‘Las paredes hablan’, o Carlos Saura en busca de la primera imagen

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Photo credit: 'Las paredes hablan'
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Se diría que Carlos Saura, uno de los hitos de nuestra historia cinematográfica, tras su obra maestra de los 60 (‘La caza’), su gran década de los 70 (‘Cría cuervos’, ‘Ana y los lobos’, ‘La prima Angélica’), y los generosos 80 (‘Deprisa, deprisa’, ‘El amor brujo’, ‘Carmen’, ‘¡Ay, Carmela!’), se dedica desde entonces a analizar, a través del documental, lo que construye y da vida a las imágenes: el movimiento que origina la música, la composición que implica un espacio u edificación y, últimamente, la expresión gráfica de los grandes maestros del arte.

Si en su reciente cortometraje sobre Goya se acercó a su aspecto de reportero gráfico de guerra, en ‘Las paredes hablan’ se centra en el origen de la pintura. Las primeras manifestaciones de una expresión gráfica por un ser que, quizás en parte, se convierte en más humano, gracias a centrar su pensamiento en algo que no necesita para subsistir. Al final, el arte es lo que sublimación de lo innecesario, olvidar las necesidades esenciales, como alimentarse o cubrirse frente al frío, para crear un espacio mental que le lleve más allá de la realidad.

El arte paleolítico de las cuevas españolas de Asturias, Burgos y Cantabria (Puente Viesgo, Altamira o Atapuerca, entre otras) y las de Chauvet en Francia son el puente perfecto para analizar los graffitis actuales de los nuestros mejores artistas (desde el madrileño barrio de Lavapiés y la zona de Embajadores hasta las calles barcelonesas), con creadores como Zeta, Suso33, Cuco o Musa71.

Photo credit: 'Las paredes hablan'
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A través de visitas con su hermano, Pedro Saura, pintor de la neocueva de Altamira, conversaciones con artistas como Miquel Barceló o expertos del arte paleolítico y contemporáneo, Carlos Saura establece el íntimo nexo de la necesidad de crear (pinto, luego existo) que ha habitado el alma humana, desde el mismo preciso instante en que tuvo consciencia de su diferencia con el resto de los mamíferos.

Un viaje inmersivo a las primeras creaciones, pero sobre todo a la primera mirada. Cada uno disfruta de estas creaciones, que en algunos casos datan de más de 30.000 años, y se lanza a preguntarse por qué ahí, concretamente, y por qué de esa manera.

Siempre me ha gustado pensar que las cuevas fueron el primer cine; el fuego, alejado de la luz fija, con su crepitar natural y su insolente movimiento, constituyó el primer proyector, y nuestros antepasados, el primer público, contemplando el movimiento de las pinturas. Al son de la banda sonora que la tribu componía con piedras y palos de madera, acompañada del sonido y el eco de las gotas de las estalactitas. Quizás, asistiendo a ‘Llegada del mamut a la entrada de la cueva de Puente Viesgo’ o ‘El neandertal que susurraba al oído de los caballos’. Carlos Saura, con independencia del tema que aborde, siempre acaba hablando de cine.

Photo credit: 'Las paredes hablan'
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Gala RTVE 70º Festival de San Sebastián

Título original: Las paredes hablan. Dirección: Carlos Saura. Guion: José Morillas y Carlos Saura. Música: Alfonso G. Aguilar. Fotografía: Juana Jiménez, Rita Noriega. Duración: 75 min. País: España (2022).

Sinopsis: Bajo el personal y singular prisma del consagrado cineasta aragonés, se retrata la evolución y relación del arte con la pared como lienzo de creación desde las primeras revoluciones gráficas en las cuevas prehistóricas hasta las expresiones más vanguardistas del arte urbano.