La nueva normalidad del Barça supone un peligro para los más jóvenes

Ansu Fati. Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images.

Hace unos días coincidí en un programa de radio con Paco Seirulo, que además de ostentar actualmente el cargo de Jefe de Metodología de todo el Fútbol Club Barcelona, es y ha sido siempre una eminencia en el mundo de la preparación física. Sus conocimientos pero especialmente su experiencia, que abarca más de tres décadas con el primer equipo azulgrana -desde que Johan Cruyff era el entrenador, imagínense ustedes- hacen que cualquier cosa que diga sea escuchada con antenas parabólicas por orejas.

Seirulo nos advirtió de un par de elementos que creo que va a ser básico que tengamos todos en cuenta ahora que, justo esta semana, todo empieza lentamente a volver a la -nueva- normalidad. Entrenamientos individuales, protocolo preventivo, calendarios que se reconfiguran y la sensación de que en el mes de junio podríamos tener de vuelta ya la Liga, aunque obviamente con partidos a puerta cerrada. Las reflexiones de Paco son aplicables a cualquier equipo de cualquier país pero nos vamos a ceñir al suyo, que es también nuestro objeto de trabajo en esta columna semanal.

Según Seirulo, los jóvenes del Barça van a sufrir. Lo van a pasar mal. Este período de inactividad, por mucho mantenimiento casero que pueda hacerse y que aparentemente solo sirve para tonificar y disminuir mínimamente el riesgo de lesión durante la primera semana de regreso, va a afectar mucho más a los futbolistas de menor edad que a los veteranos. La morfología de la musculatura y la experiencia acumulada a lo largo de los años hace que, en contra de lo que uno podría pensar desde fuera, jugadores como Messi o Piqué, tengan sus veteranos músculos más entrenados y más preparados para arrancar y parar. Este cambio de ritmo sin precedentes dentro de una misma temporada, será más difícil de asimilar para futbolistas que no hayan tenido la oportunidad de sufrir lesiones de larga duración o pretemporadas irregulares, dos escenarios que son los que probablemente más se asemejan al que tenemos hoy en día, salvando todas las distancias.

Así, aunque suene a paradoja, el culé no debe preocuparse tanto por Leo o incluso por el esperado regreso de Luis Suárez sino más bien por De Jong, Arthur (ya de por sí propenso a problemas físicos), Ansu Fati o Lenglet. Futbolistas todos ellos que no tienen en su ADN ni en su “memoria muscular” la experiencia acumulada de vivir situaciones de actividad irregular.

Cinco sustituciones no es la solución

Por si esto fuera poco, Seirulo puntualizaba que si la FIFA tira adelante con la iniciativa de permitir hasta cinco sustituciones por encuentro en esta nueva normalidad, esta medida no solo no beneficia al futbolista y al equipo sino que los perjudica claramente. Según el jefe de metodología del Barça, cuantos más jugadores participen en un partido, más riesgo de lesión y más cuerpos que podrían quedar fuera de combate a las primeras de cambio. Es un planteamiento crudo pero altamente realista, ya que es de imaginar que cualquier entrenador -especialmente uno que acaba de llegar y se está jugando el cuello como Quique Setién- que tenga a su disposición la posibilidad de introducir a cinco futbolistas de refresco para alterar el guión de un partido lo acabará haciendo. Los motivos tácticos y futbolísticos - que son al fin y al cabo los que deben predominar en una sustitución- acabarán sobreponiéndose a los médicos con el paso de las semanas y eso puede repercutir negativamente en las semanas de competición que nos quedan por delante.

Por último y para aportar algo de esperanza a los más impacientes, la última norma de la “nueva normalidad” que se desprende de la charla con este mito de la preparación física es que tal vez no sean necesarias cinco semanas de puesta a punto como se está sugiriendo desde la mayoría de ámbitos. Según Seirulo, si se hace bien y si uno se centra de entrada en los aspectos más específicos y no en los más generales, con tres semanas es más que suficiente.

Así que, si quieren un consejo, hagan como yo y asimilen estas nuevas reglas. Escríbanselas en un papel y llévenlas encima cuando vuelva la Liga o como mínimo tengan presente sus repercusiones. El mundo ha cambiado. El fútbol también. Hay que estar preparados.

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