Operación 'transformer': ¡Corre! Resetea tu cerebro antes de que llegue Año Nuevo

5 pasos previos a la lista de buenos propósitos

Necesitas limpiar y ordenar el ‘disco duro’ para empezar el año con buen pie. (Foto: Shutterstock)

Lo de empezar el año con energía y vitalidad es una utopía a la que nos enfrentamos cada año, porque las fiestas, las comilonas familiares y los compromisos socialest nos dejan baldados y sin ganas de nada. Pero, hay una manera de amanecer fresco como una rosa el 1 de enero (aparte de no beberte el agua de los floreros): reiniciar nuestro cerebro. Eso es, hacernos un F5 a nosotros mismos.

Exprímete el cerebro pensando en lo que realmente quieres. No te dejes llevar por convencionalismos. (Foto: Getty)

Queremos que la salud te acompañe todo el año que viene,  también que seas feliz y consigas lo que realmente ansias; así que vamos a echarte un cable para que puedas cumplir lo que te propongas.

“Dejar de fumar, hacer deporte, alimentarme mejor, deshacerme de esta barriga, aprender un idioma, dedicar más tiempo a la familia, colaborar con una ONG… ” ¿En serio? Venga ya, no seas cansino. Antes de volver a poner por escrito todas estas buenas intenciones, necesitas entrenar la mente.

Empezar en Enero es una opción pero… ¡no de golpe! El calendario es amplio. Mejor lento pero seguro. Cada cosa a su paso, las prisas no son buenas consejeras. (Foto: Getty)

Pero antes de marcarte nuevos retos es imprescindible entrenar el cerebro para conseguir los resultados esperados.

Visualiza lo que quieres. Sí, tienes que pensar en ello, imaginártelo y creértelo. Necesitas tener fe en tus posibilidades y buscar una motivación que te empuje a alcanzar ese reto. ¿Quieres dejar de fumar? ¿Perder peso? ¿Tener más energía o simplemente mejorar tu salud? Pues céntrate en ello y busca algo que te inspire: “¿Para qué quiero hacerlo? ¿Qué me aportará realizarlos?”.

Pero tómate tu tiempo y se sincero. Pregúntate: ¿Qué quiero realmente? Y reflexiona antes de apuntar nada. No pongas las cosas de siempre, o lo que los demás quieren de ti sino lo que tú ansías de verdad. ¡Ah! Y elimina de tu vocabulario eso de “tengo que/intentaré”, y sustitúyelo por “quiero/voy a hacerlo”.

¿Cómo y cuándo? Planifica cómo lo harás. Marca un día para empezar y fíjate mini-retos semanales o quincenales; si lo consigues, date un capricho. Pero es importante que definas los cambios que deseas implementar y decidas cómo van a encajar en tu horario. Elabora un calendario sencillo y ponlo a la vista para que puedas tenerlo presente en cada momento del día.

Ponte objetivos alcanzables tipo:“Voy a caminar durante 15 minutos, 3 días a la semana” o “voy a preparar una receta saludable nueva cada semana durante el mes de enero”. Sé flexible, si alguna semana no puedes ir 3 días y vsas 1 o 2, tampoco te fustigues demasiado. Eso sí, no vale utilizarlo como excusa: que el “casi”no se convierta en “casi nunca”.

Marca fechas concretas, que sean realistas y a la vez retadoras. Los maratonianos no corren 40 km el primer día, se entrenan por fases, incrementando progresivamente las distancias para que el cuerpo se acostumbre. Cualquier pequeña acción dirigida a conseguir el objetivo facilita que lo llevemos a cabo. Es decir, si quieres perder diez kilos, primero proponte adelgazar medio a la semana.

Escribe (a mano) y graba tus objetivos.Anota cada cosa que deseas cambiar, y escríbelo en positivo y ubica la lista en algún lugar donde puedas verlos a menudo, para recordar la motivación y entusiasmo del momento inicial. Según los psicólogos nos sentimos atraídos hacia aquello que ocupa nuestros pensamientos. Por tanto, en lugar de pensar qué no queremos, es más útil pensar qué queremos y fijar nuestras metas:

Quiero dejar de ser perezoso → Quiero ponerme en forma

Quiero dejar de estar gordo → Quiero estar en mi peso ideal

Quiero dejar de estar solo →  Me voy a echar novia o novio

Quiero dejar de pasar penalidades → Quiero aumentar mis ingresos

Uno detrás de otro, no todos a la vez. Es un error muy común: tratar de hacer todo a la vez y de golpe ¡No hombre, no! Esto casi siempre acaba en desastre. No intentes conseguir más de 1 o 2 objetivos a la vez, dedícale unas semanas a cada uno y, cuando hayas consolidados algún hábito bueno (como no saltarte el desayuno o dejar de tomar esa bebida a media mañana), entonces puedes añadir otro. Acuérdate de que tu intención es realizar cambios permanentes, y para ello necesitas tiempo.

Cuéntale a alguien tus propósitos de Año Nuevo, porque te ayudará a tenerlos más presentes. Alguien que sepas que te lo va a recordar si fallas a tu promesa. Y si eso ocurre, vuelve a intentarlo y aprende de tus errores.

Ahora ya puedes elaborar una lista de buenos propósitos para el año que arranca. Un último consejo: haz un esfuerzo por proponerte objetivos con los cuales estés realmente comprometido, te alentarán a ser más persistentes, y perseverando a pesar de los obstáculos. 

¡Ánimo! Siguiendo estos consejos, con fuerza de voluntad y paciencia, conseguirás modificar todos aquellos hábitos poco recomendables en los que has incurrido este año.

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