Partículas diésel, una causa clara de asma infantil

Por primera vez un estudio demuestra que las partículas diésel son causa directa de asma en personas sanas (especialmente en niños), una enfermedad que está aumentando de forma imparable, desde hace 40 años, debido al cambio climático y la presencia cada vez mayor contaminantes en el ambiente

Según advierte la OMS, las partículas tóxicas en el aire no solo pueden desencadenar enfermedades como el asma, sino que afectan la capacidad pulmonar y el desarrollo cognitivo de los niños. (Foto: Getty)

El asma es una enfermedad inflamatoria que se caracteriza por una inflamación de los bronquios y que provoca síntomas como la tos, las sibilancias o la disnea (ahogo). Tiene distintas causas. Por ejemplo, hay un tipo de asma que es de origen alérgico. Ahora, el nuevo estudio realizado ha revelado que “cuando se inhalan grandes cantidades de partículas diesel, estas son capaces de romper el epitelio bronquial y así es como provocan inflamaciones y alteraciones del sistema inmune y el propio asma”, explica el Dr. Xavier Muñoz, neumólogo, miembro de SEPAR e investigador principal del trabajo.

Realizado por el grupo de investigación de Neumología del VHIR, Vall d’Hebron Research Institute, perteneciente al Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES), este estudio ha demostrado por primera vez que las partículas diesel pueden causar asma en personas sanas. Esta sustancia, junto con la emisión de otros gases contaminantes, también es responsable de más muertes en España que los accidentes de tráfico, y ha sido relacionada con otras enfermedades como el cáncer.

Publicado en Science of the Total Environment, el estudio incluye la revisión de más de 130 artículos sobre la etiología del asma, mientras que los trabajos previos se habían centrado en analizar la relación entre la contaminación y el empeoramiento de sus síntomas, pero no sus causas.

La prevalencia del asma es del 5 por ciento en la población general adulta, pero entre la población infantil esta prevalencia ya es del 12 por ciento. “Se sabía que la contaminación empeora el asma, pero ahora esta nueva investigación nos ha revelado que la contaminación puede ser la causa del asma en edades infantiles”, apunta Muñoz. “Esta relación no está muy clara en el caso de los adultos, pero sí en el de los niños”, añade la bióloga María Jesús Cruz Carmona, corresponsable del grupo de Neumología del VHIR.

Los niños más vulnerables a la contaminación del aire y que pueden desarrollar asma debido a esta son los que tienen entre 0 y 4 años, ya que se ha visto que la prevalencia del asma es muy superior entre los niños que, antes de los 4 años, han vivido en áreas con mucha polución respecto a los residentes en áreas rurales.

Para protegerte puede descargarte alguna apps móvil para medir en tiempo real los niveles de partículas gruesas y finas de contaminación. (Foto: Getty)

También se ha visto que “los niños que viven cerca de grandes vías de circulación tienen una probabilidad más alta de desarrollar asma en la edad adulta, respecto a los niños que residen en áreas rurales”, comenta el Dr. Muñoz.

Cuál es el origen

Las partículas contaminantes de menos de 10 microgramos de diámetro (PM10) y de menos de 2,5 microgramos de diámetros (PM2,5) y que se hallan en suspensión en el aire en buena medida pueden estar causadas por las emisiones de los vehículos con motor diesel. Estas partículas son responsables de la contaminación atmosférica, contribuyen al calentamiento global debido a la acción del hombre y, por tanto, al cambio climático.

Estos contaminantes que se emiten a la atmósfera y que provocan el efecto invernadero ya afectan de forma clara a la salud respiratoria de las personas, especialmente de las más vulnerables, como las que tienen enfermedades respiratorias, los niños y los ancianos. No obstante, incluso las personas sanas pueden llegar a desarrollar dolencias respiratorias relacionadas con la contaminación del aire y el cambio climático e incluso morir a consecuencia de esta.

Qué puede hacer

  • Si no puedes evitar las calles con más tráfico, trata de ajustar tus horarios. Por ejemplo, sal más pronto de casa para evitar la hora punta (en casos de contaminación elevada utiliza mascarilla).

  • También trata de evitar los llamados "cañones urbanos", las calles con edificios altos a ambos lados ya que estos atrapan la contaminación.

  • Acostúmbrate a verificar diariamente los informes sobre contaminación en tu ciudad. Los niveles pueden variar mucho de un día para otro. Puedes usar tu móvil para conocer el grado de contaminación y así cambiar de ruta.

  • No esperes detrás de autobuses o coches a que el semáforo se ponga verde. Quédate a una distancia de entre 50 y 100 metros, dependiendo del tipo de contaminante, la concentración de partículas tóxicas cae a por lo menos la mitad.

  • Procura que los niños no tragen este aire ya que al estar más cerca del suelo por su altura, están más próximos a los tubos de escape. Si es muy bebé, es mejor transportarlo en mochila portabebés; si va en carrito, que sea cubierto.

  • Evita el ejercicio al aire libre durante la hora pico y cuando los niveles de contaminación son altos. Y si usas tu bicicleta evita las calles con más tráfico. Limita también el tiempo que tu hijos pasan jugando al aire libre.

  • No permitas que nadie fume en tu casa.

Y tú, ¿cómo sueles protegerte de la contaminación?

También puede interesarte:

¿La alergia provoca asma?

¿Podría el azúcar curar las enfermedades respiratorias?

El factor (con el que no habías contado) que empeora tu alergia

¡Que el asma no limite tu vida!

¿Se puede tener alergia (también) en invierno?

Diez consejos para sobrellevar la alergia

Ni el tabaco, ni la sal… esto nos está matando (y atrofiando los cerebros de nuestros niños)

Los efectos del cambio climático en tu salud

Depende de ti, vivir una década más o morir de forma prematura

La sustancia que provoca cáncer de la que es imposible escapar

¿Deberíamos salir así a la calle?

Si este es tu grupo sanguíneo, la contaminación afecta más a tu salud

¿El aire que respiramos puede matarnos?