Usuarios de Facebook siguen ofreciendo pangolines a la venta a pesar de la prohibición internacional

Hembra de pangolín filipino enrollada junto a una cría. (Imagen creative commons vista en Wikipedia).

También conocido como oso hormiguero con escamas, el pangolín comprende un género de mamíferos “con armadura” al que pertenecen ocho especies, todas las cuales viven en zonas tropicales de Asia y África. Este inofensivo animal emplea las duras escamas que recubren su piel como defensa contra sus depredadores. Llegado un momento de peligro, el pangolín usará como estrategia defensiva la adopción de una postura enrollada (formando una especie de bola) que le protegerá contra los dientes de los carnívoros. Por desgracia para él, el hecho de que no huya hace muy sencilla su captura por parte de los humanos, que lo han convertido en el mamífero más traficados del mundo.

A pesar de que cuentan con leyes internacionales de protección (de hecho dos de sus especies aparecen catalogadas “en peligro crítico de extinción” en el listado de la WWF) se les persigue por su carne, considera como una delicatesen en algunas regiones del planeta. Además, la medicina tradicional china atribuye a sus escamas poderes curativos contra una gran variedad de enfermedades, incluyendo la artritis y el cáncer. No es de extrañar pues que según cifras de la Fundación Africana para la Vida Salvaje (AWF), cada año se maten 2,7 millones de pangolines africanos.

Completamente inocuos para el ser humano cuando viven en su hábitat salvaje, el consumo de su carne puede estar detrás del inicio de la pandemia de COVID-19, lo cual debería de ser otro argumento de peso a favor de “dejarlo en paz”. No obstante el ser humano es avaricioso, y si alguien ofrece dinero por algún bien escaso, siempre habrá quien recoja el guante dispuesto a satisfacer la demanda, aunque para ello deba saltarse las leyes.

La noticia esta semana, según he podido leer en Newsweek, es que el tráfico y venta ilegal de carne o escamas de pangolín continua operativo, y que de hecho hay quien lo oferta directamente a través de Facebook, la poderosa red social que comparten más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo.

Lo ha descubierto una investigación llevada a cabo por la entidad sin ánimo de lucro TTP (Proyecto por la Transparencia Tecnológica). A pesar de los estándares de la red social fundada por Mark Zuckerberg, que prohíben los contenidos que intenten vender, comerciar, donar, regalar o hacer pedidos que tengan que ver con especies en peligro de extinción, la TTP ha podido comprobar que existen varias páginas en Facebook que tienen a la venta pangolines o sus escamas.

Pangolín adoptando una postura defensiva. (Imagen Creative Commons tomada de la web del Museo Horniman de Londres).

Una de ellas, llamada “Pangolin” ofrece aceites realizados con el animal, y está inscrita en las categorías: “Servicios de rescate animal”, “Salud/Belleza” y “Clínica de Salud para mujeres”. Otras páginas similares abiertas en China y Vietnam, se han inscrito en la categoría “Zoológicos”.

Según Newsweek, Facebook ha cerrado recientemente dos páginas dedicadas a la venta de pangolines y sus escamas, por violar las políticas de la compañía. Una vez cerradas las páginas, ninguno de sus contenidos es accesible, incluyendo la información de contacto.

En 2018, la Coalición para Acabar con el Comercio Online de Vida Salvaje, reunió a expertos de la WWF  con especialistas en comercio electrónico, tecnología, y redes sociales (incluyendo personal de Facebook) para reducir el tráfico online de especies protegidas. El objetivo era reducir esta actividad ilícita al menos en un 80% para el año 2020. Entre las 34 compañías que formaron la coalición, consiguieron eliminar o bloquear más de 3 millones de listados de sus plataformas.

Sin duda un buen comienzo, aunque visto lo visto no conviene bajar la guardia.

Me enteré leyendo Newsweek.

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