Oscar Isaac, el alquimista latino en Hollywood que convierte en oro todo lo que toca

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Hace diez años nadie reparaba en Oscar Isaac. Este guatemalteco había abandonado su banda de rock punk en su mejor momento (fueron teloneros de Green Day) para cumplir su sueño de estudiar arte dramático en la prestigiosa escuela Juilliard de Nueva York. Se borró el apellido latino de su nombre artístico, Hernández, con la intención de huir del encasillamiento de traficante de turno y puso su talento a la orden de quien quisiera usarlo.

Pero Hollywood tardó en percatarse de su existencia. Hizo comerciales, papeles fugaces que nadie recuerda, como en El legado de Bourne o villano en Robin Hood de Ridley Scott, hasta que los hermanos Coen posaron sus ojos en él y las ofertas comenzaron a lloverle. Desde entonces, el actor desata todo su arsenal artístico en cada proyecto, siendo el alquimista latino que convierte en oro todo lo que toca. Y no hablo de ganancias, sino de su habilidad nata para dejar huella y hacer brillar cualquier serie o película que interpreta. Como es el caso de Caballero Luna.

Oscar Isaac en el lanzamiento especial de Caballero Luna (Moon Knight) en El Capitan Theatre en Hollywood, California el 22 de marzo de 22, 2022. (Photo by Jesse Grant/Getty Images for Disney)
Oscar Isaac en el lanzamiento especial de Caballero Luna (Moon Knight) en El Capitan Theatre en Hollywood, California el 22 de marzo de 22, 2022. (Photo by Jesse Grant/Getty Images for Disney)

Los inicios de Isaac comenzaron en Guatemala hasta que sus padres se trasladaron a Miami cuando tenía 5 meses. En 1992 fue testigo de cómo el Huracán Andrés arrasaba con su pueblo en Florida, sosteniendo a su perro y resguardándose bajo almohadones en el living de su casa mientras el agua comenzaba a cubrirle los tobillos. Su familia era cristiana evangélica y estaba convencida que aquel desastre era señal del apocalipsis. Es más, según contó a NPR en 2021 sus padres tenían cierta obsesión con la idea del final de los días, adornando la casa con fotos e imágenes mientras su padre con frecuencia almacenaba comida en cantidades. Por las dudas.

A los 17 años comenzó a cuestionarse la religión de su familia, según contó a Vogue en 2015, pero la idea del final inminente en cierto modo se mantuvo en su vida. Todo en la vida para mí ha tenido mucho de impermanencia” dijo a NPR. “Y es algo gracioso de mi profesión. Tienes estos meses realmente intensos con gente haciendo algo que significa mucho… y luego desaparece” reflexionó aplicando la metáfora del fin con cada serie o película. Y quizás esto explica por qué Oscar deja una huella tan profunda con cada trabajo. Quizás porque lo hace sin que hubiera mañana, poniendo todas sus energías y talento a la orden del personaje que tiene en frente. Al menos es la explicación que le doy a esa atracción irremediable que nos hace vivir cada vez que lo vemos en una nueva historia.

Sin embargo, a diferencia de lo que algunos puedan pensar, la vida y carrera de Oscar Isaac no cambió para siempre gracias a su presencia en la saga de Star Wars. No, el giro radical sucedió unos años antes cuando los hermanos Coen vieron en él a un actor capaz de desarrollar un personaje repudiable, gruñón, símbolo del peso agotador del fracaso y aun así provocar empatía en el espectador, con la arrolladora e íntima A propósito de Llewyn Davis (2013). “Si los hermanos Coen piensan que es bueno, entonces probablemente debe serlo” pensó Hollywood sobre él según confesó a GQ en 2018. Tras conseguir aquel personaje le llegaron 15 ofertas de repente y cuando la película ni siquiera se habia rodado. Es decir, el apellido de los directores fue suficiente para llamar la atención de la industria, y después de demostrar su enorme talento en la película estrenada en el Festival de Cannes de 2013, su teléfono no dejó de sonar. Nunca más.

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Para entonces, aquel joven inmigrante que cambió Miami por Nueva York con grandes sueños artísticos a los 21 años, ya era un hombre adulto de 34 viviendo un momento clave. Ya no necesitaba decir que sí a cualquier proyecto que tocara a su puerta, podía elegir. Y eligió guiándose por los personajes que lo motivaban por dentro, haciéndose dueño de la pantalla a golpe de puro talento. Lo vimos en El año más violento donde formó una dupla explosiva con su amiga Jessica Chastain o cuando se convirtió en uno de los mejores villanos de la última década en Ex Machina, personificando siniestralidad con cada gesto, palabra, andares y hasta su forma de bailar.

Aunque no era el protagonista inicial se ganó tanto a los fans de Star Wars con su personaje del valiente Poe Dameron que su presencia fue creciendo con cada entrega. En Suburbicon de George Clooney supo robarse cada segundo de su corta presencia, al igual que en Aniquilación o Triple frontera. Es decir, con o menos presencia siempre se hace notar. Sus actuaciones nunca pasan desapercibidas, siendo uno de los actores más enigmáticos ante la cámara. Algo que consigue tanto en papeles secundarios como siendo protagonista, como fue el caso también de El contador de cartas o Dune.

Sin embargo, no podemos negar que últimamente Oscar no deja de subirse el listón a sí mismo con cada trabajo. Después de lograr que no podamos quitar los ojos de él en Dune, nos dio una masterclass de arte dramático en la miniserie Secretos de un matrimonio, otra vez junto a su amiga y compañera de Juilliard Jessica Chastain. Aquel despliegue de talento convirtió a la serie en un ejercicio de análisis marital, emociones extremas y representación universal para cualquiera que alguna vez se haya sentido traicionado. Fue tan visceral como cautivante siendo de los mejores trabajos de su carrera.

Y ahora lo hace de nuevo en Caballero Luna. En la nueva serie de Marvel, la primera que no parte de personajes salidos del universo cinematográfico, Oscar interpreta a un personaje con doble personalidad: el mercenario Marc Spector y el amante de la historia Steven Grant. Dos polos opuestos que embriaga de naturalidad, sus propias emociones, andares, gestos, acento y personalidad, pasando de uno a otro con una fluidez pasmosa.

Oscar Isaac como Steven Grant en Caballero Luna de Marvel Studios, exclusivamente en Disney+. Photo by Csaba Aknay. ©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved.
Oscar Isaac como Steven Grant en Caballero Luna de Marvel Studios, exclusivamente en Disney+. Photo by Csaba Aknay. ©Marvel Studios 2022. All Rights Reserved.

Pero, sobre todo, es el alma de la historia y responsable de que una serie de Marvel resulte novedosa y refrescante. Es él, con la antipatía de un personaje y el carisma de otro, quien consigue que cada secuencia suya sea un imán constante para el espectador, dejándonos prendados y adictos a la serie.

Y por eso convierte en oro todo lo que toca, porque su presencia en una serie o película es una cita imperdible entre él y la audiencia. Porque sea cual sea la historia, consigue hacer suyo cada personaje y elevar la trama con sello propio. Quizás por aquel miedo al apocalipsis que vivió de pequeño es que vive sus personajes tan en el presente. Quizás es puro talento al que no hace falta buscarle explicaciones. Pero, sea como fuere, no cabe duda que estamos ante uno de los mejores actores de su generación.

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