Pamela Anderson y su calvario en 'Los vigilantes de la playa'

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Pamela Anderson y Los vigilantes de la playa son dos nombres fusionados en un mismo recuerdo en la memoria del mundo. El uno no existe sin el otro, y viceversa. La actriz, que llegó a la serie en la tercera temporada tras causar sensación con sus portadas en la revista Playboy, catapultó su imagen de sex symbol como la socorrista C.J. Parker, siendo de los engranajes principales detrás del éxito de la serie en el mundo.

Sin embargo, no todo habría sido de color de rosa. Al menos así lo plantea uno de los capítulos de Pam & Tommy, la serie recién estrenada de Disney+ que repasa el escándalo de la cinta de vídeo filtrada con su marido, y que tuvo lugar justo cuando se encontraba en la cresta de la ola.

Pam & Tommy (Erin Simkin; 2021 Hulu, cortesía de Disney+)
Pam & Tommy (Erin Simkin; 2021 Hulu, cortesía de Disney+)

La actriz canadiense llegó a las playas de Malibú en 1992, después del éxito cosechado como modelo de Hugh Hefner y demostrar su valía seduciendo al público en dos temporadas de la comedia familiar Un chapuzas en casa. Estuvo cinco de las once temporadas que duró la etapa original de Los vigilantes de la playa (hasta 1997), alcanzando una popularidad inesperada a raíz del éxito que tuvo la serie tras la sindicación. Para quienes no lo recuerden, Los vigilantes de la playa se hundió en su debut televisivo hasta el punto que fue cancelada por NBC tras una primera temporada. Sin embargo, tanto su protagonista David Hasselhoff como varios productores, estaban convencidos de su valía y cerraron un acuerdo de sindicación: una práctica estadounidense donde un programa cede sus derechos a diferentes cadenas locales sin necesidad de depender de una sola a nivel nacional. Y fue un éxito arrollador, coronándose como la serie más vista en el mundo con una audiencia estimada en 1.1 mil millones a la semana.

No era una serie de arcos dramáticos profundos ni jamás recibió el aplauso de la crítica, pero era entretenida, fácil de ver y con Pamela siendo de los atractivos principales que explican su éxito. Para muchos, el único. Tanto por la exposición de sus curvas en bañador constante, como por su belleza destacada en primeros planos y la creación de un personaje carismático, amante de los animales y con los pies en la tierra. En pocas palabras, C.J. Parker y Pamela gustaban.

Por eso Pamela Anderson tenía una presencia casi constante en las diferentes tramas y aventuras que tenían lugar en aquellas playas, con romances, historias de superación y una relación fraternal con Mitch (David Hasselhoff) que la colocaban en el plano protagonista. Y esto también lo reflejan las cifras. Según reveló uno de los productores a The Hollywood Reporter en 2016, Michael Berk, la actriz comenzó su periplo en la serie cobrando “entre 5.000 y 7.500 dólares por episodio. Cuando se marchó [en 1997] su salario había subido a 40.000”. Y en medio de ese ascenso profesional llegó el escándalo que repasa Pam & Tommy en Disney+, con la infame cinta de video sexual de la actriz y su marido, que un carpintero filtró al mundo tras robarles la caja fuerte.

Por eso, al tratarse de una polémica que tuvo lugar en 1995 cuando Pamela se encontraba en el ecuador de su etapa en Los vigilantes de la playa, era inevitable que no apareciera en la trama. Sin embargo, refleja a la serie socorrista y la experiencia de Anderson en ella de una manera muy distinta a la que habríamos imaginado.

Pamela Anderson (Photo by S. Granitz/WireImage)
Pamela Anderson (Photo by S. Granitz/WireImage)

En el tercer episodio, disponible en la plataforma desde el 2 de febrero, la serie nos muestra a Lily james encarnando a Pamela emocionada mientras ensaya un monólogo que los guionistas han incluido en la serie. Su entusiasmo se debe a que finalmente siente que podrá demostrar su valía como actriz, más allá de la exposición superficial que la producción hace de su figura. La vemos nerviosa y feliz, mientras Tommy Lee (en la piel de Sebastian Stan) le ayuda a preparar sus líneas, animándola constantemente. Incluso se va a dormir temprano para estar “descansada y fresca” para la grabación el día siguiente, y anuncia que “finalmente la cámara va a estar en mi rostro para variar”, dejando claro lo mucho que Pamela sería consciente de la exposición física pero también de su deseo por demostrar que era más que eso.

Pero entonces llega el día de la grabación, está nerviosa, centrada y preparándose en el tráiler cuando recibe el nuevo guion con el monólogo completamente eliminado. Vemos a Pamela enfrentándose a los guionistas y productores, enfadada porque la escena en cuestión ahora simplemente la muestra corriendo al agua y sacando una bolsa con droga, en lugar del discurso aleccionador que su personaje daba al padre de una niña dueño de esa bolsa.

“Creímos que sería más poderoso de esta manera” le dicen reflejando lo poco que entendían los deseos interpretativos de Pamela y la frustración acumulada por hacer siempre lo mismo. “Nos pareció más poderoso sin palabras” le insisten, sugiriendo una vez más que su cuerpo es lo que quieren ver.

A continuación la serie nos muestra a Pamela agotada de ese tipo de situaciones, mencionando que su próximo proyecto, la película Barb Wire de 1996, debe ser un éxito como dando a entender que lo necesita para así pasar página. Pero, como ya sabemos, no lo fue. Pamela siguió en Los vigilantes de la playa hasta 1997, dejando la serie con la intención de tomarse un descanso para centrarse en sus hijos pequeños nacidos en 1996 y 1997. (Pamela Anderson Foundation)

De esta manera, Pam & Tommy deja entrever que el éxito comercial de la serie no se reflejaba en la experiencia de la actriz, sino que vivía un calvario interno deseando dar más de sí misma pero topándose con la exposición física de su figura como el único recurso que veían en ella. En otra secuencia se muestra desilusionada regresando a casa la noche de la decepción, siendo animada por su marido y enfrentándose a los productores el día siguiente.

Lily James como Pamela Anderson en Pam & Tommy (Photo by: Erica Parise/Hulu)
Lily James como Pamela Anderson en Pam & Tommy (Photo by: Erica Parise/Hulu)

La serie hace hincapié en mostrar el uso de su cuerpo con planos que muestran cómo prestaban más atención al bañador y cómo estaba colocado en su trasero en primer plano, que en ella y su actuación. Es entonces cuando esta versión de Pamela exige que le permitan hacer el monólogo, con simpatía y su seductora naturalidad, para luego descubrir que Jane Fonda era su ídolo por su valentía al sumar tantos roles en su vida, desde activista a actriz aclamada, feminista y objeto sexual sin importarle el qué dirán.

De esta manera, Pam & Tommy expone el calvario profesional que Pamela Anderson habría vivido detrás del éxito que todos conocimos, queriendo dar más de sí misma pero topándose con hombres que no veían en ella más allá de su físico. La vemos poniendo todas sus esperanzas en una película que terminó siendo un fracaso, justo cuando la cinta de vídeo catapultaba aún más su imagen e sex symbol, dejándola sin opciones de exprimir esa faceta artística que soñaba que la convertiría en una estrella de cine.

Si bien Pamela Anderson siempre habló con cariño de su etapa en Los vigilantes de la playa en entrevistas, incluso asegurando que “fue el mejor trabajo del mundo”, la serie propone una visión diferente que apoya su propósito de hacer justicia feminista a una mujer encasillada en los estereotipos superficiales. Una visión que rompe con la imagen de sex symbol ingenuo sin neuronas para dejar entrever a una mujer que sabía lo que quería, topándose con obstáculos profesionales por la visión que sus propios jefes tenían de ella. Al menos, esa es la visión que expone Pam & Tommy.

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