Paparajotes, michirones, zarangollo... ¿qué se come en Murcia?

Javier Sánchez
·3 min de lectura

Si para algo está sirviendo el título de la Capital Española de la Gastronomía es para dar a conocer viandas locales de cada una de las ciudades. Le pasó a León con su cecina o a Almería con sus pescados singulares como el lorito o el gallo pedro. En 2020 será Murcia la que ostente este título honorífico y es una oportunidad estupenda para dar a conocer una gastronomía desconocida que va mucho más allá de una huerta esplendorosa y conocida en todo el mundo.

  • Michirones. No, no sois los primeros que pensáis en algún tipo de pescado al escuchar este nombre. Pero nada de eso. Los michirones son, en realidad, un guiso a base de habas secas cocinadas con hueso de jamón, chorizo y laurel y que se suele presentar en cazuela de barro. Conviene recordar esto cuando aparezcan en una carta y nos imaginemos ya con una cañita de cerveza y una tapita de pescaíto frito o a la plancha...

La chuleta de chato del restaurante El Caldero. Foto: Restaurante El Caldero
La chuleta de chato del restaurante El Caldero. Foto: Restaurante El Caldero
  • Chato. Hay que reconocer que los murcianos la clavan a veces con los nombres. A su raza autóctona de cerdo de pelaje negro la llaman chato, algo que no podemos negar cuando nos fijamos en el hocico de estos animales. Aunque estuvo a punto de desaparecer en detrimento de otras razas, actualmente vive un auge debido al mayor interés que cada vez despierta el producto local. Volviendo al restaurante El Caldero, embajada murciana en Madrid, preparan una excelente chuleta de chato a la brasa.

Mújol con colitas de cigalas y mijo perlado. Foto: Restaurante El Caldero
Mújol con colitas de cigalas y mijo perlado. Foto: Restaurante El Caldero
  • Mújol. Hay regiones españolas en las que se consumen pescados que, fuera de sus fronteras, no solo no se conocen sino que suenan a chino. Ese es el caso del mújol murciano que, aunque es un pescado blanco, puede llegar a sorprender por su cantidad de grasa. Se puede tomar a la plancha, con arroz en el antes mencionado caldero o incluso crudo si se deja en manos de algún sushiman. Sus huevas en salazón también son un aperitivo clásico en Murcia.

  • Zarangollo. Si hay algo que debemos admitir es que los platos típicos murcianos tienen unos nombres francamente sonoros. Hay que diferenciar el zarangollo del zorongollo extremeño, que es una ensalada de pimientos rojos asados. El zarangollo murciano es un revuelto de huevo, calabacín y cebolla. Nos puede recordar un poco a la tortilla de patata, aunque en versión desestructurada. Si el calabacín es bueno, es un manjar exquisito.

Los paparajotes, el sonoro postre murciano. Foto: Restaurante El Caldero
Los paparajotes, el sonoro postre murciano. Foto: Restaurante El Caldero
  • Paparajotes. Y llegamos a una de esas recetas únicas en el mundo ya desde su sonoro nombre. Los paparajotes son el emblema dulce de la región. La base es el limonero, pero no es la fruta lo que se aprovecha, sino la hoja. Lo que se hace con esa hoja de limonero es sumergirla en una masa de huevo y harina que luego se fríe en aceite y se espolvorea con azúcar y canela. A continuación, se toma con la mano y se come solo la costra exterior y sacando limpia la hoja de limonero, que le aporta un sabor y un aroma deliciosos. No falta el que anima al novato a comérselo todo: una broma clásica.

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