El pasado gamberro y punk de Oscar Isaac antes de Star Wars y Marvel

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Actualmente, Oscar Isaac está en lo más alto. Tras su paso por Star Wars, el popular actor guatemalteco-estadounidense prepara su salto al Universo Marvel, donde lo veremos como el superhéroe Moon Knight en su propia serie de Disney+. Su trayectoria ascendente en Hollywood lo ha situado como uno de los actores más solicitados y admirados del panorama actual, algo que se puede corroborar con una simple búsqueda en redes sociales, donde los fans le profesan apasionada admiración a diario.

Precisamente esos admiradores son los que destaparon no hace mucho el pasado del actor antes de convertirse en una estrella. Y él tampoco es que se esconda. Pero tranquilos, no se trata de un secreto oscuro o un motivo para cancelarlo, sino de algo mucho más inocente: su pasado como estudiante gamberro y sus días como guitarrista punk. ¿Preparados para ver a Oscar Isaac con el pelo azul en plena regresión noventera?

LONDON, ENGLAND - DECEMBER 18: Oscar Isaac attends the European premiere of
LONDON, ENGLAND - DECEMBER 18: Oscar Isaac attends the European premiere of "Star Wars: The Rise of Skywalker" at Cineworld Leicester Square on December 18, 2019 in London, England. (Photo by Gareth Cattermole/Getty Images for Disney)

Todos cambiamos. Ninguna persona es la misma que su versión de veinte o treinta años atrás. Y los famosos no son excepción. Oscar Isaac arrasa ahora en el cine como uno de los galanes modernos más deseados del momento, pero él también atravesó por una fase gamberra y experimental. Y hay documentos para demostrarlo. Ya sabemos que con Internet, nada permanece enterrado para siempre.

Pero antes de nada, empecemos por el principio. Óscar Isaac Hernández Estrada nació en Guatemala en 1979. De padre cubano, madre guatemalteca y abuela materna francesa, creció junto a sus padres y dos hermanos en Miami, en el seno de una familia evangélica muy cristiana. En este ambiente estricto y religioso, el joven Oscar no tardó en rebelarse, metiéndose constantemente en líos durante la etapa escolar.

Él mismo ha contado que fue un estudiante muy problemático y llegaron a expulsarlo del colegio cristiano privado en el que estudiaba, a causa de sus frecuentes trastadas: alborotaba en clase, vació un extintor en el gimnasio, destrozó un mural, escribió palabrotas en las escaleras de la biblioteca e hizo otras “estúpidas” travesuras “de chicos”, como él las define. Hasta su profesor tuvo que ponerse un trozo de cartón delante de la mesa para protegerse en el aula. Pero la gota que colmó el vaso fue un allanamiento de morada. Oscar saltó con un amigo el muro que separaba la escuela del rancho privado vecino, donde encontraron animales exóticos que tocaron sin permiso. El resultado fue una queja del dueño y la consecuente expulsión de Isaac.

La reacción de sus padres fue la esperada: montaron en cólera y planearon mandarlo a un internado. Sin embargo, la llegada del Huracán Andrew lo cambió todo. En agosto de 1992 tuvo lugar uno de los ciclones tropicales más destructivos que han pasado por Estados Unidos, devastando miles de hogares, incluido el de Isaac. Ante tal catástrofe, la familia tuvo que mudarse a Palm Beach (también en Florida), donde Oscar empezó a asistir a un colegio público. Paradójicamente, lo contrario a lo que sus padres habían planeado para él.

Allí, lejos de seguir explorando su lado más problemático, empezó a aprender música y se volvió cada vez más serio y formal, según relata él mismo. Y aquí es donde llegamos a su etapa como músico, una carrera profesional que podría haberle deparado un futuro muy distinto al que conocemos.

En la música, Oscar encontró la vía perfecta para canalizar la ira y el inconformismo que sentía como adolescente. Con solo 15 años, se unió a la banda de ska-punk de Florida The Worms, donde tocaba la guitarra. Según sus amigos, su talento con este instrumento era tan grande que se bien podría haberse convertido en el próximo Bob Dylan o Joe Strummer -miembro de la mítica formación británica The Clash. Su amigo de la infancia, Floyd Kelley, lo define como a un “poeta”, como “alguien de otro tiempo” que “no habría tenido el ego para la industria musical actual, pero sí el talento” (The Sun).

En el siguiente vídeo se le puede ver durante una actuación de la banda en un bar, donde podemos comprobar la energía pura y el talento a la guitarra del Oscar adolescente, jovencísimo y ataviado con un atuendo muy característico del estilo ska (movimiento musical que vivió un efímero revival y esplendor en los 90). Definitivamente muy alejado de la imagen actual que tenemos de él.

Su carrera musical empezó a tomar impulso en esos años. Durante los 90, Isaac formó parte de otras banda de ska (Petrified Frogs, Closet Heterosexuals) hasta llegar a The Blinking Underdogs, con la que disfrutó del éxito local. La cosa parecía ir en serio, hasta el punto de actuar como teloneros de The Mighty, Mighty Bosstones y Green Day, pero la banda se separó en 2001, cuando Isaac se marchó a Nueva York para estudiar interpretación en la prestigiosa escuela Juilliard (NME). Por un momento, el éxito en la industria musical parecía una posibilidad, pero su vocación como actor lo situó en otro camino.

Eso sí, siempre nos quedarán los documentos gráficos que atestiguan la existencia del Oscar Isaac con pelo azul y perilla rubia, un look tan de finales de los 90 y principios de los 2000 que merece la pena rescatar para recordar que todos, hasta las mayores estrellas del cine, tienen un pasado adolescente.

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Aunque dejó su prometedora carrera como guitarrista para buscar otro futuro, Isaac no abandonó por completo la música. De hecho, en la película que lo puso en el mapa en 2013, A propósito de Llewyn Davis, interpreta a un músico, demostrando que el folk se le daba tan bien como el punk. Aunque se quedó a las puertas de la nominación al Oscar, su interpretación en el film de los hermanos Coen fue universalmente aclamada y le abrió las puertas de Hollywood de par en par.

Desde entonces, no ha desperdiciado la oportunidad, ni el tiempo. Ha desplegado su talento como actor dramático en cine y televisión con títulos como El año más violento, Las dos caras de enero o la miniserie Show Me a Hero, ha hecho la ronda de Netflix con Operación Final y el thriller de acción de Triple Frontera -donde compartió cartel con su gran amigo y otro de los favoritos de Internet, Pedro Pascal- y ha participado en propuestas más experimentales como Ex_Machina y Aniquilación. Y lo mejor es que ha sabido compaginar todas esas facetas con el éxito masivo en las superproducciones de Hollywood.

Después de su (fallido) paso como villano en X-Men: Apocalipsis, Isaac alcanzó las estrellas como Poe Dameron en la nueva trilogía de Star Wars, el papel que lo ha catapultado al siguiente nivel de la fama mundial. Y en estos momentos, se encuentra grabando la serie de Marvel Moon Knight, en la que dará vida al superhéroe con trastorno de identidad disociativo Caballero Luna, junto a Ethan Hawke. La celebración online por tener a Oscar Isaac en MCU fue atronadora.

Pero no es el único proyecto de gran envergadura en el que está involucrado, ya que a finales de año lo tendremos en la nueva versión de Dune que dirige Denis Villeneuve y pronto se pondrá en la piel de Solid Snake en la esperada adaptación del famoso videojuego Metal Gear Solid, un sueño hecho realidad tanto para él como para sus seguidores. Sin olvidar la próxima miniserie de HBO Secretos de un matrimonio, remake del clásico de Ingmar Bergman que protagoniza con Jessica Chastain. 

Oscar Isaac ha dejado muy atrás su pasado como alborotador y rebelde punk, y ahora triunfa como caballero del cine, referente de elegancia y actor de bandera, levantando suspiros allá por donde pasa. Nunca sabremos si habría alcanzado el éxito en la industria de la música, pero no cabe duda de que eligiendo el cine tomó el camino correcto y todos salimos ganando.

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