‘Mi país imaginario’, del gran maestro del documental comprometido, Patricio Guzmán

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Photo credit: 'Mi país imaginario'
Photo credit: 'Mi país imaginario'

En una reciente conservación con algunos informadores de cine, surgió la pregunta más recurrente de los últimos años: cuál era nuestra serie preferida. En mi caso, la respuesta no podía ser inmediata porque tenía dudas entre la potencia de la primera y la poética de la tercera temporada de la serie sobre Chile, de Patricio Guzmán.

El cineasta lleva desde los años 70 con una apasionante serie que, con cada temporada, gana en fuerza, suspense y emoción. Si la primera temporada se inicia bajo una mirada personal y privada, durante tres décadas de rodaje desde ‘La Batalla de Chile’, hasta 1997, con ‘Chile, la memoria obstinada’, con el pueblo como protagonismo; en la segunda, Patricio Guzmán se centra en los personajes públicos, ‘El caso Pinochet’ y ‘Salvador Allende’; para finalizar, desde 2010, con las consecuencias e impacto del pasado en la memoria y en los sentimientos, con tres magníficos episodios de este brutal fresco: ‘Nostalgia de la luz’, ‘El botón de nácar’ y ‘La cordillera de los sueños’.

La realidad atrapa a este cineasta en cada momento de su filmografía. Cuando estaba preparando su primer largo de ficción, allá por los 70, los acontecimientos en su país le confirman que no hay mejor historia que la que está viviendo y rueda ‘La batalla de Chile’. Y cuando en las últimas imágenes de ‘La cordillera de los sueños’ lanza un deseo para su país, que en lo más secreto de su intimidad no creía alcanzable, de nuevo, su realidad supera la ficción. Otra vez, la historia de su país se convierte en el mejor, y más inesperado, argumento.

Photo credit: 'Mi país imaginario'
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Día 2 de septiembre de 2022: hemos decidido seguir su ejemplo y escribir sobre su última película, ‘Mi país imaginario’, en dos tiempos, como en una serie. En un primer momento, antes del 4 de septiembre y, días más tarde, para poder decidir si Patricio Guzmán ha iniciado la cuarta temporada o ha concluido la tercera de su majestuosa serie.

En el episodio anterior nos habíamos quedado observando cómo las piedras de la cordillera habían descendido de los Andes hasta la capital chilena, envueltas en el sueño y el deseo de Guzmán por un país más libre, democrático e igualitario. Inmóviles y frías, ellas también nos observaban con ángulos que parecían dibujar una sarcástica sonrisa. Los espectadores lo descubrimos más tarde, pero ellas ya sabían que, muy pocos meses después, iban a comenzar a volar por los aires.

Patricio Guzmán comienza la nueva entrega con su voz, con sus deseos y con sus temores. El 18 de octubre de 2019 comenzó un estallido en Chile por una reforma mínima, la subida de 30 pesos de la tarjeta de metro. Esa gota colmó el vaso de un descontento hacia la política gubernamental, que estalló con una revuelta popular de seis meses, protagonizado por los jóvenes del país y que se extendió por todas las capas sociales.

El resultado fue la obtención, forzada por la potencia de la contestación, de un nuevo proceso constituyente, para anular la constitución de la época de Pinochet y aprobar una nueva, más adaptada a los nuevos tiempos, valores y creencias del pueblo chileno.

Por primera vez, Patricio Guzmán no estaba allí cuando surgió este explosivo movimiento. Siguiendo los consejos de su gran amigo, Chris Marker, como no pudo filmar la primera llama del incendio, el cineasta cede la palabra a las que encendieron ese primer fuego. Estudiante, escritora, manifestante, fotógrafa, cineasta, rescatista, voluntaria, psicóloga, politóloga… el director escucha la voz de una veintena de mujeres. Las verdaderas protagonistas de un estallido, sin líderes titulares ni ideología establecida, para tratar de comprenderlo y, sobre todo, de vivir con ellas lo que siempre había deseado.

El arte de Patricio Guzmán, el maestro de cine documental político y comprometido, convierte cada entrevista en apasionantes momentos de veracidad. Íntimas, pero que se despliegan de lo particular a lo universal. Con suspense sostenido, dramas que salen a la luz, esperanzas que, quizás, algún día se conviertan en realidad y una imperante necesidad de cambio. De pasar página y convertir a Chile, ese endiablado laboratorio del neoliberalismo más inhumano, en un territorio diverso, igualitario y más libre.

Photo credit: 'Mi país imaginario'
Photo credit: 'Mi país imaginario'

Día 4 de septiembre de 2022: el rechazo a la nueva constitución ha sido confirmado por más de un 60% de la población. Las dudas surgen por todos los ángulos de un país, con un rumbo hasta hace unos días, ahora parece haber perdido la carta de los vientos (esos nuevos aires que parecían bajar de la Cordillera para refrescar la temperatura de un país en llamas).

A la tercera temporada de esta magna obra de Patricio Guzmán, aún le falta un episodio. Quizás, el más decisivo de su historia. Aunque el cineasta no esté allí para filmar la primera llama, cuando las cenizas de este fuego vuelvan a revivir en Chile, el espectador sabe que Patricio Guzmán volverá a captar el calor y crepitar de una sublime y magistral saga del mejor cine. Marichiweu (por siempre).

Photo credit: 'Mi país imaginario'
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Horizontes Latinos 70º Festival de San Sebastián

Título original: Mi país imaginario. Dirección y guion: Patricio Guzmán. Reparto: la periodista Mónica González, el colectivo feminista Las Tesis, la presidenta constituyente mapuche Elisa Loncón, la escritora y actriz Nona Fernández y la politóloga Claudia Heiss, la cineasta Pepa San Martín… Fotografía: Samuel Lahu. Duración: 83 min. País: Chile (2022).

Sinopsis: Las protestas estallaron en las calles de Santiago, la capital de Chile, en 2019, mientras la población exigía más democracia e igualdad social en torno a la educación, la sanidad y las oportunidades laborales. “Una revolución inesperada, una explosión social. Un millón y medio de personas se manifestaron en las calles de Santiago pidiendo más democracia, una vida más digna, una mejor educación, un mejor sistema de salud y una nueva Constitución. Chile había recuperado su memoria. El acontecimiento que había estado esperando desde mis luchas estudiantiles de 1973 finalmente se materializó”, afirma Patricio Guzmán.