No todas las palmeras de chocolate tienen 2.300 calorías y son un desastre nutricional

Javier Sánchez
·3 min de lectura

Hace unos días el nutricionista Julio Basulto encontró una palmera de chocolate en el supermercado que le puso los pelos como escarpias. El producto aportaba unas 540 calorías por cada 100 gramos, pero, al pesar 425 gramos en total, comérsela entera podía suponer unas 2.300 calorías, que es la cantidad diaria recomendada para muchos adultos (suele oscilar entre las 1.800-2.200 para una mujer y las 2.200-2.700 para un hombre). Todo ello, claro está sin que el producto en cuestión aportara ninguno de los nutrientes necesarios para el organismo y con extra de grasas saturadas, además: de las 37 por cada 100, hasta 23.

Nos hemos preguntado si es posible que una palmera de chocolate puede ser menos dañina para el organismo. Se da la casualidad de que la pastelería Crustó acaba de renovar su palmera de chocolate y hemos acudido a ellos para comprobar si otra palmera de chocolate es posible. “La pastelería, efectivamente, está basada en productos calóricos, pero no tiene nada que ver a nivel nutricional un producto hecho con ingredientes naturales de primera calidad y con procesos artesanales con una bollería industrial hecha con grasas malas hidrogenadas, todo tipo de aditivos y azúcares de más para darle consistencia y conservación. Ambos productos se llaman palmera, pero son radicalmente diferentes”, explica Isabel Redondo, directora de marketing e innovación de la marca.

En Crustó trabajan con hojaldre fino laminado con mantequilla fresca. La ventaja de la mantequilla sobre otras grasas como el aceite de palma o sus derivados es que se obtiene de la leche y tiene ácidos grasos saludables como el CLA y vitaminas solubles esenciales para el organismo. “La calidad de la grasa es clave, tanto a nivel de propiedades como de cantidad. Además, una palmera de calidad nunca debería tener mucha grasa”, cuenta Redondo. Otro factor diferenciador tiene que ver con el chocolate de la cobertura. Cuanto mayor sea el contenido de cacao, menor será su contenido de azúcar. En el caso de la palmera de chocolate de Crustó, éste se reduce a 1 gramo en el caso de la cobertura.

La palmera de chocolate de Crustó. Foto: Crustó
La palmera de chocolate de Crustó. Foto: Crustó

La palmera de chocolate del supermercado está lastrada por su distribución: no puede ser un producto tan perecedero como las que encontramos en una pastelería artesana. Necesita conservantes para poder permanecer en perfecto estado en los estantes durante unos cuantos días. En el caso de Crustó, las elaboran a diario con lo que no necesitan incorporar “ningún aditivo ni ingredientes artificiales para acelerar procesos ni alargar la conservación”, dice Redondo.

En este caso, además, el tamaño también importa. “Tenemos muy en cuenta los pesos y las cantidades. Hemos cambiado el tamaño de nuestra palmera para que sea un formato atractivo pero no excesivo, de tal manera que el aporte de calorías sea moderado. Ahora mismo, se sitúa en los 115 gramos, una dosis que consideramos muy razonable”, comenta Redondo. En relación a ese tamaño, en Crustó sitúan el aporte calórico de su palmera en torno a las 400, muy lejos de las 2.300 de la que Basulto denunciaba en su tuit. La conclusión definitiva es que otra palmera de chocolate es posible, no porque sea un producto que se deba consumir a diario, sino porque, una vez que nos damos el capricho, mejor hacerlo con una con mantequilla, un chocolate con más porcentaje de cacao, hecha a diario y con un tamaño razonable. Nuestra salud nos lo agradecerá. Y si nos interesa preparlas en casa, aquí van unas pautas.

Más historias que te pueden interesar: