Me paraliza terriblemente enfrentarme a los cambios, ¿qué puedo hacer?

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Me paraliza enfrentarme a los cambios, ¿qué hago?Bettmann - Getty Images


Cada vez que tengo que enfrentarme a un cambio en cualquier área de mi vida, siento que el miedo me paraliza y lo paso francamente mal. ¿A qué se debe? ¿Hay alguna forma de gestionarlo para que esto no me suceda y que los cambios no me pesen tanto?

¡Muchas gracias por tu consulta! La verdad es que este es un tema con el que creo que muchas personas se sentirán identificadas.

En general, los cambios cuestan porque nos obligan a transitar por un terreno poco agradable y a menudo complejo, que además, en numerosas ocasiones, no hemos elegido.

Se pueden dar en cualquier área de nuestra vida: el cambio que implica enfrentarnos a una ruptura de pareja, ser despedidos de nuestro trabajo o tener que empezar en uno nuevo, un cambio de ciudad, cambiar de vivienda, un cambio de responsabilidades dentro de una misma empresa, tener que quedar con gente que no conocemos, etc…

Es importante tener claro que todos, sin excepción, estamos preparados para hacer frente a cualquier cambio que nos imponga la propia vida, aunque es ciertamente lo vivamos tan mal.

¿Por qué los vivimos tan mal?

Principalmente por dos motivos:

  • Un cambio es una pérdida. Vivir una pérdida significa que dejamos de tener eso que formaba parte de nuestra vida y de nuestras rutinas, aquello a lo que estábamos acostumbrados y, de repente, todo es distinto e incómodo. Tendemos a rechazar lo nuevo y si no es un cambio elegido, nos conecta con sentimientos de negación, rabia, frustración y tristeza. Y esto, evidentemente, nos produce malestar. Por ello es importante comprender que todo cambio (por ser una pérdida) implica tener que hacer un proceso de duelo que nos permita llegar a la aceptación de lo nuevo y, después de aceptarlo, que seamos capaces de hacerle un hueco nuestra vida.

  • Un cambio implica salir de nuestra “zona segura”. El cerebro siempre busca protegernos. Su función principal es la de mantenernos en vida, asegurarse de que no nos exponemos a ningún riesgo que pueda suponer un peligro para nuestra supervivencia. Es por este motivo, que cuando detecta que estamos ante una situación que no conoce, es decir, a la que no nos hemos enfrentado nunca antes y que por ello, puede ser peligrosa, opta por paralizarnos hasta que estemos seguros de que no hay nada que temer.

La forma que tiene de analizar la situación es obligándonos a detenernos a través de: pensamientos limitantes como “No voy a ser capaz”, “Y si dejo esta relación y luego me quedo solo/a y no encuentro a nadie más que me quiera”, “Y si me mudo y luego no me adapto a ese piso nuevo o echo de menos mi vida anterior”, “Y si no estoy a la altura de este trabajo que me están proponiendo mis jefes”; y de síntomas físicos como taquicardia, ansiedad, insomnio, obsesión o parálisis cada vez que pensamos en ello o nos proponemos dar un paso en esa dirección.

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Bettmann - Getty Images

¿Cómo evitar que el miedo nos paralice?

1.Hacer un análisis racional de la situación. El primer paso que debemos dar es el de valorar los peligros reales de manera objetiva y consciente. Pregúntate: ¿qué es lo peor que puede pasar si esto no me sale como yo espero? Es muy probable que al analizar el peor de los escenarios te des cuenta de que ni tu vida no está en juego ni eso que temes es tan grave…

2. Reflexiona sobre cuántas personas han vivido un cambio parecido al tuyo y han sido capaces de adaptarse y seguir adelante. Personas que incluso consideran que el cambio les gusta y les ha aportado tanto que ya no volverían a las situación anterior. ¿De verdad crees que tú vas a ser la excepción?

3. Analiza qué necesitas. Trata de pensar en cuáles son las cualidades, aptitudes o capacidades que son imprescindibles para que seas capaz de hacer frente a esa nueva situación y valora si las tienes. Probablemente te darás cuenta que sí pero en caso contrario, piensa en qué puedes hacer para mejorar en ese terreno y así sentir la seguridad que necesitas.

mujer aterrorizada
Bettmann - Getty Images

4. Haz una lista de todos los beneficios que puedes obtener una vez superado el cambio: nuevas experiencias, nuevos aprendizajes, conocer y descubrir algo que jamás habrías imaginado, romper con algunos prejuicios,...

5. Piensa en tu autoestima. Es muy importante que te des cuenta de algo esencial: cuando uno se enfrenta a un cambio que de entrada le aterra pero que, tras hacer el análisis anterior se da cuenta de que no hay un peligro real y que debe intentarlo, cuando pone de su parte y empieza a dar pasos hacia adelante (aunque sea con miedo), al conseguirlo la sensación de éxito y felicidad es indescriptible. Nuestra autoestima crece y se fortalece porque nos hemos demostrado a nosotros mismos que sí que somos capaces y que merecemos estar donde estamos.

De esta manera, le enseñamos al cerebro (con la experiencia) que somos fuertes y capaces y este cada vez pondrá menos resistencia y viviremos los futuros cambios sin tanta angustia y con mucha más facilidad.

LA JEFA: SILVIA CONGOST

silvia congost
ELISABET SERRA elisabethserrastudio@gmail.com

Silvia Congost es psicóloga experta y un referente nacional en autoestima, dependencia emocional y relaciones tóxicas, conferenciante, autora de 9 libros, y una líder inspiracional en redes sociales y medios de comunicación. Tiene 20 años de experiencia profesional en el sector de la psicología y cuenta con centros en Barcelona, Girona y Madrid, además de realizar terapia online con pacientes de todo el mundo, donde junto a su equipo ha ayudado a miles de personas a reforzar su autoestima, liberarse de relaciones tóxicas y apostar por la vida que realmente sueñan gracias a su propio y exclusivo método.

Puedes encontrarla en Instagram (@silviacongost) y en su canal de YouTube.