Se salda la deuda pendiente del mundo y Hollywood con Pamela Anderson

Disney+ sigue avanzando como fuerte contrincante en la industria del streaming con el estreno de una serie alejada de su buque insignia de superhéroes e historias galácticas. Pam & Tommy aterriza en la plataforma con sus primeros tres episodios a partir del miércoles 2 de febrero, con todas las papeletas para comerse la conversación viral a lo largo de las próximas semanas.

Y es que la serie está basada en el capítulo más mediático en la relación de Pamela Anderson y Tommy Lee, pero sin caer en la fórmula de la biografía al uso. Sino que lo que estamos a punto de disfrutar es una apuesta efervescentemente camp, con aires de placer culposo, tan exagerada como sentimental, pero con un propósito que proclama alto y claro: hacer justicia a la estrella de Baywatch.

Pamela Anderson  (Photo by: Erica Parise/Hulu)
Lily James como Pamela Anderson en Pam & Tommy (Photo by: Erica Parise/Hulu)

Cuando conocimos los fichajes de Lily James y Sebastian Stan como la pareja protagonista las redes enseguida pusieron el grito en el cielo ante la falta de parecido físico. Sobre todo con críticas hacia la actriz de Mamma Mia! Una y otra vez, señalando la ausencia de curvas voluptuosas como las de Pamela Anderson. Sin embargo, ella misma tapó unas cuantas bocas con las primeras imágenes que dejaron ver la magnífica caracterización conseguida con talento y las cuatro horas que pasaba al día entre maquillaje, vestuario, prótesis y peluquería. No obstante, tras haber visto la mayoría de episodios, puedo confirmar que aquella relevación no era nada comparado con el maravilloso despliegue que la joven actriz nos regala en la serie.

Pam & Tommy nos traslada al año 1995, justo cuando Pamela vivió la contradicción mediática entre el éxito de su imagen de sex symbol admirado gracias al impacto global de Baywatch, y aquel rebajado a objeto de deseo viral por la filtración de un vídeo sexual grabado con su marido. La miniserie repasa todo este capítulo de la pareja, desde el momento de la boda espontánea celebrada en bañador en Cancún y a cuatro días de conocerse, a la relación caótica pero inicialmente afectiva entre los dos, para así adentrarnos en la tercera figura de la historia: el carpintero que robó y vendió la infame cinta privada.

Seth Rogen interpreta a Rand Gauthier, quien después de ser despedido por Tommy Lee durante las renovaciones de su mansión y sin cobrar un céntimo a pesar de las semanas de trabajo, decidió cobrar por su cuenta robando la caja fuerte de la pareja. Sin saberlo se topó con la cinta de vídeo, recurriendo a las primeras etapas de la venta online para comercializarla, y convirtiendo a la pareja en uno de los primeros fenómenos virales sin su consentimiento.

De todos modos, aquí los verdaderos protagonistas son Lily James y Sebastian Stan. Y si bien el actor conocido por su papel del Soldado de Invierno de Marvel contagia la faceta polémica y personalidad intensa del baterista de Mötley Crüe, es ella quien logra robarse todas las miradas.Y no solo por el parecido que consigue a base de maquillaje, prótesis y peluquería, sino porque captura la esencia de Pamela Anderson.

Y no hablo de su forma de hablar y movimientos -que son idénticos- sino de su magia para ilustrar lo que hizo que Pamela cautivara tanto con su presencia en pantalla. Porque el trabajo de James no pretende imitarla o copiarla, sino captar a la mujer más allá de la etiqueta de sex symbol. Capta y transmite a la persona detrás del mito televisivo, la hace cercana y real.

Es por eso, por la humanidad que aporta Lily James a su figura que la serie consigue ese propósito que apuntaba al principio. Pam & Tommy podría definirse como la venganza justiciera a favor de una actriz acribillada por los estereotipos y prejuicios de su industria y la sociedad de entonces.

Lily James como Pam y Sebastian Stan como Tommy. (Photo by: Erin Simkin/Hulu)
Lily James como Pam y Sebastian Stan como Tommy. (Photo by: Erin Simkin/Hulu)

Y es por este detalle que se antoja como una de las series más recomendables del momento. El retrato que Lily James y la miniserie hacen desde un principio aporta una mirada personal, carismática y empática sobre una mujer apasionada, espontánea, que tenía muy claro hacia dónde quería dirigir su carrera. Que tuvo que enfrentarse a los obstáculos por culpa de una industria y sociedad que consumieron su imagen de sex symbol pero convirtiéndola en una caricatura de su época, tanto por los estereotipos contra las rubias que también padeció Marilyn Monroe así como objeto de deseo de libre acceso sin su consentimiento a través de algo tan personal como aquella cinta de vídeo.

A través de diferentes secuencias, la serie expone el trato machista que habría vivido en el set de Baywatch, donde era una estrella sin voz ni voto, teniendo que poner su cuerpo a merced del éxito sin obtener el beneficio de al menos ser escuchada. O cómo debe plantear y explicar a su propio marido la importancia que la filtración del vídeo tendría en su vida siendo mujer. Cómo él sería laureado por la sociedad y ella se convertiría en la famosa estrellada, con una imagen pública señalada como objeto del cine pornográfico sin buscarlo ni desearlo.

A través del éxito viral que tuvo el vídeo, la serie plantea el difícil rol que vivió Pamela queriendo triunfar, estando embarazada, con proyectos a futuro, mientras el mundo y la industria consumían su cuerpo de manera ilegal sin ver a la mujer que había detrás. Y es ahí donde la serie y Lily James dan en la clave, elevando la personalidad de Pamela por sobre todas las cosas, exponiendo lo mucho que tuvo que soportar para mantenerse en el candelero. Vemos a una mujer soñadora, divertida y con gran sentido del humor y tiernamente pasional, que deseaba triunfar y ser admirada como actriz algún día. Sueños que esa cinta de vídeo y la polémica habrían dinamitado sin previo aviso al dar un vuelco radical a su imagen.

Lily James como Pamela Anderson en Pam & Tommy (Photo by: Erin Simkin/Hulu)
Lily James como Pamela Anderson en Pam & Tommy (Photo by: Erin Simkin/Hulu)

En cierto sentido, la serie le regala a Pamela Anderson el lugar que no tuvo en los 90s elevando su imagen a través de la exposición de su personalidad carismática, acercándonos al ser humano detrás de la etiqueta de sex symbol. Descubrimos a la mujer trabajadora, en constante búsqueda de oportunidades, que quería dejar Baywatch para abrirse camino siguiendo los pasos de su ídolo, Jane Fonda. Pero que pasó aquella época encasillada entre los muros de los estereotipos, donde la exposición de su belleza en la serie de socorristas sin profundidad dramática en sus arcos narrativos, sus curvas y cabello rubio, la convirtieron en un objeto comercial consumido por las masas, sin llegar a conocerla.

La serie expone cómo Pamela habría sido víctima de esa imagen superficial, que por mucho que fuera su seña de identidad inicial terminó transformada en personaje mediático caricaturizado frente a una industria y sociedad que dicta sentencia cuando se trata de estereotipos. Y es así cómo la serie le hace justicia, poniéndonos de frente con la mujer tras el escándalo.

Resulta curioso que Pamela Anderson no quisiera responder a Lily James cuando la actriz le pidió consejos para interpretarla (Net a Porter). Es cierto que Pamela quiso pasar página en aquella época al estar embarazada, dejando que el escándalo siguiera su curso y sin seguir adelante con la demanda para evitar el stress en su estado. Pero me pregunto si quizás no llegó a saber lo mucho que Pam & Tommy le haría justicia como actriz encasillada en la superficialidad de su éxito y su cuerpo, en una etapa donde su voz debió de ser escuchada.

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