El oscuro secreto del acoso sexual dentro de los yates más lujosos del mundo

Ivette Leyva
·6 min de lectura
A luxury private motor yacht under way on tropical sea with bow wave
Un yate de lujo en altamar. Foto: Getty.

Desde afuera todo parece hermoso. Ves un megayate anclado en los puertos de Bahamas, Mónaco o Miami, consumes los reportajes que las revistas y las emisiones de televisión le dedican al lujo que hay en su interior, y sencillamente crees que todo ahí dentro fluye con naturalidad y, sobre todo, con profesionalidad.

Pero no es así. Porque una cosa es la vida de quienes pasean en estos mini hoteles flotantes, y otra es la realidad de las tripulaciones que viven en función del barco y de sus invitados.

Casos de acoso y abuso sexual son habituales en estos entornos cerrados, en los que los marinos al servicio de los millonarios optan por el silencio para mantener empleos realmente muy cotizados. Una realidad incómoda a la que Business Insider le ha dedicado un reportaje.

“Me sentí como un cachorro perdido”, admite una tripulante de uno de estos yates que se ha hecho llamar Elaine para que su identidad no le impida seguir dentro del negocio de los barcos de lujo. Esta joven ha narrado cómo fue acosada por otro marinero y, sobre todo, cómo fue despedida del barco en el que trabajaba cuando se atrevió a denunciarlo ante sus superiores.

Fue un capitán de barco que conoció en un bar en Fort Lauderdale, al sur de Florida, quien introdujo a Elaine en 2012 en la industria de los yates. Lo primero que le dijo fue que se trataba de una vida increíblemente hermosa en la que a uno le pagaban por viajar.

Su caso no es el único. A casi todos los entrevistados por Business Insider les parecía ensoñador cobrar por dedicarse a viajar por el mundo.

Cómo es trabajar en el negocio de los yates de lujo

Pues se trata de un negocio siempre en alza, ya que los más de 15.000 yates que circulan por todo el mundo siempre requieren una tripulación que fluctúa entre las 6 y las 15 personas, ocupadas tanto de la limpieza de la cubierta y el exterior del yate, como del acondicionamiento del interior.

Luego, los salarios también oscilan entre los 2.500 dólares mensuales de un marinero o una azafata, hasta los 28.000 dólares que ganaría cada mes el capitán de un yate de más de 180 pies. Y como todos viven, duermen y comen a bordo, tienen muy pocos gastos generales.

El problema está en las relaciones humanas y, obviamente, en el abuso. Como los miembros de ambos sexos de una tripulación duermen en literas dentro de camarotes compartidos y estrechos, es aquí donde suelen producirse situaciones desagradables.

El oscuro secreto del acoso sexual dentro de los yates más lujosos del mundo
El oscuro secreto del acoso sexual dentro de los yates más lujosos del mundo. Foto: Getty Image.

Esto fue lo que le ocurrió a Elaine. La estrechez de su camarote propició un ambiente abusivo.

De acuerdo con el artículo, cerca del 65% de los tripulantes de yates que en 2018 respondieron a una encuesta de la Asociación Profesional de Yates reconocieron haber presenciado o estar al tanto de un incidente de acoso sexual físico o verbal a bordo. Casi el 40% de los 870 encuestados admitieron haber experimentado contactos físicos no deseados, y el 50% aseguró haber recibido comentarios sexuales o sexistas igualmente no deseados.

En cambio, solo el 22% de los encuestados admitió haber denunciado lo que estaban viviendo.

“Cuando yo estaba en la industria, te decían de diferentes maneras que la voz interior no importaba”, cuenta Roos Hut, una ex azafata de 34 años que vivía en Francia. “Siempre se trata de la responsabilidad por el barco. Se trata de hacer dinero. Y si hablas, estás despedida”.

“Estaba completamente devastada de que me despidieran y que se quedaran con él”, dijo Elaine en referencia a su acosador, con quien no le había quedado más remedio que compartir camarote.

Fraser y Burgess, las dos compañías de gestión de este tipo de yates que son líderes en el mercado, le dijeron a Business Insider que todos los yates de su competencia poseen procedimientos de denuncia de acoso sexual y de intimidación a bordo. Pero la realidad indica que no siempre funcionan.

Cuando el problema incluye al capitán

Uno de los escenarios más conflictivos es cuando el propio capitán resulta el acosador. Además, si se considera que la empresa gestora se preocupa por los intereses del capitán o del propietario, los miembros de la tripulación pueden tener miedo de denunciar este tipo de incidentes. Para colmo, no todos los yates están conectados con compañías de gestión, lo que anula cualquier vía de comunicación entre los miembros de la tripulación y el exterior.

Así le ocurrió a la azafata Amanda Stickles, quien en 2017 a bordo de un yate atracado en el Caribe, vio cómo su capitán trató de besarla mientras todos se tomaban unas copas en cubierta.

‘Cuando fue a darme un abrazo, me metió la lengua en la garganta y me empujó contra el costado del barco”, relató.

Una compañera suya contó cómo había visto a Stickles empujar al hombre que hacía todo lo posible por llevarla para su camarote. El incidente se quedó ahí, la joven no lo denunció y todos hicieron como que lo olvidaron.

Aumento de las denuncias de acoso en yates

Felizmente, las denuncias de acoso a bordo de yates de lujo han aumentado en los últimos años. Según Caitlin Vaughan, gerente de proyectos de ISWAN, una organización benéfica sin fines de lucro que promueve el bienestar de este tipo de personal, el número de llamadas que reciben de mujeres ha aumentado en un 4%. Aproximadamente el 10% de estas llamadas implicaban casos de acoso o intimidación.

Lo mismo asegura Lucy Medd, representante de Burgess, quien calcula que, mientras antes trataban un caso de este tipo cada dos o tres meses, ahora se trata de uno o dos casos al mes.

Y no se trata de un aumento de los incidentes, sino que cada vez más gente se rebela ante el acoso sexual.

“Es más probable que las tripulaciones estén mejor informadas sobre sus derechos y que se sientan más capacitadas para llamar la atención de sus capitanes o de sus compañías de gestión de seguridad”, afirmó.

En 2018, una azafata que fue violada por un marinero a bordo del Endless Summer, un superyate de 130 pies de largo, recibió casi 70,6 millones de dólares en compensación de daños y perjuicios, que fueron pagados por la empresa propietaria de la embarcación.

En junio pasado, otra exazafata fundó el grupo de Facebook “Women for Women”, donde mujeres miembros de tripulaciones pueden compartir sus historias de acoso e intimidación. Y también está “She of the Sea”, una página creada en 2018 con el objetivo de promover la diversidad en la industria y de conseguir que más mujeres ocupen más puestos de cubierta e ingeniería.

“Hay una cultura del silencio en la industria de los yates que necesita ser rota”, sostuvo una de estas mujeres. “Por eso lo hablo hoy, porque creo que el primer paso es empezar a gritarlo desde todas partes”.

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