La otra cara de la fama de Star Wars

Valeria Martínez
·4 min de lectura

Kelly Marie Tran tenía poco más de 25 años cuando tocó a su puerta la oportunidad de su vida: después de llevar un tiempo haciendo pequeños papeles en televisión, Star Wars la fichaba para formar parte de la nueva trilogía. Y su inclusión era histórica: era la primer mujer asiática en tener un papel relevante en toda la historia de la saga. Su papel era el de la mecánica rebelde Rose Tico que sumaba sus fuerzas con Finn (John Boyega) en Los últimos Jedi (2017).

Pero las cosas no se dieron como esperaba. Desde el momento que se anunció su fichaje, Kelly comenzó a recibir mensajes racistas y misóginos, con comentarios que se mofaban de su peso, etnicidad y figura en general, llevándola a eliminar por completo su perfil de Instagram en 2018 y hacer terapia para lidiar con la traumática situación. Fue la otra cara de la fama que acarrea una saga tan influyente como Star Wars, con un sector de seguidores convencidos de tener la potestad absoluta de la opinión, cruzando límites sociales de manera gratuita.

(Photo by Richard Shotwell/Invision/AP)
(Photo by Richard Shotwell/Invision/AP)

Se trata de esa misma cara que también llevó a la gran protagonista, Daisy Ridley, a eliminar sus cuentas en redes sociales tras recibir una infinidad de críticas por rendir tributo a las víctimas de la violencia por armas en 2016, cuando la saga galáctica recurre a la violencia armada en sus escenas. Un año después aseguró que “las redes sociales son altamente insanas para la salud mental de la gente” (The Guardian), para luego confirmar que jamás volvería a las plataformas (BuzzFeed).

Es más, tampoco podemos olvidar a Ahmed Best, el actor que interpretó a Jar Jar Binks en la trilogía de precuelas de George Lucas. Su personaje fue tan odiado por los fans que llegó a considerar el suicidio

En el caso de Kelly fueron muchos los periodistas y defensores que criticaron la cultura de los trolls, e intentaron dar conocimiento sobre el bullying evidente que pervive en las redes, así como la discriminación, los estereotipos racistas y misoginia. Muchos de sus compañeros salieron en su defensa, incluso Mark Hamill que tuiteó una foto junto a ella con el mensaje “¿cómo no se la va a querer?”, mientras el director Rian Johnson atacó a los trolls definiéndolos como “personajes malsanos” que no forman parte de la “mayoría de fans de Star Wars”.

Kelly se tomó su tiempo para procesar el odio vivido de repente y sin aviso. Fue recién en 2018 cuando reapareció con un ensayo publicado en The New York Times, donde compartía con total honestidad cómo los ataques habían reforzado en ella las agresiones raciales que sufría desde pequeña, despertando un proceso de autodestrucción que la llevó a creerse las palabras en su contra. La actriz volvió para concluir la trilogía en Star Wars: el ascenso de Skywalker (2019), aunque su presencia fue menor de la esperada, y continuó buscando su hueco en la industria a pesar de todo.

Y tras aparecer en series como Sorry for your loss (2018-2019) o prestar su voz a un personaje de Los Croods 2, ahora vuelve más fuerte que nunca dando voz al personaje protagonista de la nueva apuesta animada de Disney, Raya y el último dragón. Y lo hace hablando alto y claro en contra de los trolls.

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Ahora dice que aquella experiencia fue como “enamorarse públicamente y luego públicamente vivir una ruptura horrible y vergonzosa”. En declaraciones a The Hollywood Reporter demuestra haber superado aquel momento, viviéndolo desde una perspectiva en la que eleva su amor propio. Si alguien no me entiende a mí o mi experiencia, no debería ser mi lugar tener que internalizar su misoginia o racismo o ambos. Quizás no tienen la imaginación para comprender que hay diferentes tipos de personas viviendo en el mundo” sentencia.

Kelly añade que su decisión de abandonar las redes fue “por su propia salud mental”. Cuenta que mientras sus agentes, el equipo de publicidad y otras personas a su alrededor le decían qué decir, qué hacer o cómo sentirse, ella descubrió que ya no sabía ni cómo se sentía. “Ya no recordaba por qué estaba en esto [la actuación y la saga] desde un primer momento” sentencia.

Comparte que cuando revive esas sensaciones, lo que hace es “interactuar con el mundo real”. Apaga todo y lee libros, se va a caminar o se queda observando árboles, simplemente para “recordarse que había un fuego dentro suyo antes de Star Wars, antes de todo esto, y necesitaba encontrarlo de nuevo”.

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Y ahora suma a sus títulos históricos el ser la primer actriz del sureste asiático en liderar una película animada de Disney, en esta ocasión como la princesa guerrera de Raya y el último dragón que ya está en cines y en la plataforma de Disney+.

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