Pablo Carbonell supera sus demonios y pasa de la limosna a la fama

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MADRID, SPAIN - FEBRUARY 10: Actor Pablo Carbonell performs on stage during the 'Blablacoche' Theatre Play at the Teatros del Canal on February 10, 2021 in Madrid, Spain. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)
Pablo Carbonell empezó viviendo en la calle y ahora es famoso (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

El gaditano es un hombre polifacético y lleno de inquietudes que, por norma general, conecta genial con el público. Su personalidad alegre e irónica se une con ese aspecto de oso de peluche tierno que, además, tiene talento para muchas disciplinas.

La televisión, el cine, el teatro, la escritura e incluso la música son palos que Pablo Carbonell ha tocado y culminado con éxito pero su vida no siempre ha sido igual de fácil y así se lo ha confesado a Francisco Rivera en su sección “Fran y Amigos” dentro del programa ‘Espejo Público’.

Ahora Carbonell es famoso y está acostumbrado a las entrevistas, además, se le da bien charlar con los medios y promocionar sus obras, sin embargo, su vida no pintaba demasiado bien hace algunos años.

Cádiz le vio nacer allá por el 62 y con tan solo 20 años ya formó su propio dúo con Pedro Reyes. En 1984 se tomó en serio lo de la música y creó Los Toreos Muertos que cobró bastante fama en nuestro país. De hecho, en su faceta musical, Carbonell cuenta con una amplia discografía.

En los 90s llegó su alianza televisiva con El Gran Gwayoming con programas como “La peor noche de la semana” o “La noche se mueve” pero, sin duda, alcanzó la gloria con el mítico -y añorado- formato “Caiga Quien Caiga”.

El primo hermano de la actriz Aitana Sánchez-Gijón, lleva en su currículum 12 programas televisivos, algunos como presentador y otros como participante y/o colaborador. Además, la escritura tampoco se le ha resistido y ha escrito tres libros.

Eso sí, Pablo es muy querido por su faceta televisiva en series como ‘Hospital Central’ y lleva a sus espaldas siete ficciones españolas así como varias obras de teatro. En el cine ha encontrado su refugio y no ha parado de trabajar desde 1987, con su primera película, hasta el año pasado habiendo rodado en estas décadas un total de 22 títulos, casi nada.

Con toda esta trayectoria cuesta imaginarse el pasado que Pablo le ha confesado a Fran Rivera y es que, al cumplir la mayoría de edad, salió de casa de sus padres para independizarse y vivir en la calle, literalmente.

Carbonell ha sido un sintecho que ha vivido pasando la gorra, es decir, de la limosna y la caridad de los transeúntes. Con el torero, Pablo ha recordado a sus padres dicinedole: “Yo perdí a mis padres hace dos días, prácticamente, y tú los perdiste muy joven. Y eso tiene un peso muy fuerte”.

Sobre los padres de Francisco, Carbonell apuntaba que “Paquirri bailaba con la muerte por ser torero pero Carmen Ordóñez todavía debería estar aquí” a lo que Fran, sincero y directo, replicaba: “Mi madre también bailaba con la muerte. No se lo esperaba nadie, pero tú sabes perfectamente que las drogas son muy malas y que, en la casa que entran, la destrozan. Tú lo has vivido en primerísima persona”.

Ante el capote del diestro invitando a Pablo a recordar su época de adicción a las drogas, el actor decidió entrar al trapo y sincerarse: “Yo he sido un drogadicto, me he puesto de todo. Me he salvado porque mi trabajo lo hago limpio. Si lo hiciera drogado, tú y yo no estábamos hablando. Hace mucho que no me drogo, pero si lo hacía era después del trabajo, nunca antes o durante”, confesaba.

Con anterioridad, el artista había hecho público en LaSexta que “participé en campañas contra la droga siendo un drogadicto. La gente siempre ha pensado que bebo más de lo que me drogo, de hecho yo soy un buen bebedor. Cuando la gente se junta conmigo, quiere emborracharse conmigo, es algo bastante habitual, aunque el 23 de marzo del año pasado fue cuando me tomé mi última caña. Desde entonces no he tomado nada.”

A día de hoy Pablo es abstemio y ya no consume ningún tipo de sustancia ilegal, sin embargo, asegura que en su día las drogas le “han servido para hacer una canción o pasar un buen rato” pero, a pesar de ello, su mensaje es claro “el precio que se paga es muy alto”.

El actor, que ha estado casado dos veces y tiene una hija con artrogriposis múltiple congénita valora a día de hoy su vida, su salud, a su gente y su profesión, la misma profesión que le hizo pasar de vivir en la calle a ser un rostro conocido y querido por el gran público.

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