Palaos, el archipiélago que España vendió a Alemania y ahora es uno de los pocos países libres de coronavirus

Javier Taeño
·4 min de lectura

Hace más de un año que empezó la pandemia de coronavirus. La expansión de la covid-19 por todo el mundo ha provocado que la mayoría de países tengan que hacer frente a los contagios y muertes derivadas de la enfermedad, viéndose obligados a medidas restrictivas para controlar los casos.

Sin embargo, un número limitado de naciones (14 según la OMS, de las cuales 12 son islotes o islas alejados de la costa) siguen sin reportar ningún positivo y han podido continuar su vida con normalidad. Uno de estos archipiélagos es Palaos, que pese a su remota ubicación tiene un pasado en común con España.

Palau no ha tenido ningún caso de coronavirus. (Palau's Presidential Office/Handout via REUTERS)
Palau no ha tenido ningún caso de coronavirus. (Palau's Presidential Office/Handout via REUTERS)

Este país insular se ubica en el extremo suroeste de Micronesia, en el Pacífico, y es uno de los 14 que forman parte del continente de Oceanía. Está compuesto por 340 islas de origen volcánico y coralino, lo que convierte el país en un auténtico paraíso natural que suele atraer a turistas que llegan para disfrutar del entorno y de actividades como el buceo o el esnórquel. Su población es de apenas 22.000 habitantes.

A pesar de que los primeros habitantes de Palaos se remontan a épocas anteriores a Cristo, lo cierto que su situación aislada ha favorecido que durante siglos no tuviera un gran interés para los colonizadores europeos. Se cree que el primero de ellos en avistar las islas fue el español Gonzalo Gómez de Espinosa en 1522.

La conquista española de Filipinas en 1565 por parte del Imperio español provocó que el territorio pasara a formar parte de la Capitanía General de Filipinas, que administraba los territorios españoles en Asia y Oceanía. Así, Palaos se convirtió fundamentalmente en un lugar de paso en los viajes, pero no vivió una colonización tradicional. De hecho, esta no empezó hasta los siglos XVII y XVIII con los intentos de evangelización.

La llegada de los conquistadores europeos tuvo un efecto muy importante para la población local. Al igual que ocurrió con el continente americano, las enfermedades traídas en los barcos (viruela, gripe, lepra…) diezmó de manera considerable la población local. Las armas de fuego para la resolución de disputas tribales también contribuyó a esto. Si eran unas 50.000 personas antes del contacto con los invasores, en el siglo XX apenas quedaban 3.700 indígenas.

Palau se caracteriza por sus lugares paradisíacos (Getty Creative).
Palau se caracteriza por sus lugares paradisíacos (Getty Creative).

Durante el siglo XIX el Imperio alemán inició su expansión por el mundo e incluso en 1885 ocupó algunas de las islas de Palaos, lo que desencadenó una disputa con España que se terminó resolviendo con concesiones comerciales para los germanos. Sin embargo, la derrota en Cuba y Filipinas de los españoles en 1899 acabó con la mayoría de sus posesiones en el mundo y puso fin a un imperio que duró más de tres siglos.

Una vez que España ya no tenía Filipinas, su presencia en Palaos no tenía sentido, ya que era un territorio aislado y de difícil acceso al que no podía atender, por lo que se decidió su venta a Alemania junto al resto de las Islas Carolinas por 25 millones de pesetas.

De mano en mano

Desde entonces se abrió un periodo convulso para el archipiélago que hizo que en apenas 50 años pasara por las manos de cuatro países distintos. Primero España, luego Alemania, después Japón (durante la I Guerra Mundial) y finalmente Estados Unidos (en la II Guerra Mundial). Desde 1994 es completamente independiente, aunque los estadounidenses todavía siguen teniendo mucho poder en el territorio. Y es que comparten un Tratado de Libre Asociación que implica la ayuda financiera de EEE.UU. a cambio de derechos de defensa.

Ahora mientras que la mayor parte de países en el mundo sufren la pandemia, Palaos ha sido capaz de momento de mantener el doble cero, es decir no ha tenido ni casos de coronavirus ni fallecimientos relacionados con la enfermedad.

Sin duda para conseguirlo ha sido muy importante su ubicación geográfica y el escaso número de turistas que reciben. Por ponerlo en contexto, en el 2019 recibieron 89.726 visitantes, de los cuales la mayor parte procedía de China y Japón, países poco golpeados por la covid-19.

Construcción en Palau de un laboratorio de pruebas de coronavirus pese a que no ha habido contagios. (Palau's Presidential Office/Handout via REUTERS)
Construcción en Palau de un laboratorio de pruebas de coronavirus pese a que no ha habido contagios. (Palau's Presidential Office/Handout via REUTERS)

De la suma de Europa, Canadá y Estados Unidos solo fueron 11.618. Unas cifras modestas en tiempos de antes de la pandemia que han facilitado que no haya contagio alguno una vez que se ha declarado.

Así pues este paraíso ha vivido una situación muy diferente a la del resto del mundo este año, aunque su economía también se ha resentido. Y es que además de la agricultura de subsistencia y la pesca, el pilar económico era el turismo, algo con que ahora no pueden contar.

Aunque sea de forma indirecta, la pandemia ha golpeado en todo el planeta, incluso en Palaos, que sigue sin casos, pero también sin turistas. Y es que de una forma u otra, la covid-19 ha cambiado la vida de todos.

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