas”, apunta Chena Somoza.

“Una madre me solicitó compresas para su hija, ya que llevaba varios meses usando toallas y lavándolas después de su uso. No podemos permitir que en España, en pleno siglo XXI, haya personas que se encuentren en esta situación”

La trabajadora social recuerda que “en una ocasión una madre me solicitó compresas para su hija, ya que llevaba varios meses usando toallas y lavándolas después de su uso. No podemos permitir que en España, en pleno siglo XXI, haya personas que se encuentren en esta situación”. Lo considera “una discriminación de género silenciosa”. Seguramente, la más íntima que una mujer puede vivir.

IVA a tu regla

Los productos de higiene íntima femenina son básicos para todas las mujeres, pero en España están gravados con un 10% de IVA. O sea, el mismo que tiene una entrada para un museo o la factura de un restaurante. Solo que no es lo mismo, ¿no?

Países como Irlanda, Canadá, India, Colombia ya no aplican ningún impuesto a las compresas y tampones. En nuestro país el debate solo gira en torno a la reducción del IVA en estos productos, para que se aplique la reducción máxima al 4%, la que corresponde a bienes de primera necesidad. Pocas cosas se nos ocurren de tan primera necesidad como una compresa, un tampón o una copa menstrual. Sin embargo, muchas organizaciones sociales consideran que incluso ese abaratamiento no sería suficiente.

“La bajada del IVA sería un paso adelante”, afirma Perazzo, pero añade que las administraciones deberían dar una respuesta mayor “tanto a nivel estatal como local, desde los ayuntamientos y comunidades. Desde luego, haría falta compromiso político y un estudio completo en todo el país. Al saber la situación real, se podrían diseñar las medidas más apropiadas”.

Por su parte, Paula Chena Somoza considera que “al ser un producto de extrema necesidad, sería bueno que el gobierno o las comunidades autonómicas realizasen un plan en el que estos productos fuesen gratuitos para las mujeres más desfavorecidas, para todas aquellas que no se lo puedan permitir”.

Además, la trabajadora social anima al profesorado a intentar detectar la posible pobreza menstrual. “Para que los propios profesores puedan fijarse en si, las faltas de esas adolescentes de las que hablábamos, coinciden mensualmente y se repartan estos productos en el instituto”, sugiere.

¡APUNTA! Una de las iniciativas que están acercando los productos de higiene femenina a la población es la campaña que ha puesto en marcha el Grupo DIA, en España y Argentina. Durante todo el año 2022, y en los días 28 de cada mes (rememorando el 28 de mayo, Día Internacional de la Higiene Menstrual), el grupo lanza ofertas "aportando su granito de arena para hacer los productos de higiene personal íntima más accesibles para todas sus clientas, contribuyendo al mismo tiempo a concienciar sobre este proceso natural para acabar con los estigmas que hay alrededor del ciclo menstrual", cuentan desde el Grupo DIA. Concretamente, la marca Clarel lidera la iniciativa en nuestro país y, bajo el hashtag #28íntimo, elimina el IVA todos los 28 de cada mes en productos como compresas, tampones, protege-slips o copas menstruales. Por otro lado, al otro lado del charco, en Dia Argentina, bajo el eslongan #El28EsParaVos, lanzan un 30% de descuento en toallitas y tampones de firmas como Johnson & Johnson, Kimberly Clark y P&G. "Aunque comenzó a implantarse hace cuatro años, la medida resulta especialmente revolucionaria en estos momentos, en los que el llamado impuesto sobre las mujeres pesa más que nunca", relatan.

Stop al tabú menstrual

En gran parte, la pobreza menstrual pasa desapercibida porque aún existe un tabú en torno a la menstruación. La vergüenza hace que muchas mujeres, ya desde niñas, eviten hablar del tema. En los últimos años, iniciativas como un 'emoji' en forma de gota de sangre, el tono ‘rojo periodo’ o el Día Internacional de la Higiene Menstrual, que se celebra el 28 de mayo, tratan de derribar esos tabúes y generar diálogo sobre el periodo sin pudores.

En 2016, Paloma Alma creó CYCLO Menstruación Sostenible, una tienda para ofrecer productos de higiene femenina ecológicos. En poco tiempo descubrió que había un enorme desconocimiento en torno al tema, pero también un gran interés por parte de las mujeres. Por eso creó la Escuela CYCLO con cursos 'online' en los que "tratamos de dar respuestas a quienes saben que hay una manera mejor y más saludable de afrontar las dificultades de nuestro ciclo menstrual".

Precisamente, durante todo el mes de mayo han estado celebrando un congreso online, “La menstruación fuera del baño”. El 28 de mayo imparten el último directo para hablar de cómo lograr una menstruación en positivo. Además, han habilitado puntos de recogida solidarios de productos de higiene menstrual para luchar contra la pobreza menstrual.

Photo credit: D.R.
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Convertida en educadora y activista menstrual, Alma ha publicado el libro 'CYCLO: Tu menstruación sostenible y en positivo', donde explica "que la menstruación es mucho más que sangrar por la vagina". Ella tiene claro que "desde pequeñas deberíamos ofrecer a las niñas opciones para que puedan vivir de una manera saludable su ciclo, sin estigmas y ofreciéndole a todas las mismas oportunidades", pero admite que es queda mucho por hacer para lograr esa 'igualdad menstrual'.

Por eso, aunque le choca que haya pobreza menstrual en un país desarrollado como Nueva Zelanda, reconoce que "la realidad es que mientras se siga tratando la menstruación como un tema menor o 'privado' estaremos lejos de tener justicia menstrual". Para salir del modo tabú y poner la menstruación sobre la mesa, Paloma Alma hace campaña en sus redes sociales y habla del tema sin tapujos. Sus seguidoras le demuestran con su interés creciente que no anda desencaminada.

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"Yo veo cada día, en nuestras RRSS, en nuestros talleres y cursos, que las mujeres están preparadas para vivir su menstruación de otra manera, y que las niñas cada vez están más informadas. Está en nuestra mano darles todas las herramientas a su alcance. Seguir el ejemplo neozelandés podría ser una buena manera manera de convertirnos en un país pionero en educación y justicia menstrual", concluye.

Mitos, leyendas y discriminación menstrual

Con los hashtags #DiadelaHigieneMenstrual y #Estiempodeactuar, la ONG Plan Internacional rompe una lanza por las niñas y mujeres que, en los países en desarrollo, se enfrentan a una situación aún más dura en cuanto a salud menstrual, con un mayor tabú que fomenta la discriminación y en muchas ocasiones acaba con el abandono de la escuela o la expulsión de las jóvenes de sus hogares.

Desde Plan Internacional señalan que hay culturas en las que mujeres y niñas no pueden visitar lugares de culto, comer ciertos alimentos o cocinar durante el período, o interactuar con hombres y niños. Hay comunidades de India y Nepal en las que no puedes dormir en tu propia casa si estás menstruando, mientras que en Togo una niña no puede tener su período dos veces en la casa de sus padres, debe casarse inmediatamente después de su primera regla, lo que convierte al mito en aliado del matrimonio infantil.

Photo credit: WALIPA_PICTURES
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Los mitos y leyendas en torno a la menstruación se suceden por el mundo. En Malawi está mal visto que hables con personas del sexo opuesto si tienes la regla, debes permanecer en casa. En Camerún sí puedes salir y entrar, pero por la ventana en vez de por la puerta, y no debes caminar sobre tierras de cultivos porque puedes provocar un supuesto incendio. En Senegal los productos menstruales, especialmente los manchados, están considerados malditos y los objetos que toca una mujer con menstruación, contaminados.

Productos sanitarios, ‘artículos de lujo’

La Ong destaca en su informa que en muchos estados sudamericanos se considera que la mujer está enferma durante el período y que pueden ensuciar o contaminar si se tocan. Otro de los grandes mitos tiene que ver con idea de pureza de las vírgenes. En algunos, como Ecuador, se aconseja no usar la copa menstrual por temor a perder la virginidad, algo que también se piensa con frecuencia en otros países como Indonesia.

Según la investigación de Plan International, en Uganda e Indonesia casi la mitad de las adolescentes no asisten al centro escolar cuando están menstruando, por lo que pierden 24 días de escuela al año. Entre las razones principales, la Ong apunta que a las niñas no se las deja salir de casa esos días, en los que se les hace sentir “avergonzadas o sucias”. Además, con frecuencia carecen de aseos privados para cambiarse y lavarse, lo que hace que acaben por dejar de asistir a clases. O, simplemente, no tienen productos sanitarios adecuados que ponerse.

Photo credit: D.R.
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Otra de las razones es la pobreza menstrual, ya que “en los países de bajos ingresos, los productos sanitarios son ‘artículos de lujo’”, destacan desde Plan Internacional. En El Salvador un paquete de 10 compresas cuesta 3 dólares, lo mismo que una bolsa de leche en polvo. En Vietnam, 1 dólar, como una barra de pan. Por eso, la Ong está formando a mujeres y niñas para poder hacer compresas reutilizables con materiales locales. Lo hacen para romper ese círculo de discriminación causado por el simple hecho de menstruar.

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