Cómo organizarse en el trabajo a la vuelta de vacaciones

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Photo credit: Tim Robberts - Getty Images
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Sin duda, la vuelta de vacaciones suele ser un periodo en el que se necesita flexibilidad y adaptación. Venimos de un ritmo más lento, de la despreocupación de ‘deadlines’, correos electrónicos y despertador… Y de golpe y porrazo, nos encontramos otra vez con un sinfín de responsabilidades, agendas, calendarios, alarmas y plazos por cumplir. Lo primero que te recomendamos es legitimar la parada y dedicar en este momento más que nunca, un buen espacio de tiempo a la planificación y a la organización.

Somos conscientes de que, ante el estrés, y la acumulación de emails y llamadas, nuestro primer impulso y reacción suele ser el de ‘ponernos como locosa responder y a ejecutar. Pero para, respira, y piensa que la planificación no te va a llevar más de 30 minutos - como mucho, y va a hacer que seas mucho más productivo después. Ya sabes, parar, coger perspectiva, priorizar, es clave para el éxito. Si no, iremos como ‘pollo sin cabeza’, sin tener una idea de nuestra dirección y de nuestro foco. Queremos tener la foto completa, para caminar con sentido y propósito.

Es como cuando vas de paseo: puedes ir mirando a tus pies, sin ver más allá de lo que te rodea, sin apreciar lo bonito del camino, sin saber cuándo terminarás el paseo, o puedes caminar levantando la mirada y viendo más allá. Podrás apreciar la ruta, tener una visión más global, coger perspectiva, saber cuánto llevas recorrido, ¿no te parece mucho mejor andar levantando la mirada?

Seguro que tendrás reuniones, y espacios de tiempo bloqueados en tu agenda; pero trata de ser selectivo en aquellas que aceptas. Recuerda que puedes decir no, aplazarlas o buscar el momento más adecuado para ello, ¡no aceptes reuniones en modo automático! Piensa en el tiempo que necesitarás para cada una de ellas y la fecha más apropiada para llevarlas a cabo. Quizá te sea útil bloquearte espacios de tiempo para organizarte el trabajo de la primera semana y del primer mes, de modo que tus colaboradores, jefes, etc. sepan cuándo estás disponible y cuándo no.

Seguro que tendrás más trabajo acumulado de lo habitual: la bandeja de correo electrónico llena, llamadas perdidas o incluso mensajes en tu buzón de voz. ¡Que no cunda el pánico! Para, y planifícate. Lo primero es que vuelques en una lista todos los ‘to do's’ que tienes pendientes, clasificándolos según urgencia e importancia. Una variable a tener en cuenta para clasificar cómo de urgente es cada cosa será prestar atención a si hay personas esperándote a ti para poder avanzar o si hay otras personas que dependen de que tú aportes algo en esta tarea o proyecto probablemente quieras darle prioridad.

Photo credit: Morsa Images - Getty Images
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Además, normalmente durante las vacaciones hemos bajado nuestros niveles de estrés y de cortisol habituales, contactando más con estados de ánimo como la serenidad, la calma y el disfrute. Volver a la rutina laboral no debe significar ni mucho menos perder todo lo que hemos conseguido durante el verano. Somos conscientes de que supone todo un reto, pero tratemos de mantener en la medida de lo posible esta calma o serenidad a la vuelta.

Pregúntate: ¿qué tenía en vacaciones que me ayudaba a estar más en calma? Seguro que no puedes mantener muchas de las cosas, pero también estamos seguras de que pequeñas acciones concretas sí las puedes mantener, y ya sabes que la suma de pequeñas cosas marca la diferencia, ¡así que identifícalas y trata de mantenerlas o adaptarlas a tu nuevo escenario!

Por otro lado, se compasivo/a contigo mismo/a. Todos los cambios implican un proceso y un tiempo necesario para adaptarnos a ellos. Y la vuelta de vacaciones es un cambio que debemos acoger como tal. ¿Qué significa esto? Que podrás pasar por multitud de emociones en un solo día: negación, enfado, miedo, tristeza… y aceptación. Sé consciente de que es un proceso normal, necesario, legítimo y que tanto tú como muchas otras personas están atravesando. Cada uno tenemos nuestros ritmos y necesidades, así que practica la escucha primero contigo mismo para saber qué necesitas para hacértelo más llevadero.

Photo credit: nigelcarse - Getty Images
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Después puedes practicar la escucha con las personas que te rodean, puesto que ellos también están atravesando su cambio con la vuelta de vacaciones y todo lo que conlleve. Fomenta tu empatía y pregúntate: ‘¿cómo puedo yo ayudar a la persona que tengo al lado?Ponerte en clave de ayuda, además de hacerte mejor persona y contribuir a que este mundo sea un poquito mejor, te ayuda a ti mismo a sentirte bien.

Y con todo esto, recuerda que no hay un manual mágico que seguir a rajatabla para tener la vuelta al trabajo ideal. Lo más útil es que desde tu propio auto-conocimiento, sabiendo lo que a ti te sirve y lo que no, puedas ser flexible con lo que tú necesitas en este periodo de transición.

¿Sabes que los niños cuando empiezan una nueva etapa o son muy pequeños tienen lo que se llama horario de adaptación? Nosotros no somos tan distintos, así que quizá pueda ayudarte en tu vuelta de vacaciones hacer un horario de transición, o algunos días en los que tengas un ritmo progresivo de vuelta, ¡puedes probar desde la flexibilidad y el cariño a ti mismo! Explora, prueba y, si no te sirve, prueba con una alternativa distinta. ¡Crea tu propia rutina de vuelta única y especial para ti!