Para comer sano, ¿hay que renunciar a casi todo?

Un estilo de vida saludable no implica renunciar a todo aquello que nos gusta siempre y cuando se integre en un marco equilibrado y sano. Cuatro expertos analizan las claves para alcanzar el bienestar

¡Cuidado! Muchos trastornos alimenticios nacen de las prohibiciones, de eliminar alimentos por el miedo a las calorías, a engordar; y eso no es lo que debe importarnos sino que nuestra dieta nos aporte nutrientes de calidad. (Foto: SHUTTERSTOCK)

Salud y alimentación van estrechamente ligados y son temas de preocupación para la población española. De hecho, un estudio elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas afirma que el 88,4 por ciento de los españoles considera que lo más importante es la salud y no es noticia que existe una tendencia entre la población a la alimentación consciente para “cuidar más lo que comemos”, tal y como recoge el estudio GfK.

Pero, ¿qué papel juegan en nuestra salud la nutrición, la actividad física y la felicidad? Un grupo de expertos analiza los elementos fundamentales para nuestro bienestar y enumera cuáles son (de verdad) las claves para estar sanos.

¿Existen ingredientes insanos? ¿Hay comida tóxica? En lugar de preocuparte por estos bulos, deberías tener claro que abusar de algunos alimentos como la carne roja o los ultraprocesados puede derivar a la larga en problemas de salud. (Foto: Getty)

Prohibir todo no sirve

 “Son habituales los mensajes restrictivos y de prohibición que se divulgan con la intención de preservar nuestra salud y su propagación se multiplica a través de Internet y las redes sociales, que son un potente canal de información, pero, a la vez, contribuyen a generar ruido y confusión”, explica el doctor Lluis Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública y director del Instituto de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (iUIBS).

Según este experto, cuando queramos saber sobre alimentación y salud, “es muy importante acudir en primer lugar a profesionales sanitarios y que siempre revisemos que las fuentes y webs, que deben estar debidamente acreditadas”.

Además, “la alimentación no se puede capitalizar solamente desde el polo de la salud pública o individual. Es necesario que en el acto alimentario converjan, aparte de la salud, la cultura y el amor por lo propio, el placer y la convivialidad y el respeto por el medio ambiente y el entorno. Sólo así el acto alimentario se convertirá en una sucesión de decisiones saludables, responsables y sostenibles", añade el Dr. Serra.

La ecuación perfecta para un correcto bienestar

La mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos, “principalmente frescos, de temporada y de proximidad”, apunta el doctor Javier Aranceta, profesor de Nutrición Comunitaria en la Universidad de Navarra y presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Así lo indica la Pirámide de la Alimentación de SENC y la Guía de la Alimentación Saludable, que fue recientemente actualizada por dicha sociedad científica y respaldada por todas las principales sociedades de Atención Primaria y publicada recientemente en la revista científica Nutrients.

SENC

“Una correcta nutrición no pretende poner a la población a dieta ni plantear utopías o imposibles alimentarios. La alimentación tiene siempre un componente gastronómico, cultural, convivencial y lúdico. Pensemos en mejoras compartidas y agradables. Nada en contra de la población y sí en armonía con los usos y costumbres de nuestro modelo mediterráneo tradicional”, matiza el Dr. Aranceta.

Este sistema alimentario recomienda realizar cinco comidas al día y, dentro de este marco, hay alimentos que deben y/o pueden consumirse diariamente, al estar incluidos en la base inferior de la Pirámide como cereales integrales, verduras, hortalizas, frutas, lácteos y aceite de oliva virgen extra junto con el complemento intercalado de patatas y leguminosas tiernas.

Por otro lado, se aconseja que otros alimentos (o sus equivalentes nutricionales) sean consumidos varias veces por semana, como los pescados y mariscos, carnes blancas, huevos, legumbres y frutos secos.

Para comer bien hay que basar la alimentación, principalmente, en alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, arroz integral…), reducir el consumo de azúcar y de sal, cambiar las harinas refinadas por harinas integrales (incluye productos hechos con harina como la pasta) y no consumir alcohol. (Foto: Getty)

Dentro de este marco alimentario propio de la Dieta Mediterránea se incluye el consumo de bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, siempre con moderación y por adultos sanos y acompañado de alimentos.

“Algo tan propio de nuestro país, como es salir con familiares y amigos a tomar algo, a disfrutar juntos y, al fin y cabo, socializar y compartir buenos momentos, también es parte de este correcto bienestar”, explica el Dr. Serra.

El consumo de bebidas fermentadas, como la cerveza, puede realizarse dentro del contexto de la Dieta Mediterránea y se entiende por consumo moderado de cerveza “entre los 400-600 ml/día en varones y entre 200-300 ml/día en mujeres”, señala el experto, quien ha recalcado que su consumo debe priorizarse en las comidas e “idealmente en un contexto de socialización y sin sobrepasar lo indicado”.

Como explica el Chef Borja Marrero, del restaurante Texeda, en Gran Canaria, “es esencial y básico tener una buena dieta sin renunciar a aquellas cosas que nos gustan, siempre y cuando se haga con equilibrio y moderación. Para nosotros, la cerveza juega un papel importante, somos productores y es un alimento que creemos que es perfectamente encajable dentro una dieta saludable, dados sus ingredientes saludables”. El chef ha destacado también la importancia de optar por productos de proximidad.

Además, en la base de la Pirámide, como elementos imprescindibles para mantener un estilo de vida saludable, se contempla la necesidad de practicar a diario ejercicio o actividad física moderada y gratificante, utilizar técnicas culinarias saludables, ajustar la ingesta de alimentos y bebidas de acuerdo con el nivel de salud y el grado de actividad física habitual con el objetivo de mantener un peso corporal saludable y como último punto, conseguir una actitud proactiva permanente hacia el equilibrio emocional.

Por su parte, el doctor López Calbet, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad de Las Palmas ha afirmado que “la primera razón para hacer ejercicio es la prevención de enfermedades asociadas al estilo de vida sedentario. Sin embargo, el ejercicio regular proporciona muchos más beneficios como mejorar la memoria y el aprendizaje”.

Hacer ejercicio regularmente nos hace más listos y mejora la memoria y el aprendizaje, es positiva para aumentarla productividad laboral e intelectual, es beneficioso para nuestra autoestima y contribuye a nuestra felicidad”, concluye.

¿Es posible comer bien sin renunciar al placer de la comida? ¿Crees que comer sano es duro? ¿Significa renunciar a lo bueno?

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